lunes, 29 de diciembre de 2025

nada

Con frío en el alma y ligero de equipaje, con pasos lentos acompasando el despertar, subiendo y bajando a las vías que nunca convergerán. Es un día después, habrá resacas, emocionales, también alegres, escondidas, habrá hasta hastío. No sé quien puede vivir ahí si es que vive alguien, entre basuras y escombros. ¿Y quién puede vivir en Paseo de la Habana, en pulcras y pacíficas casas a precios desorbitados? La calle que empiezo a recorrer es de final abrupto allá al lado de donde vivió Gala, eso dice la placa, en años de fructífera creación.
Y asoma gente, ella, recostada la cabeza, en el coche, quizás se acabó el beso y la flor, como se acaba la canción, ellos con sopladora de hojas, la diferencia entre pasear tu perro o el del amo, ella y sus pasos de carrera que se perdieron en la calle del Miño, es la calle de la San Silvestre, es Serrano, con embajadas y edificios que parecen guardar secretos.
Siempre llego al mismo sitio después de acabar esta calle de escaparates vivos con ropas que no son del mundo real que yo conozco. Como no lo son las caras de los bandoleros y personas que habitan los cuadros de la casa de vacas.

Y una voz en off que dice: el mastín español, como buen mastín, mas fuera que dentro. Y mas gente, el que anda para atrás, será una promesa, los ojos que se clavan desde la cara pálida, Pío Baroja de espaldas, un libro, un perro, un belén, se me olvidada que es Navidad, los evangelistas, un villancico, un taxi libre, lléveme al paraíso, más vueltas, un bocadillo, es una parada sólo, adornos en la cabeza, esperas, vías, sueños, otra voz en off: vamos a comprar los reyes, hija, ¿tienes  prisa?, qué necesitas….nada.

sábado, 27 de diciembre de 2025

abrazo

El Potaje tenía un coche de caballos en el que yo monté una noche que era buena para que mi madre viera a su madre. Mi padre lo alquiló, y ahí fuimos los cuatro. Hacía frío y los cascos del caballo, solo llevaba uno, resonaban en el empedrado. Relinchaba, agitaba la cabeza a derecha e izquierda, yo no sabía lo que pasaba ni lo que iba a pasar días mas tarde, solo sé que al bajar del coche descubierto hubo un abrazo entre mi madre y su madre que duró mucho tiempo, más del que yo sabía contar, yo las miraba y las volvía a mirar pero el abrazo seguía. Cuando se separaron se tomaron de las manos y entraron juntas a la casa baja de la calle la Caba, una vez estuvimos todos dentro cerraron la puerta.

desierto

Un viaje familiar a través de carreteras y desiertos en busca de sonidos y de salidas, allá donde llegan los que van en busca de un futuro mejor, muchos de ellos niños que viajan sin mapa en busca de refugio, niños que se pierden, y a veces irremisiblemente.
Emocionante y triste.

“He de procurar no perderte” Walt Whitman

Desierto sonoro. Valeria Luiselli. 2019

bien

Todo va a salir bien dijo alguien. Han pasado 16 años y entre villancicos y ruidos de obras pasé el día de la víspera de todo, también entre cielos turbios y gotas minúsculas y entre fotos bonitas con niños bonitos. También entre locuras y chaparrones de momentos en los que las ondas decían cosas y traspasaban paredes. Yo a lo mío, escuchaba y trabajaba entre silencios, gritos y sollozos, yo a lo mio y mis bolsas verdes, quito y pongo, rápido, veloz, algunos preguntando por las gotas que no acababan de caer, y al llegar la noche me pregunté si iba a cambiar algo esta Navidad, si esto era el resultado de aquello que iba a salir bien. 

lunes, 22 de diciembre de 2025

haiti

Estamos en los siglos XVIII y XIX en Haiti, todo convulso, luchas y revoluciones en busca de la libertad, es en ese marco donde se cuenta la vida del esclavo Ti Noel. 

El reino de este mundo. Alejo Carpentier. 1949

totora

Aparecían por las casas las inflorescencias de la totora o los puros de las totoras, que no juncos, que no son tales, traídos de humedales, crecidos al borde del agua y cortados de las riberas para ir a un jarrón con asas que decoraba algo y que pintaban escenas diferentes en el paisaje de los hogares de entonces, bodegones nunca trasladados a un lienzo. Y esos puros eran suaves, aterciopelados, eso es lo que recuerdo ahora que no los puedo tocar.

teorema

Faltan pies o cabeza, o yo no los encuentro, en este relato o historia de una familia acomodada de Milán que se ve sacudida por la llegada y la despedida de un huésped que sacude las relaciones familiares. Se sirve de un contar esquemático, casi a modo de guión cinematográfico sin diálogos.
En fin, para el olvido. 
Teorema. Pier Paolo Pasolini. 1968

viernes, 19 de diciembre de 2025

abre

Abre los ojos, ábrelos, porque por los ojos entra todo, vida y más vida. Lo haces al despertar, en todo momento, mirando desde el carro, mirando con tu curiosidad infinita a derecha e izquierda y al frente a quien te conduce y te hace monadas; en brazos también, o más, eres alto ahora, a tu alrededor hay 360 grados con ruidos, personas y preguntas a las que no pones letras. Y en esos brazos pesas como pesan todos los niños, el resultado de un cuerpo que se forma y crece, y será que las imágenes aportan gramos, y la imaginación, y las letras anárquicas, y hasta los sueños. Y a la par sonríes y si convertimos ese instante en foto contendrá toda la ternura del mundo, mas de la que pueda caber en el trozo de papel o de pantalla. Y llegada alguna noche, ya a oscuras, estás ahí, pululas por mi mente, saltas sin saltar y te agitas en sueños que no sé si son tuyos o míos, es como un nombre que empieza por M, repetido, que en la cabeza da vueltas y luego descansa.

D

Uno más de los días D de su vida, cada uno con su importancia aumentada, siempre más, la suerte está echada, esa frase que lo dice todo y no dice nada. Tras echarla salió a pisar calles, a punto de resbalar, había un número incontable de hojas húmedas con algo de verdín en las rendijas del empedrado, eso y unas suelas desgastadas. Fue a ver trenes rápidos en una estación inhumana de frío, pasaban de uno en uno por la vía 4, unos paraban, los mas no. Miraba de lejos a través de las ventanillas, cabezas bajas, un señor lo miró, quizás se vieron reflejados en un espejo. Luego entró en un bingo, abierto muchas horas, oyó números y pintó algunas cruces que no fueron suficientes para no perder el dinero, el mismo que siguió gastando en un décimo de lotería. Finalmente cayó, muchos le miraron y solo ella se acercó para ayudarle a levantarse, cuando se despidieron el resto seguía mirando, le hubiera gustado invitarla a algo pero no se atrevió. Dolor en las costillas, dolor al respirar, nada de rabia, solo frustración. La tortilla en la barra parecía mas bien una plaza de toros. El trozo que él se comió rompió el albero, la acompañó de una copa de vino, rojo y cálido. Ay la costilla, o las costillas. El día oscuro, tristeza en el ambiente a pesar del tiovivo que estaban montando, a pesar de los caballitos inmóviles, a pesar de los turistas y su tristeza disfrazada. Camiones de reparto donde algunos cargaban y cargaban, se deslomaban. Pero nada podía estropear su día D, esperaba algo, cosas, aparte de una paz interior que se le resistía. Luego arreció la lluvia, sin paraguas. Detrás de los cristales llueve y llueve, él estaba delante, las costillas recordándole donde poner los pies, buscando a la samaritana, no encontrándola, recordando el amanecer de ayer, inmenso en colores, llenando todo de luz en el ventanal sin marcos del campo abierto. ¿Y qué hacía él allí en ese campo? ¿Y por qué hoy era un día D? Y algo en él como de huída que nunca termina, dando vueltas, pisando las mismas calles una y otra vez, con un dolor que seguía, lateral, de costado, y buscándola a ella para invitarla y volviendo a la estación, ninguno era su tren, y volviendo a casa, abriendo la puerta, y oyendo una voz, ¿eres tú?. 

domingo, 14 de diciembre de 2025

adelante

Emocionante, triste, una novela ambientada en unas minas del norte. La realidad se impone al confrontarla con la imaginación, y todo sucede por el progreso, por el adelante, siempre adelante. Para leer casi de una sentada.

Marianela. Benito Pérez Galdós. 1878

sábado, 13 de diciembre de 2025

palabras

Las calles están llenas de palabras, de las que se dicen y de las que no. Las hay susurradas, llenas, con una sonrisa, alegres y murmuradas. Incluso de buena mañana hay palabras amables, como hay luna que blanquea lo que queda de noche, no sé si eso explicará algo. Y las palabras vienen de un gentío, de calles, de estaciones, de colas, de sueños interrumpidos, escasos, atropellados y casi siempre olvidados. Un señor casposo con garrota vende lotería, la del gordo, usando sus palabras. Se gritan ciudades (Santander), mascarillas en boca, oigo otras lenguas con palabras que no entiendo ni entenderé. El reloj avanza al minuto 51, el tren se moverá o no, lo hará tras los pitidos, no veo al señor con la bandera roja y la gorra a juego, ya no hace falta. Más palabras, la próxima vez pediré coche de silencio, cada uno cuenta esa parte de su vida que quiere contar, son discotecas o médicos. Mientras avanzamos muchos trabajan en las obras que nunca acaban, entre raíles y cables, con hogueras improvisadas. Velocidad moderada, leo los mensajes allá escritos, golfos. Velocidad aumentada, nunca dejamos atrás a la luna, luego un túnel oscuro a 200 km/h, peñas harinadas, mas túnel y mas velocidad, antes de escucharlas el miedo, antes de escuchar las palabras que esperaba oír, luego mas luz.

furia

Lo empecé varias veces, lo dejé, lo volví a intentar, lo acabé. Una primera parte difícil de seguir, con saltos en el tiempo, personajes que no se encuadran y diferentes escenarios da paso a una segunda aún mas compleja. En la tercera parte, de lectura asequible, se empiezan a entender cosas, todo parte de un relato lleno de rabia o furia. La última secuencia terminará por llevar al lector a su destino. 
Hace falta paciencia para lidiar con este libro que a pesar de todo deja grandes momentos.
El ruido y la furia. William Faulkner. 1929

argamasa

Un frío diferente, un acueducto de otro tiempo, sobrecogedor, no encendieron la luz del día aún, un templo sin gloria, gotas pertinaces, frías, capillas que la luz hace hermosas. Tengo tiempo, todo el que se pueda tener, goteras, ruido en el patio, ando y desando las mismas piedras, me falta algo, la argamasa, el acueducto con su piedra sobre piedra no la necesitó. 

siciliano

La vida del fuera de la ley Salvatore Giuliano en la Sicilia tomada por la mafia. Personajes reales e inventados para contar la lucha del bandolero Giuliano, el que robaba a los ricos para repartir a los pobres y luchaba contra todos los poderes posibles, el del estado y el de la organización mafiosa que controlaba todo en la isla. Una novela llena de traiciones, silencios y violencia.

Salvatore Giuliano, el siciliano. Mario Puzo. 1984

dicha

Si no conozco a nadie de mi entorno al que le gustara o mencionara a Extremoduro o a su líder Robe Iniesta, fallecido esta semana, si no sabría empezar a tararear una sola de sus canciones, si no sabría a pesar de que oigo música constantemente, variada y diversa, me pregunto entonces por qué no me llegó esa onda. Y es que de repente los medios muestran a todo un mundo que era fan del fallecido. No sé que hay detrás, si el postureo típico en estos casos, el duelo arribista, la diferencia generacional a pesar de ser del mismo año, o qué. O simplemente azar. Esta semana falleció también prematuramente Raúl Malo, líder de los Mavericks, y a tenor de lo publicado en los medios, poco conocido en España; disfruté con su música, mucho, y lo seguiré haciendo a la par que buscaré a Robe en Spotify, nunca es tarde si la dicha es buena.

sábado, 29 de noviembre de 2025

multi

Hay campos en obras, gradas con solitarios rodeados de asientos, otras gradas son pequeñas, coquetas y vetustas, de esas con columnas que sostienen la techumbre.
Hace frío, mucho, miles de bufandas, puede que llueva, restos de nieve sucia alrededor del terreno de juego que a veces parece un patatal donde el balón botará en vez de rodar.
Hay camisetas imposibles cuyo diseñador mezcló los colores como solo los niños lo harían. Hay equipos de países como Malta, Gibraltar, Islandia, equipos con pocas aspiraciones que han llegado hasta aquí y disfrutan su momento, con la misma pasión arriba y abajo que los grandes. 
Hay celebraciones mustias y otras llenas de abrazos.

Y sobre todo hay goles, muchos, cantados y narrados por dos personas, Jaume Naveira y Fermín Suárez, que le ponen humor, calor y color a la noche del multi de las ligas Europa y Conference. No pierden la voz, lo saben todo y dejan perlas como esta: “extraña estirpe la de este jugador, muy interesado en la cultura”.

celestes

Me ha gustado mucho esta novela galardonada con el Nadal. La joven Bea y su vida entre Madrid y Edimburgo, con sus amores, familia, aprendizajes, drogas y soledades; un recorrido por la juventud que busca un sitio en la vida.

Beatriz y los cuerpos celestes. Lucía Etxebarria. 1998

lunes

Lunes sin sol, primera hora, estudiantes a las aulas, tienen todo por hacer. El tren cabalga entre la luz mortecina, hay muros con pintadas y dibujos para ser vistos, casi fugazmente.
Hay vagones varados en los que alguna vez viajé, hasta en sueños. Hay melenas húmedas, lisas, con coletas, rizadas, intuyo formas.
Recorro la calle Zurbano, ahí, en el número 76, empezó todo, la calle es corta y algo pervive en la memoria.
Se celebra la festividad de Santa Isabel de Hungría y en el colegio con nombre que pierde el país, sito en la calle Hortaleza, hay vivas a la santa y música en el patio tapado por muros.  
En otras aceras hay algunos que cantan, otros miran, los mas no sabemos qué hacer, andamos como alternativa. En San José casó Simón Bolivar antes de ser libertador. Yo me siento, solo, afuera silban los guardias y atronan las sirenas, la virgen de la Candelaria parece niña y su rostro denota resignación o enfado. Podría hacer fotos y no las hago, podría enfadarme y lo hago, por breve espacio de tiempo, y es que Caixaforum cobra seis euros por entrar a su espacio cuando ganan dinero a espuertas.
Los escolares, en grupos, van de museos o jardines, hoy rompen la monotonía. Subo la cuesta que llega al Ángel caído, se me hace dura aún andando. El arte de la casa de vacas me da envidia, sana.
El bar mas grande del mundo ya no existe, hay otro, se entra por Cadiz y se sale por Barcelona, lo decía mi padre, allí había gambas. 
Un señor, muy charlatán, dice cosas sobre el diablo y demás pecados, cierro mis oídos.
Ando y sigo andando, dolores y molestias antes de tomar el tren de vuelta donde busco el asiento como las personas mayores.

exagerado

Novela de pasiones y amores, donde todo es exagerado y  todo es llevado al extremo; el joven Julian Sorel y su contacto con otra clase social, él, humilde, es preceptor de niños, seminarista y amante de esos que suben por la escalera hasta el aposento de la amada. Novela de otro tiempo.

Rojo y negro. Stendhal. 1830

domingo, 23 de noviembre de 2025

vivo

Hay algo de tristeza en ver un bodegón con sus componentes inmóviles y con apariencia de olvidados o convidados de piedra. También me produce cierta tristeza escuchar el discurso, una vez mas victimista, de Florentino Pérez, aquel que no entiende perder, debería estar prohibido presidir un club de fútbol a su edad, considerarse imprescindible nunca es acertado ni es un buen ejemplo.
Me produce igualmente tristeza comprobar el impulso que lleva a miles de personas a vivir en directo el encendido de las luces de la navidad futura en múltiples ciudades.
Lo mismo cuando me veo incapaz de no poder y no saber escapar del sentimiento de culpa.
Lo mismo cuando veo a jovenes nostálgicos, un contrasentido, que hablan bien de un dictador. Nunca mas.
Y también me trae tristeza lo que cuenta Yakarta, una serie imprescindible. Pero de ahí también me nace algo, el milagro, la alegría de comprobar como el arte de filmar puede lograr conmover los cimientos de mi persona, de esa manera.
Y me alegro igualmente de ver los charcos vivos de agua congelada y las praderas verdes del monte de Valdelatas al que llego atravesando los Carriles, el campo de toda la vida que quieren destruir para construir casas, que error. Ese campo acogía hoy los rayos de un sol incipiente, matizando cada paso de mis pies. Como acogió en pasados días uno o varios amaneceres naranja que premiaron mi madrugar, gratis todos, impagable.

jueves, 20 de noviembre de 2025

cerebro

Arrimo el hombro, y después vienen tristezas invasoras, de esas que caen del cielo o suben de los infiernos, será porque veo que la soledad se suele sentar en bancos.

Su cerebro no se ata a la supervivencia como el de ella, se ata a un destino cierto lleno de incertidumbres, cerebro débil, los niños no lloran, y menos los que ya cumplieron tantos años y almacenan tantos conflictos emocionales que si explotaran mancharían todo con sus idas y venidas.

cometas

Infancias y adolescencias marcadas por los juegos y la violencia en un Afganistán convulso. Historias de refugiados a salvo en Occidente. Lo que sucedió antaño siempre vuelve. Novela de  emociones intensas y de tragedias desgraciadamente cotidianas.

Cometas en el cielo. Khaled Hosseini. 2003

domingo, 16 de noviembre de 2025

luces

Vigo encendió las luces de navidad el 15 de noviembre. No sé si todos estarán contentos con este adelanto. No sé de qué va esto, si de rellenar huecos, si de atraer visitantes, si de lograr que nos olvidemos de la maldita rutina y de todo lo demás, no sé si pretenden que nos centremos en las luces, que son muy tristes durante el día y a veces mas tristes durante la noche.

amantes

No se puede conocer y leer todo pero habría que hacer que ciertos autores llegaran a mas gente. Es el caso de Pratolini y su monumental fresco sobre la vida en Vía del Corno, una estrecha y corta calle del centro de Florencia donde transcurre la historia, ambientada en 1925 y 1926.
La calle es asfixiante en verano, fría en invierno, hay miseria casi siempre, falta el aire y la vida sale a borbotones a través de las ventanas. Novela coral con múltiples personajes, vecinos que hablan, se enamoran y se vuelven a enamorar. Hay mucha juventud y algo de vejez. También hay violencia, los fascistas están en el poder, todo contado de esa forma que entretiene y obliga a seguir leyendo. 

Crónicas de pobres amantes. Vasco Pratolini. 1947

miércoles, 12 de noviembre de 2025

adorable

Te contaré la historia de un niño que buscaba la niebla para dormir, y que cuando no la encontraba se mantenía en vilo, respirando de otra forma. Y te la contaré cuando despierte del sueño que me trajeron las nubes.

Un perfil pelirrojo, adorable. La veo mientras las mariposas grandes e incansables revolotean buscando algo. Imposible seguir su vuelo, como imposible será saber dónde se fue el perfil, desvanecido en la maraña del bosque.

silencio

Premio La sonrisa vertical. Me dice poco, enrevesada, extraña, poco atractiva.

Silencio de Blanca. Jose Carlos Somoza. 1996

horno

Busco los hornos que madrugan para elaborar el pan, hay puertas abiertas que dejan escapar el olor de antes, podría vivir esta vida y otras en ese olor de verano, de arroz al horno que se lleva y se trae, que se cuece sobre ese fuego del que se saca con una pala enorme para colocarlo en una mesa que tendrá harina siempre, como los suelos o las paredes, todo impregnado y todo tan blanco.

gagarin

Relatos breves, todos tienen un algo atractivo y curioso, ambientados fuera de nuestro país presentan personajes normales para los que la vida sigue sumando días, pero para los que todo cambió en algún momento, perdieron el dinero, se abandonaron, o todo mudó sin saber por qué. Especialmente emocionante me resulta “Inevitablemente corto”.

Gagarin o la triste certeza de viajar solo. José Moreno. 2024 

miércoles, 5 de noviembre de 2025

prisa

Existe un lugar donde las prisas se acabaron, lleno de personas que tienen algo que enseñar. Y yo quiero aprender, y ese no correr me traslada a otro espacio, al vagón donde me desplazo con ciudadanos inmóviles, miramos sin palabras y compartimos silencios, hay próximas paradas, hay jovenes, muchos, hay lectores de papel, qué alegría. Es el tren y el viaje, no existe tren sin destino pero puede haber viaje sin ello. Por eso salgo a las calles sin rumbo definido, tomo la de Alcalá donde los coches oficiales, la policía y la vigilancia hacen prever que alguien importante se aloja en un hotel de lujo, todos son parte del séquito del sultán de Omán que visita nuestro país. Mi mente sigue espesa, sin prisas, a merced de los vientos que soplan. Después de visitar los evacuatorios públicos de Cibeles entro al Retiro y busco los tímidos rayos de sol. Dos trompetistas en puntos diferentes tocan la misma melodía, es bella ciao, espero que lleguen sus notas a los oídos de runners, ciclistas y paseantes. En Nuestra Señora de Covadonga hay paz y gloria, además de susurros de confesión. Veo a los que piden sin hablar, los hay que hablan y alguien responde que es jubilado y no cobra, los hay que parecen mimetizados con el banco que ocupan y con sus pertenencias. Todo es parte de la ciudad de hoy y de la de mañana. Llego al final de la misa de once en otra iglesia, a tiempo de dar la paz y de ver la devoción, es la Concepción, donde hay una preciosa talla de la virgen. Llegué al cuatrocientos y pico de la calle, es hora de desandar el camino. Escucho Strangers in the night, mas trompetas, las bravas de Docamar siguen siendo un manjar, la temperatura sube y Alcalá se llena de gente que compra y come, jovenes en descanso de clase, niños que buscan palomas y soledades sentadas, me sorprende la cantidad de negocios que ofrecen compra y venta de oro. Pasan las Ventas, pasa Goya, los pies cansados, y allí donde siempre suelen estar aparece el cuarteto que está con el Canon, no me rescata ni me llegan los escalofríos. Las multitudes abordamos el interior de la tierra y luego el tren, allá donde la prisa vuelve a no estar presente.

viernes, 31 de octubre de 2025

miau

Tragicomedia de enredos, coral y muy entretenida. Se narran las penurias del cesante veterano que busca un último trabajo en el Ministerio y las estrecheces de todos los que viven en esa casa, aún así no frenan las apariencias. Un niño todo lo observa, un truhan todo lo enreda con sus engaños y el amor se transforma en ira.

Miau. Benito Pérez Galdós. 1888

blabla

Nos llegan  miles de mensajes y noticias en forma de palabras, videos, imágenes, viñetas y demás. Sin tiempo material para absorber todo las cabezas bullen, antes los altavoces eran limitados, diferentes emisoras de radio, escasas cadenas de  televisión, un ejemplar de prensa o dos, hoy nos llegan titulares de mil medios y de unas redes sociales, actualizadas al minuto, con un sin fin de millones de voceros hablando y publicando sin filtro de credibilidad o veracidad, ante eso las cabezas hierven; ante el bla, bla, bla necesitamos dosis infinitas de silencio, reflexión, cordura y humildad.

ordenar

Escritura diferente, historias distintas, seis relatos, inmigrantes, jovenes, parejas, hay miedos, pérdidas y desesperados intentos por seguir viviendo.

Nuria Labari. No se van a ordenar solas las cosas. 2024

viernes, 24 de octubre de 2025

adorar

Mi corazón a mil por hora. Luego se calma, cansado y aturdido, es por las dudas o las repeticiones o las infinitas palabras, las dichas y las no dichas, amontonadas, útiles e inútiles, tengo ganas de entornar los ojos y esperar que se venzan y se cierren. Casi lo hacen en el tren donde veo niños con comida que no es comida, el resto a su móvil, adorándolo, también vale para que se pinten los labios o se arreglen el pelo, agachan la cabeza como bueyes que van al matadero, a otros les vale para chillar o para roncar. Los carteles me confunden, la nueva y cambiante edad, los cervatillos a su bola. Y recuerdo que casi lloré por el camino al recordar y al escuchar una canción que habla de una instantánea Polaroid, y luego todo se para, hasta el tren, afortunadamente no mi corazón.

marcha

Novela coral, ocho escenarios, familias, apartadas geográficamente, de estratos sociales heterogéneos, unas vencidas, otras menos, es la posguerra del hambre, la malnutrición y la miseria. Se presenta a los hijos e hijas, se cuenta un poco de aquí y de allá. Luego llega la hora de emigrar en busca de un futuro mejor, Madrid como punto de encuentro, años 60, los que eran niños pasarán pronto a ser jóvenes universitarios, años 70, o trabajadores y el azar les une, de por medio reivindican, buscan libertad, conspiran contra el régimen. Novela que pudiera ser un reflejo del país que vimos crecer, más de cerca o más lejos. 

La larga marcha. Rafael Chirbes. 1996

martes, 14 de octubre de 2025

sonidos

Parece mentira pero ya el rostro es único, irrepetible, reconocible, y todo aunque cambie de ayer a hoy.


Si la sonrisa se mantiene y expande es ya otra cosa a la que no sé poner nombre.


Y tus sonidos pueden ser imitaciones de aquello que hacemos los mayores cuando nos volvemos niños.

E imagino que en tu cabecita se está fraguando que un sonido se junte a otro y grites algo que nos haga volvernos locos. 

invierno

Novela de músicos en noches largas y oscuras en ciudades que parecen no salir de la oscuridad, Madrid, San Sebastián y Lisboa, ahí se producen los reencuentros y las despedidas, hay un cuadro, huidas, revólveres, y un amor que se escapa. Personajes rondando la tragedia y un narrador y espectador sin nombre.

El invierno en Lisboa. Antonio Muñoz Molina. 1987

zorro

Hablo de dulces nombres como el de María mientras se suceden las palabras, muchas, algunas no ciertas en teléfonos lejanos, se suceden los paseos, muchos, los sueños vienen intranquilos a través de duermes y velas, hay ruido afuera, los festejadores se retiran y apuran el tiempo. El frenazo de mi vida, las décimas de segundo, el corazón volcado. Llega la muerte de alguien que conocía, la gente se va y nos quedamos los que también se irán, todo el absurdo se concentra en esta secuencia de estar y no estar, en esta película llena de despedidas y reencuentros, de frases hechas y de otras verdaderas que se olvidan. Quizá sea esto la vida, esperar mientras matamos las horas, desconozco que significará para el zorro, a la salida del tanatorio nos mira desde su atalaya con el contraste de su enorme cola contra la oscuridad, y tal como llega desaparece, estará buscando comida o presa, otra muerte, y no le quedará cargo.

casi

Hay de todo en este conjunto de relatos, mucha memoria, aquellos años, hay judíos, nazis, cárceles, adulterios, parejas, infancias, abusos, vejez, tocados muchos palos y tocados bien. Estilo propio y atractivo. Me gustan especialmente los siguientes, Sé el coautor de tu propia vida, Thanksgiving day, Jabón neutro y Malo de lo suyo.

Ya casi no me acuerdo. Clara Morales. 2024

viernes, 3 de octubre de 2025

almohazar

Tan pronto almohazaba a los caballos como almohazaba a las jovenes que llegaban a la cuadra en busca de sus caballos.

rebeldes

Es esta una edición revisada y publicada en 1988. Historia de amigos, pandilla formada por cuatro jovenes que acaban el bachillerato en una localidad húngara, les espera enrolarse en la guerra, la primera mundial, los muertos no paran de llegar, estamos en 1918, pronto llegará el final, jovenes que todavía se rebelan contra el mundo de los adultos, jovenes que no quieren ingresar todavía en la realidad de la vida. Muy interesante.

Los rebeldes. Sandor Marai. 1930

niño

Volver a ser un niño, pero de los pequeños, para los que la vida es pura sensación, contacto, piel, brazos, besos, no conocen la existencia de una obligación, ya llegará la orden, la necesidad de seguir la norma, el colegio, el horario, el dormir menos, todo eso, ya nacerá la rebeldía, el llanto.
Así que como niño grande y libre de ataduras me dejaré llevar, y a donde quiera que vaya, sin saber si llegaré, no tendré prisa por hacerlo.

viernes, 26 de septiembre de 2025

tesis

Una estudiante americana en Sevilla y su tesis. Su inmersión en la sociedad da lugar a multitud de situaciones cómicas derivadas de las dificultades lingüísticas, con equívocos y malentendidos. Novela epistolar que entretiene y que ofrece dos o tres momentos sublimes.

La tesis de Nancy. Ramón J. Sender. 1969

silencio

 Luna vive en un silencio agitado.

¿Quién te ha enseñado a ser luna y sol a la vez?


Ella es una de tantas lunas.


Qué echa de menos luna, qué desea.

huellas

No limpiaron las huellas de la fiesta que ya pasó, ahí quedan en el asfalto, no sé si esperando a la lluvia o a los servicios públicos. Mientras tanto todo parece hoy un poco más oscuro, o será que mis ojos no se abrieron aún del todo. El pan tiene picos, los mayores ya están de buena mañana en una terraza, departiendo, poca gente por las calles, lo habitual en los pueblos que camino. Y mientras, intento serenar el corazón porque el alma parece desbocada, llena de palabras, palabras y más palabras, a lo lejos alguien, de cerca no es quien podría ser, lo que es alejarse y acercarse para cambiar la realidad, sopla el viento, adivina de donde viene y hacia donde va, por un momento pareciera que las ramas se mueven a cámara lenta, ¿o seré yo?. Eso que vuela podría ser una cigüeña de las que traen niños y habitan en lo alto. Las personas corren o van en bici, pero lo que mas hacen es pasear con la mirada baja, enfrascada en la pantalla. Espero el momento dulce, el de la noche, para dormir; tras una ventana abierta suena Fly me to the Moon, quien pudiera. 

innombrado

El innombrado protagonista de otras entregas del autor abandona el manicomio, a partir de ahí se suceden incontables aventuras para resolver un enigmático asesinato. Locura y humor.

La aventura del tocador de señoras. Eduardo Mendoza. 2001

niebla

Un poco de niebla en la subida, me llega a causar inquietud, pasajera. Ya arriba un mucho de niebla en el valle que me impide ver el otro lado, el sol, mínimo, circular y perfecto, es tan blanco hoy que parece de juguete y muy lejano, juega a ocultarse. Hago tiempo para esperar la foto que no llega, cuestión de minutos. No había nadie y ahora vienen todos, antes solo estaban mis pisadas, parado dejé de oír hasta a los pájaros, fue un momento o una ilusión. Pisé las mismas piedras que he pisado tantas veces, escalones para subir arriba, lo más cerca del cielo que estaré hoy, subí deprisa, como alma que lleva el diablo, bajé más tranquilo, lo que son las prisas, no sé para qué. En el coche música, en Navacerrada también, ecos de las fiestas patronales, vallas de encierros, el pueblo pierde su encanto por un par de días. 

loco

Me gusta, mucho. El autor llega a decir que este podría ser un libro escandaloso y de alguna forma lo es. El relato de un viaje, el del fallecido Papa Francisco a Mongolia en 2023. Por momentos pasa de relato a novela de suspense, todo para responder a una pregunta, aquella sobre la resurrección de la carne y la vida eterna, la que le hizo al Papa. No revelaré la respuesta, hay que leerlo para conocer un poco mas a Francisco y el funcionamiento del Vaticano, hay múltiples entrevistas con personas del entorno, se habla de discernimiento, de clericalismo, de misericordia, y mucho de los misioneros, el gran baluarte, el gran ejemplo, el gran testimonio. Muy recomendable aunque sea usted un ateo empedernido.

El loco de Dios en el fin del mundo. Javier Cercas. 2025

lunes, 8 de septiembre de 2025

descubrir

Él está empezando a descubrir de otra forma, abre los ojos porque ve y ve porque abre los ojos, y ahí delante todo un mundo, tan indefinido como apasionante.


Dormimos bajo el mismo techo, yo lo sé, él no, le oigo, llora, como debe ser, pidiendo algo a gritos, algún día se lo diré o se lo contaré a mi manera. Sin saber contar los días, sin saber dónde llegó, sin saber cuántos le rodean, creciendo.


Su risa no es carcajada, es sonrisa, es llenar las mejillas mientras la lengua se entrevé y sus ojos acompañan, grandes, así que su rostro se transforma viendo lo que sea u oyendo lo que suena, y si pasamos al mundo de las certezas su cara iluminada llega y traspasa corazones.

pilares

Demasiado larga, repetitiva a veces, le salva el entretenimiento, el saber cómo acaba la historia. Demasiados buenos y demasiados malos, muy malos. La narración abarca unos cincuenta años del siglo XII en la Inglaterra oscura y violenta. Ambición, amor, luchas, violencia desmesurada, corrupción, todo cabe en el friso de la época.


Los pilares de la tierra. Kenn Follett. 1989

verde

Caminante solitario con calor excesivo. Poniendo las calles cada amanecer, en la oscuridad ella saluda con entusiasmo, creo que para atajar el miedo. En la ventana el anciano abrió la ventana para asomarse al nuevo día, para dejarlo entrar en la habitación de su residencia. Y yo abriendo todas y esperando. Pasa una piel tersa, suave y desnuda, a un lado alguien pide con gesto de perdón o de plegaria. Mas calor. Si veo un gato este día me acordaré de michin, que bajaba y subía en la cesta. Ya nadie hace eso desde una ventana, todo es de otra forma. Antes no había asfalto ni casas, puro campo, verde y árboles, y las ramas se caían y yo siempre llevaba alguna a casa. Me pregunto si las apilaba o si construía un fuerte de madera para proteger a unos de otros. Tantas noches han pasado desde entonces, cuántas se torcieron y luego se enderezaron. Hago reír haciendo el mono o el mico, lo seguiré haciendo, llovió, cuatro gotas de Agosto. La lágrima no me sale a pesar de la congoja,es sólo por escuchar sin saber qué decir. Voy a dejar unas líneas en blanco para pensar.

sangre

Escritura ágil para mezclar lo nuevo y lo antiguo, para saltar en el tiempo y contar lo que le sucede a Violeta, o lo que vive mientras pasan las páginas. Me entretiene, me emociona, me hace sentir. No se puede pedir más.  

Todo empieza con la sangre. Aixa de la Cruz. 2025

domingo, 31 de agosto de 2025

imposible

Pongo palabras en boca de luna, un imposible. Eso no es lo peor, construyo frases, y aún peor, esas frases no son de un autómata, tienen su razón de ser y un sentimiento que las crea, y el imposible se vuelve aún más descabellado. 


Le he preguntado a luna algo, otro imposible, mas que pregunta es un susurro, qué hacemos contigo. Su respuesta se pierde en el vacío mientras no hace esfuerzo alguno por no cerrar los ojos. 

misterio

Un paciente del manicomio, antiguo confidente policial, metido a detective. Acción por doquier y humor en una novela que se puede leer de un tirón en un día de verano. Muy entretenida.

El misterio de la cripta embrujada. Eduardo Mendoza. 1979

martes, 26 de agosto de 2025

agua

Nueve caras en el pórtico de la iglesia, me pregunto cuando se abrió por última vez, se acumula el tiempo en la puerta y en el suelo descuidado. Ciclistas, ayer hubo luna grande, con carita, la de esturión, hay luna pequeña cada día. Las chicas suben de la fiesta, de Asiain, son las ocho de la mañana, agur y kaixo, el del tambor no se cansa, yo lo oí, llegaron a sonar unas notas del himno nacional, la música no paró en toda la noche, ni las voces, el calor del día se fue por la noche, el rio Arakil suena y fluye, la vida en el jardín, los pájaros, un cielo, casas de piedra, portones de madera, escudos, pueblo de tres letras, yzu o izu, esa diferencia entre latina y griega, algún perro, ladridos, cruje la madera de un techo alto. El agua de la piscina nunca descansa, se refleja en la piedra de enfrente con ese ondular cristalino, Mateo llora, duerme y despierta, duerme y vela, come y come, la piscina es alta, hay que subir y bajar, viajar para verlos, para celebrar un mes de vida, para vivir por unas horas de otra forma, como me gustaría vivir. 

lágrimas

Basada en una historia real, novela dramática ambientada en la China cubierta de silencios y control por parte de las autoridades, se maneja la natalidad, que es lo mismo que destrozar la vida. Triste y asfixiante.

Las lágrimas de Henan. Antonio Gómez Rufo. 1996

noche

Oí palabras en la noche que hubiera preferido no escuchar, hablaban de puertas, ventanas y escaleras, la cabeza se inclina a un lado o al otro, nada es normal, vienen de algún sitio, luego la ambulancia, luego un paseo, monolitos de asesinados, calles vacías, luego comida, mi enfado, ira después, acumulada, Paula y Mateo parados dentro de un tren, la ayuda llega; aquí en el salón el ventilador gira, otro paseo, veo a una loca, así lo creo, las más cuerdas y los más cuerdos, gente vestida de tarde de domingo triste, soledades que se intuyen, el bochorno es inhumano, truena, busco un libro, acabo en lo que era Zulaica, precios caros, me voy con las manos vacías, el niño arrastra la bici con la cadena rota, la Vitoria del año 70 no es la misma que la de hoy, ni la del 80, ni la del 90, locales que ya no son, vacíos, calles iguales, gente diferente, yo soy diferente, no el de la foto o las fotos en las que ella no quiere pasar mucho tiempo, encuentro posiblemente mi primera foto, estoy de pie en calle que crece poniendo aceras, personas que ya no están por todos los lados, hay blancos y negros, y transparentes goterones, llueve, nada es suficiente para llevarse este calor.

alcaravea

Libro de relatos con añoranzas, de amores incondicionales, rotos o imposibles, y mucho drama contado que va dejando un poso de tristezas que emocionan hasta dejarte inerte a veces, paralizado. Me gusta especialmente “El repartio” y el que da nombre al volumen, esa planta silvestre de flores pequeñas.

Alcaravea. Irene Reyes-Noguerol. 2024

viernes, 15 de agosto de 2025

miserabilis

Acepciones de miserable, varias, del latín miserabilis, digno de compasión, cuán lejos de los miserables, canallas, perversos, cuán lejos del comportamiento vil y ruin de algunos políticos que buscan rédito en los incendios y también en la inmigración, buscarán rédito en una mosca que vuele cerca; sin aportar soluciones ni planes a futuro, solo declaraciones que ofenden una vez mas al sentido común, a la razón, a la inteligencia y al corazón.

brasil

Conflictos raciales en Brasil a mediados de la primera década de los 2000. El protagonista entra a la universidad por el sistema de cuotas raciales, estudiante de literatura, también es aprendiz de escritor. Los deseos se topan con la realidad,  relaciones de amistad, de amor, todo contado con un lenguaje escueto, conciso, apropiado.

De onde eles vem. Jefferson Tenorio. 2024

jueves, 7 de agosto de 2025

empieza

Todas las semanas empiezan por algún día, y a alguna hora, puede que en ese momento se escuchen chicharras, cotorras o urracas, hasta ruidos de cortadoras de césped o arbustos, o hasta maletas arrastrándose atadas a la mano de alguien, o hasta personas que salieron de fiesta y ahora arreglan sus diferencias en voz alta o simplemente ríen, o conducen autos con los sentidos enturbiados. Podría ser que fuera el ulular del viento o todo lo que este mueve en cuerdas de tendedero, ventanas no cerradas o cables que se abandonaron en las paredes. Nadie subirá por ellos. Al igual que las semanas, empiezan los pensamientos a despertar cuando aún con los ojos cerrados salgo del estado del sueño, y se arremolinan sin guardar su turno creando espirales imposibles de desalojar, vorágine es una buena palabra. Antes de eso intenté recordar ese sueño donde unos se iban, otros venían, me afané sin éxito.

Todo empieza, los cielos, oscuros hace unos minutos, se abren inabarcables, la noche todo lo confinaba, el día todo lo expande. Estoy en la calle, habré pisado decenas de hormigas, a otras las esquivo, no hacen ruido, imagino un mundo de silencio bajo tierra, tan pesado el no ruido como la carga que arrastra una de ellas, una enorme y ligera pluma que me pregunto para qué servirá allá en su casa. Amanece, que no es poco, sin más, como ayer y como los días que vendrán.

abeja

Sorprendente, fantástica, adictiva. Cuesta creer que ha acabado con ese final abierto, cualquier opción sería válida, cuanta gente daría dinero por una continuación que nunca llegará. Ambientada en un pequeño pueblo irlandés y en Dublín, la familia Barnes podría ser una familia normal, y de hecho lo es, con dos hijos, ella adolescente, entrando a la universidad, el niño un poco más pequeño. Familia que vive la crisis económica y tantas otras que acechan el reducto familiar. Y el autor se mueve hacia atrás y hacia el presente y aparecen nuevos personajes que todo lo explican o complican. Muy bien construida, no pesada, concisa muchas veces. Hay tensión, drama, gotas de humor y más drama encarando las últimas páginas cuando se vislumbra un desenlace que acaba en punto y final.

Finalista del premio Booker 2023 y desde ahora un imprescindible.

La picadura de abeja. Paul Murray. 2023

puzzle

El día que arranqué la hoja de Julio del calendario de la sala de espera de analíticas del Hospital ya hacía calor de buena mañana. Lo hice porque estaba solo y porque estábamos en Agosto, en el día 4. Eso significa que el día primero, laborable, nadie se percató, pudo ser que nadie fuera a sacarse sangre o nunca hubo nadie solo, pudo ser que todos miraran al suelo,  o al frente, me inclino más porque estuvieran mirando el móvil, hasta los más mayores, asiduos visitantes de hospitales, lo hacen, con la cabeza baja. Fue esa misma tarde cuando tropecé por la calle con la pieza de un puzzle, es un decir, nadie se habrá nunca desplomado por ello, todo lo más la habrán pisado sin darse cuenta, uno de esos minúsculos cartoncillos que un día nos dieron tardes y noches de paciencia y recompensas. Esta pieza tenía dos pestañas y dos huecos y era de color gris. Jugándome mi escaso tipo, me agaché en medio de la vía a recogerla, no sin antes mirar a ambos lados para cerciorarme que al igual que escasos peatones había pocos coches aguantando la enésima ola de calor. Me sentí como el niño que iba a abrir un sobre sorpresa, desbordada mi imaginación; salí pronto de la duda, supuse que lo gris y áspero era la parte trasera, y le di la vuelta con cuidado, casi al ritmo de timbales, para descubrir un azul intenso y uniforme, fue entonces cuando miré al cielo buscando el hueco que había dejado.

lunes, 4 de agosto de 2025

amantes

Relatos oscuros algunos, tristes varios, con su dosis de humor, hay amores o pasiones fugaces, inesperadas, tardías; hay cotidianidad, decepciones, personas que no son lo que parecen, y hay matrimonios que ahí están sin saber el cómo ni el por qué.Tan breve como bueno “la vida fácil”.Muy entretenido el volumen.

Amantes y enemigos, cuentos de parejas. Rosa Montero. 1998

moja

la luna corre y da vueltas, loca o enloquecida, y moja los pies en el agua helada, la inmensidad ahí al frente, luego descansa a la espera de nuevas emociones, saber si rememora es un imposible.


luna casi se zambulle en el agua, pero no, busca siempre sentir el suelo.

domingo, 3 de agosto de 2025

cruz

Premio Planeta 1994, acusado luego de plagio por Carmen Formoso, Google habla de ello, sentencias, recursos, declaraciones, algo huele mal en ese asunto que dejó en mal lugar a muchos, especialmente a la editorial, supuesta inspiradora de la trampa.
El libro es uno más, confesiones, historias de familia que se publicitan con locuras, sexo y vidas mas bien rotas.
La cruz de San Andrés. Camilo Jose Cela. 1994

manos

Hablamos de las manos, de las dos, miro las mías y les pongo etiqueta, la derecha o la izquierda, las de ella no las veo, están ocupadas en parte, es todo un sin sentido que se repite como si nada pasara. Y yo subo y subo por una escalera infinita que va perdiendo peldaños para quedarse en nada. 


Ella tan llena de soledad que asusta.

Habla con los ojos cerrados, como queriendo recordar o reforzar lo que habla.

Ella y lo que busca, y lo que quiere dar, y a quién.

viernes, 1 de agosto de 2025

campesina

La guerra en Italia, nazis, italianos, ingleses, americanos, todos combatiendo, la liberación avanza de sur a norte. Cesira y Rosetta huyen de Roma para refugiarse en el campo y ahí se suceden encuentros fugaces o no tanto, hay refugiados, campesinos, hambre, penuria, esperanza en el futuro,  y momentos tan terribles que marcan la existencia. Muerte, desolación, violencia, vivencias, todo contado con un lenguaje sencillo, natural y directo.

La campesina. Alberto Moravia. 1957

humanidad

Mueren durmiendo y mueren despiertos.
Mueren en busca de comida y por falta de ella. 
El espectáculo dantesco de Gaza debería atormentarnos y no lo hace.

Los que mandan están tardando en tomar medidas de verdad. 

Que nadie vuelva a hablar de humanidad hasta que se haya detenido la matanza y se haya pedido perdón.

Asco y vergüenza.

Hay silencios incómodos, los espectadores callamos ante las imágenes que chillan aunque el sonido esté apagado.

Cambiar de canal para no ver los ojos que de tan grandes se comen la pantalla.

martes, 29 de julio de 2025

cabeceo

Qué oscura estaba la noche para llegar hasta donde aterrizan los aviones, atravesé espacios sin barreras y encontré silencios entre las personas que veían como se abrían las puertas que comunican cielos y tierras, puertas sin llaves que nos miran y se abren y que en algún momento se cerraron del todo. Volver a casa sin saber si tendría que volver, allí busqué el botijo de tacto áspero pero de agua fresca, y añoré las gotas que resbalaban por mis labios cuando quería beberme toda el agua para saciar mi pequeño cuerpo, lo que no me impedía abrir la ventana de alguna de las habitaciones, puesto de puntillas, y ver los goterones que caían desordenados y sonoros y que alegraban aquellas tardes trayendo el olor a tierra mojada. 
Cabeceo después o antes de comer con sueños breves y escasos que acaban en un abrir y cerrar de ojos. Lo pienso, sin darle muchas vueltas, es más una intuición, no he estado en el aeropuerto, ni hoy ni ayer, qué caluroso el día en las horas de esta mañana que ha terminado, la que trajo todo el calor del mundo, de la tarde no sabemos nada porque no ha llegado todavía, está sucediendo ahora, a su ritmo, segundo a segundo ininterrumpidos a la par que se acumula el fuego en las calles.

domingo, 27 de julio de 2025

idiota

Todo empieza en un vagón de tren con destino Petersburgo y continúa en casas con puertas que se abren y cierran, en terrazas desde las que vivir las noches blancas, en alocadas conversaciones de personajes normales a veces, increíbles otras, atrapados en la vorágine de los sentimientos, con líos de amores y de pasiones no dichas, con cartas que se envían, con reminiscencias de antaño, con confesiones, con vicios que no se ocultan, con verdades y mentiras, con gestos que se perdonan, con compasión y bondad, todo llevado al extremo, con gritos y carcajadas, con llantos y risas, con citas a escondidas, con locura. El principal protagonista, atrapado por su enfermedad, ingenuo, desea vivir y amar, y dubitativo se mueve aceptando todo; “era muy feliz allí, de otra manera”, confiesa en un momento, lo era antes de adentrarse en el mundo de verdad. Cabe de todo en la novela que atrapa y engancha desde la primera página.


El idiota. Fiodor Dostoiewski. 1869

femenino

Me conozco los nombres de muchas de las jugadoras de la selección española, sé donde juegan, es fútbol, me gusta,  también hay aficionados que no soportan ver a las mujeres jugando. Todo es cuestión de ver y seguir viendo para comprobar que las pausas a veces realzan el juego, que la violencia es infinitamente menor, que el teatro todavía no ha asomado por el césped, que las piscinas no existen y que aparecen jugadoras que por sí solas ya justifican el precio de una entrada, por no decir que es fantástico ver unas gradas menos agresivas, sin torsos desnudos, sin vándalos escoltados y con montones de niñas y niños que miran, ven, sufren y disfrutan.

arena

El epílogo del autor se fecha el tres de Febrero de 1975. Antes hay cuentos o relatos de narrativa no convencional, con sueños o improbables, con aventura en la posada (la más real). Hay halos de misterio y fantasía. Hay frases sueltas que anotar (periódicos igual a museos de minucias efímeras), y todo entre lecturas extrañas y diferentes que dejan un buen regusto.

El libro de arena. Jorge Luis Borges. 1975

martes, 22 de julio de 2025

cabecita

Parece más fácil adivinar lo que miras que lo que ves, y aún y todo nadie estaría seguro de acertar; bien pensado los recuerdos de los últimos catorce días deberían de ser muchos en cantidad pero quizás infinitos en calidad, tan abrumadores como nuevos, simples y complejos a la vez, llenos de sonrisas y de palabras que por un oido te entran y dentro de tu cabecita se quedan.

viernes, 18 de julio de 2025

calor

El calor que todo lo marchita.
Todo era verde, tornó amarillo. La vida incluida.
Hay pocos termómetros, será para no desanimar a la gente.
Islas de cemento o islas de calor.
La sombra la dan los árboles que se agitan ante los vientos, el suelo se alfombra de ramas.
Las tormentas bajan la temperatura, cuando cae la última gota la tierra colabora en la evaporación del agua y volvemos a las andadas. Fue un espejismo.
Hay mañanas, madrugadas, en las que paseo buscando que mi piel tenga frío, o algo parecido.