sábado, 23 de julio de 2011

amy

Amy Winehouse iba a actuar en Bilbao el mes pasado. Lo canceló. Su esperada vuelta no se produjo y no llegará ya. Fuera ya del mundo de los vivos, encontrada muerta, 27 años, recordaré su albúm, Back to black, su segundo y último trabajo, como lo mejor que he oído, como conjunto de canciones, en los últimos años. Escritora de canciones, no sólo interprete, lo que acrecienta aún más la leyenda de la que no soportó su propia existencia. Imborrable el video del tema que da nombre al disco, youtube les espera. En fin, ese talento al servicio de la música y del sentimiento se ha esfumado, se ha ido, no volverá, volvió a la oscuridad y ya sólo nos quedará el ipod para recordar y para echar de menos lo que pudo haber sido y no fue; descanse en paz.

lucha

Descubro que Internet no lo abarca todo. Busco información sobre los espectáculos de lucha libre, años 70, el cachascan, o el “catch as can”. Y nadie parece haber publicado nada. Noches cálidas, de Agosto, vacaciones, plaza de toros de Albacete, años de sueños, cielo estrellado, con mi padre, mis tíos y primos, y ahí abajo, sobre la arena, el ring, y en él los luchadores, auténticos, golpes y mamporros, inocencia. El tiempo la mata, y un día descubres el engaño, y la televisión en color muestra pabellones americanos, llenos hasta la bandera, con espectadores que aclaman a sus ídolos del ring. Descubro entre el público un cartel que dice, “odio mi vida”. No me creo que alguien sea tan dramático en público. Parece falso, tan falso como la lucha.

viernes, 22 de julio de 2011

ayuda

Que vivimos en tiempos de crisis no es noticia. Siempre existió la dichosa palabra. Y la crisis puede ser económica pero también de otro tipo, la que consiste en no encontrar salida, sentido o alicientes para seguir. Dicen que en Corea del Sur, donde se trabaja mucho y se tiene poco tiempo libre, ha aumentado la tasa de suicidios, y la gente no termina de aceptar las convenciones occidentales en cuanto a la ayuda de la psicoterapia tradicional. Dejada de lado la influencia de los valores religiosos, la gente busca a los chamanes, o brujos de la tribu, que aprovechan las nuevas tecnologías para engañar al prójimo. Dicen las noticias que nuestra crisis eleva la práctica religiosa en España. Como ven, los mecanismos de protección son muchos o pocos, según se mire. Leo con mucho interés la autobiografía de Jackie Robinson, el primer jugador negro en participar en las grandes ligas de béisbol, año 1947. Su vida, corta, murió con 53 años, toma un camino de trabajo social al terminar su periplo deportivo y es ahí donde él cimenta el sentido de su vida. Su apuesta por luchar contra el racismo y buscar la igualdad de oportunidades y ver que el camino no tiene fin le lleva a dar titulo al libro (nunca terminé de hacerlo), y es que la muerte le atrapó joven, pero por lo menos, sabiendo, y habiéndolo dejado escrito, que “la vida es sólo importante por el impacto que tiene en otras vidas”.

I never had it made (1972) Jackie Robinson.

un cuento chino

Con poco se puede hacer mucho, y ese poco comienza con buenos actores y casi es suficiente, podría incluso ser una obra de teatro, de escenario casi fijo. Pero el teatro tiene un problema, los primeros planos del cine no existen, aunque estés en primeras filas. Y no podríamos valorar la presencia de Ricardo Darín, ni su mirada, que atrapa a Mari, a la que interpreta Muriel Santa Ana. Y tampoco podríamos ver otros encuadres, aquellos donde la realidad gris del protagonista queda iluminada por las entradas de Mari en escena, que llena la pantalla con sus ojos, vivos, de enamorada, brillantes en su búsqueda de él. Y ella pone esa luz en medio de ese día repetitivo, monótono y miedoso, que ya el azar quebró para ahondar en lo más profundo del alma. En época de efectos especiales, luces y sonidos, el perfil de actores puros engancha y atrapa en esta película deliciosa, amarga y simpática, con melodía de fondo, china, con final de pastos y vacas, con visos de película que no se olvida.

Un cuento chino (2011). Sebastian Borensztein

jueves, 21 de julio de 2011

diarios

El tiempo nos suele jugar malas pasadas. La impuntualidad es un rasgo de muchos seres humanos. La dejadez nos puede volver impuntuales en una cita concreta en el tiempo, esa que quizás pudo cambiarnos el devenir, pero también el miedo y otras actitudes nos pueden hacer faltar a nuestra cita con la vida, con toda ella. El autor de este libro tuvo una cita con la escritura, escritor prolífico, cronista social, dedicó gran parte de su existencia a ello. Este libro, escrito de primera mano, nos presenta al autor viviendo en Madrid la proclamación de la República, desgranando su visión de los cambios que se van produciendo durante los primeros doce meses del nuevo régimen. Plá, corresponsal periodístico de lujo, se convierte en un observador que guarda la distancia y que, con fina ironía, intenta traducir los estados de ánimo que en personajes de primera línea y en público en general provoca el cambio político. Y de las muchas perlas que deja la lectura de esta especie de diarios de calle me quedo con la siguiente, referida al monarca Alfonso XIII: “resulta curioso constatar que, a veces, los hombres empiezan a volverse sensatos cuando lo tienen todo perdido”. Lástima que tengamos la manía de llegar tarde a tantos sitios, entre ellos a ese lugar, oscuro y esquivo, donde habita la sensatez.
Madrid, el advenimiento de la República (1933). Josep Plá.

fachenda

Aunque parezca increíble, dicen los expertos que se pierden lenguas. Y de entre las que todavía quedan se pierden las palabras, más bien se guardan en el cajón del olvido. Y la lectura, de vez en cuando, saca la palabra ahogada a la superficie. Leyendo a Josep Pla descubro una nueva palabra, fachenda. Dice el escritor: “el público de las corridas de toros, es, en general, muy fachenda, o como mínimo, le aumenta la fachendería”. Quizás el término se le pueda aplicar a Camps. El poder te puede cambiar, dejándote un lastre que te hace olvidar tus orígenes. Y la obsesión por el vestir, por el lujo, y esa atención permanente al escrutinio de las cámaras y de los micrófonos te pueden hacer otra persona. El destierro político le debería venir bien a Camps y volverle modesto, antónimo de fachenda, o vanidoso.

viernes, 15 de julio de 2011

los cinco aros

Gallardón no conoce el desánimo, ejemplo de perseverancia, vuelve a la carga. No hay nadie que lo detenga, y de momento, los electores no están por la labor. De nuevo el sueño olímpico. Pesadilla, diría yo. Erre que erre, se empeña, la comunidad no tiene un puto duro (Aguirre dixit), el ayuntamiento bate records de endeudamiento y él se afana en perseguir molinos. Dicen que la candidatura en sí, el gasto del intento, asciende a cuarenta millones de euros, aunque aducen que muchos de ellos vienen de las empresas privadas, de las mismas que despiden y hacen EREs. En fin, se me ocurren tantas cosas en las que gastarse el dinero, por ejemplo en el deporte base, pero ese no mueve montañas, ni mucho menos titulares (por cierto, las subvenciones de la comunidad a los clubs deportivos, del año 2010, siguen sin ser cobradas). Y por no hablar de cómo está la educación, se podrían gastar el dinero en analizar, formular e intentar resolver el problema de la contaminación de Madrid. Pero claro, la escudera Ana Botella dice que es mentira, que la contaminación no existe, luego no mata. Bueno, las olimpiadas tampoco, pero ya aburre y molesta tanta insistencia y despilfarro propagandístico de foto de portada y sonrisa helada.

punto y coma

No sé qué pensar. Es Julio, hace calor. El asombro nace de lo no esperado. No es asombro lo mío. Quizás sea resignación. Era lo esperado, el oír a Rubalcaba fundar las bases del futuro de su candidatura como si el partido no hubiera ya agotado su prórroga. Quizás la resignación genera en mí sonrojo, de ver cómo todavía hay gente que aplaude. Y voy contra esa actitud de actor de teatro que vuelve blanco lo negro. No creo que él se lo crea, es parte de su guión, de su sueldo, de hacer como que sí. Y no es un problema de que puedan remontar o no la desventaja de las encuestas, no, el problema es de credibilidad, de confiar en lo que alguien piensa y dice por su boca. Y esa confianza se pierde con declaraciones como las de su investidura. Y los alienígenas venidos de otro planeta, o los que hayan pasado los últimos años en coma y despierten, pueden verse sorprendidos, gratamente, pero el resto no. Son humanos, los políticos, pero no les entiendo. Tendré que hacer como el magistral Josep Plá, que estando en Madrid durante el advenimiento de la República expresó lo siguiente: “Fue en Madrid donde resolví mirar de lejos a los grandes hombres (políticos) y concederles la grandeza a manos llenas y gratuitamente, sin discutir”.