viernes, 31 de octubre de 2008

mundos

En nuestro pequeño mundo hay un valor intangible, de esos que no pesan, que se palpa tras la red; es la ilusión, la ilusión de los niños, que ríen, lloran, corren, se calzan las botas y entran como rayos al campo, con los ojos abiertos, sonriendo la mayoría de las veces, niños que pasan la noche previa en vela, aquellos cuyos nervios se sienten en el vestuario, aquellos que están deseando que empiece el espectáculo. La ilusión se pierde a medida que uno crece, o por lo menos, no se exterioriza de la misma forma, los rostros se van tornando más serios y responsables, y para muestra, el botón de los adultos, a los que nos cuesta enfatizar nuestra voz y darle vida a la jugada. Afortunadamente, esa temprana ilusión puede más que las injusticias, que también ocurren en nuestro pequeño mundo. Quizás, éste nos protege de esos otros mundos, lejanos y cercanos, donde a veces parece que la injusticia y la maldad campa a sus anchas, y ante la que la ilusión parece no ser sino una gota de agua en el desierto.

jueves, 23 de octubre de 2008

me resisto

Me resisto a pensar que la dupla fútbol y violencia siga encadenada de por vida. Me resisto a observar cómo el paso del tiempo, ese que forma canas, no templa los ánimos de algunos. Me resisto a asumir que esto no tiene solución. Me resisto a no esperar que el futuro sea de otro color. Por último, me resisto a leer la noticia que aparece en la prensa de hoy, que habla de un entrenador croata, agredido en su último partido, que se ha suicidado, harto de denunciar la violencia en el fútbol regional y de que ésta quede impune.
No me resisto a acabar diciendo que la solución depende de nosotros.

sueños

Una creencia de los indios sioux habla de una red, que colocada encima de la cuna de los niños, atrapa los sueños buenos y deja salir a los sueños malos, haciendo que esos sueños agradables puedan formar parte para siempre de la vida de los pequeños. Tras la red, el fútbol se ve diferente, para empezar cuadriculado. Cuadrados imperfectos nos ofrecen la visión de jugadores corriendo tras una pelota en pos de la ansiada victoria, haciendo realidad a veces esos sueños que la noche anterior habitaron sus mentes. En estos tiempos de ahora, donde se difuminan las creencias, los seres despiertos que trotan por las verdes praderas deberían dejar escapar esos malos espíritus que tanto acechan esos terrenos de juego, donde sólo deberían campar respeto y deportividad.

martes, 21 de octubre de 2008

huelga

Los testigos del tuto dicen que hoy, día 22 de octubre, hay huelga. Cuando se preguntan los motivos, los más jóvenes no tienen ni idea y el mayor habla de que se protesta por cosas que están haciendo o que quieren hacer en la universidad. Seguimos como siempre, la niebla vuelve a aparecer y la información hay que ir a buscarla a google, donde los convocantes apuntan a los intentos de privatización de la universidad pública, etc,…Unos se alegran de que alguien convoque huelga, otros preguntan que qué hago. Los profesores van a ir. Algo falla en todo esto. Hay falta de información, la realidad universitaria se antoja un tanto lejana para algunos alumnos del tuto, la convocatoria les viene de perlas a algunos, un día menos, un día de ocio, un día para pasear, ¿Por qué los profesores no están a favor? ¿No es tan grave el problema? ¿Nos da igual? ¿No tenemos tiempo ni para dedicar un minuto a la cuestión? Hay otra realidad que a algunos les puede resultar más lejana, es esa realidad económica que en términos globales nos resulta inalcanzable, pero que en términos concretos nos empieza a afectar, a unos más que a otros, en forma de recortes de empleo, congelación de sueldos, subida de precios,…, la temida crisis. De esa, los testigos dicen que nadie les habla en el tuto. Esa discusión podría presentar una realidad de ahora, que les sirva a los alumnos para saber en qué mundo viven, y sin reivindicaciones concretas, estaríamos abriendo puertas en las mentes de nuestros hijos para que conozcan algo que a mí se me antoja más importante, algo que les ayude a intentar entender el bosque en su globalidad.

domingo, 19 de octubre de 2008

el factor humano

Como no podía ser de otra manera, se confirma que los humanos somos los que marcamos la diferencia, para bien o para mal, los que hacemos que esta vida sea más o menos agradable. Los que siguen en el tuto, entre más o menos deberes, diciendo que esto de estudiar es un rollo, ofrecen sus versiones de dos profesores de lengua española; uno parece que se enrolla, hace gracias, intenta crear un clima relajado, lleva a los alumnos al cine para ver "el niño con el pijama de rayas", pone cortometrajes en clase que hablan de amor en el tren y el alumno dice que le gusta la asignatura, luz en el tunel. El otro alumno comenta que su profesor dice que esa película no aporta nada y que no tiene interés. De postre, el maestro duda de la llegada del hombre a la luna, ¿espíritu crítico o mucho google?. Al alumno le parece un rollo tener lengua todos los días. Al leer esto, a algunos se les encogerá el corazón, a otros el alma. A mí, las dos cosas, mi corazón se reduce de tamaño, eso dice el doctor, el que lo ve y lo escucha, mi alma sube y baja, impotencia y momentos de lucidez esperanzada se entremezclan, dejando, como no podía ser de otra manera, luces y sombras.

sábado, 11 de octubre de 2008

una mirada

La mirada del niño protagonista, Bruno, parece arrojar la única luz sobre una película dura y sombría, llena de tonos oscuros y personajes atrapados. Los ojos de Bruno se desplazan por la pantalla aportando inocencia y sensatez, encontrándose con la mirada huidiza y vencida de otro niño, Shmuel, que al otro lado de la valla, sufre sin entender el por qué. Amistad, amor, sentido del deber, barbarie, orgullo, miedo, todo cabe en una película que hiela por momentos la sangre, donde los gritos y los gestos te dejan el corazón temblando, de donde sólo la luz de la sala de proyección, anunciando el final, te saca de la desazón que al espectador le produce el conjunto de relaciones tensas y tirantes que se ahogan bajo una intensa lluvia, cuando las inocencias se juntan para mirar a un cielo cargado de muerte.

El niño con el pijama de rayas (Mark Herman) 2008. Basada en la novela de John Boyne

viernes, 3 de octubre de 2008

pasan los días

Cual niebla que se disipa bajo los rayos del sol, la nada va dejando su lugar, ese que ocupaba con todo su despliegue, nada que nublaba mentes, contagiaba otras y rellenaba espacios. Los huecos se llenan de vida. Pareciera primavera en este comienzo seco del Otoño.
Terminan de aparecer los profesores, la tutora se incorpora a su puesto de trabajo y los engranajes ya chirrían menos. Algunos autobuses no llevan reloj, llegan tarde, y los niños corren para entrar a clase, ¡organización!, grita algún padre. Los testigos comienzan a hablar.
Un testigo dice que ha aparecido en su aula una figura llamada “el pelota”, aquel que bajo diversas formas se sitúa en una dimensión que el resto de sus compañeros no comprende. Sus observaciones delante de los profesores son extrañas y su forma de dejarse oír en presencia de otros, alabando las virtudes de aquel, casualmente el maestro, que entra en escena, son propias de una película de humor. Habría que meterse en la piel de uno de estos niños para ver qué pretenden con esto, si es que son conscientes del juego.
Hablando de juegos, éste empezó para otro de los testigos; se ha enamorado. La visión a través de un retrovisor de una pareja no tiene nada de particular excepto si uno de ellos es sangre de tu sangre. Algo que no puedo calificar se mueve en mis entrañas, la oscuridad envuelve una mezcla de gozo y pesar, unas vidas se abren camino en escalada libre y otras han iniciado la caída, no libre, afortunadamente.

jueves, 2 de octubre de 2008

verdad y mentira

“En época de mentiras, contar la verdad se convierte en un acto revolucionario”. Esta frase, de George Orwell, ya tiene unos cuantos años. Parece que el ser humano se sigue repitiendo y las malas costumbres se perpetúan. Se descubre a menudo como los adultos seguimos ejecutando agresiones contra la verdad en aras de intereses varios. No es de extrañar, como en tantas otras cosas, la costumbre y el entrenamiento hacen que los vicios se estanquen. Por lo tanto, el tratamiento habrá que darlo cuando nuestros hijos están creciendo. Decía Bettelheim, que sin saberlo, muchos padres incitamos a nuestros hijos a mentir, porque ese niño pequeño, libre, franco y sincero, descubre que sus primeros ejercicios de sinceridad se le vuelven en contra, porque a veces, la verdad que nos relata es incómoda para los progenitores. Por tanto, debemos de hacer el propósito de diferenciar el ejercicio de sinceridad por parte del niño del ejercicio por nuestra parte de recriminarle hechos que objetivamente son reprochables. Si no conseguimos discriminar estas situaciones, podemos contribuir a que la costumbre se vaya instalando poco a poco, y acompañada del miedo y del deseo del niño de agradarnos y de no crear situaciones de enfado, genere un mecanismo que poco a poco se automatizará y del que no le será fácil escapar. A esto, se añadirá más tarde la visita de la realidad, esa de la que puede que el niño quiera evadirse por esa vía que le resulta tan familiar, con lo que los tropiezos escolares, deportivos o humanos se enmascararán o edulcorarán, haciendo que el niño esquive y sortée unos cuantos encontronazos. Pero como globo que toma aire en demasía, llegará un día en el que no tendrá más remedio que admitir que algo no va bien. Cuanto antes llegue mejor.