viernes, 23 de enero de 2026

gangrena

Premio Planeta del 75, novela que mantiene la tensión hasta el final sin ser una obra de misterio, siendo un relato de la vida de Carlos Hondero a través del siglo XX. De botones a presidente de banco en ascensor que sube despacio para llegar a la élite. Ambientada en Barcelona, por allí aparecen múltiples personajes que rodean al protagonista, amigos, parejas, personajes de la mejor sociedad y arribistas, y como no podía ser de otra forma hay incomprensión y vida que les arrastra y les lleva. Me ha gustado.

“Nadie es nunca como ha sido”.

“Nadie conoce a nadie”.

La gangrena. Mercedes Salisachs. 1975

bergante

El bergante del hijo siempre estaba haciendo rabiar al fámulo de la familia, éste, aún cansado, aguantaba carros y carretas mientras pergeñaba futuros desquites, él quisiera ser hombre de pesquis y dejar este trabajo.
Pasó entonces que el padre del bergante cayó enfermo y el fámulo, rosmando, tuvo que ir al establo para tomar el birlocho y llevarlo al nosocomio. El establo acababa de ser pintado con creosota y el olor era nauseoso. A pesar de todo, ahí estaba, presto para el camino. Aún se puso la gorguera el padre para ese viaje que pudiera ser el último. 
Gentes bullentes por las calles, día de fiesta, impedían el normal paso del birlocho. El fámulo gritaba, imprecaba. El padre sentado en la silla y su guadamecí. El padre en plegarias porque llevaba ya dos días padeciendo de singulto, y eso mismo le causaba singulto o sollozo, quejidos entre suspiros. Y así arribaron a su destino donde alguien sobresaltó al padre esperando que cesase el singulto, ambos. Y nunca sabremos qué pasó en el viaje de vuelta para que el birlocho no llegara al establo.

n

Nerlinda nunca existió, fue mi error llamarte así, y un día no me contestaste cuando te llamé por ese nombre y seguías sin contestarme y yo seguía llamándote, viéndote, y tú aguantando las ganas de decir algo, yo pensando que habías perdido el oído repentinamente y tú casi riendo, pasaron algunos segundos, eternos para mí hasta que volviste la cara y dijiste algo como “quita la N”. No solamente el sentido auditivo, habías perdido la cabeza, esa sería la primera de las frases inconexas que tendría que oír a partir de ahora antes de consultar con los loqueros, pero entonces tu risa se hizo carcajada al repetir lo mismo, y yo buscando sentido a esta conversación absurda, y yo pensando en la N, sí mayúscula o minúscula, y caí como caemos todos cuando tú dijiste Erlinda. Adiós locura. 

viernes, 16 de enero de 2026

rey

Otro premio Planeta, lo leí y no me acuerdo de mucho mas.

Yo, el Rey. Juan Antonio Vallejo-Nágera. 1985

temblor

No sé si fue al ver las cigüeñas volar o crotorear, o también pudo ser que fuera la mirada de ese perro callejero, o tal vez ese farol con llama que se elevaba en la noche, el caso es que empece a temblar y no de frío, y no remitía ni desaparecía, y no era por falta de abrigo, y no era por falta de calor porque me pegué al radiador con las manos quietas viéndolas como se movían sin querer al ritmo que dictaba el azar que nacía de mí, y lo mismo las piernas y lo mismo todo lo demás y yo pensando si las orejas lo harían y yo pensando que si me hubieran enganchado cascabeles alrededor del cuerpo sería una orquesta viva y llena de miembros. Me olvidaba de los dientes castañeando, me olvidaba también del corazón latiendo, en un momento dado me olvidé de todo y sin darme cuenta me aparté del radiador, me senté en la silla mas cercana, reposé la cabeza en mi brazo derecho con el izquierdo abrazando el conjunto, en la mesa, imitando esa postura de cuando la señorita nos invitaba a echar la siesta en el pupitre después de bajar las persianas, yo era un niño entonces, un niño en clase por la tarde. De nada mas me acuerdo, desperté y el temblor había desaparecido.

martes, 13 de enero de 2026

perro

Novela de perro y amos, con palabras y miradas, de vagabundeo y búsqueda. Auster lo volvió a hacer, narrando y emocionando como pocos.

Tombuctú. Paul Auster. 1999

miércoles, 7 de enero de 2026

única

Se acabó la Navidad, hace tanto que comenzó que se hizo larga, y llegaron las rebajas, el caso es que el consumidor no descanse y siga haciendo girar la rueda capitalista que llena de papeles y plásticos los contenedores, los que envolvían juguetes y regalos que se disfrutan un rato, que se cambian o que simplemente se aparcan y olvidan. Padres que cargan maleteros faltándoles manos y niños abrumados, nerviosos y llenos de ansiedad por no saber con qué jugar y hacia dónde mirar. Se repiten los errores. Y ahora nos dicen que estemos atentos a las pantallas, que habrá eclipse total de sol, lo nunca visto, lo que se decía en el circo, será visible, muy visible, se agotaron las plazas turísticas en algunas zonas, todo por disfrutar de una experiencia única en la vida. Se olvidan que vivir cada día es la experiencia única de verdad.

helechos

Dos historias que se entrecruzan en un Valladolid de todo tiempo lleno de retaguardias de guerras e historias de poetas y personajes de nuestro pasado. Los protagonistas son niños, Paquito y Francesillo, el primero habitando el palacio de la abuela, el segundo el lupanar de la Formalita.  
Prosa poética que alcanza momentos gloriosos, lenguaje duro, de otro tiempo, festival de palabras olvidadas, de esas que ya no se utilizan.  

Yo lo he disfrutado.

Los helechos arborescentes. Francisco Umbral. 1980

selva

Aturdido queda una parte del mundo o los que siendo parte de él leen y escuchan al saber que el gobierno americano se llevó a Maduro de Venezuela. Siempre habrá millones que vivan en la ignorancia y no sepan nada de nada y vivan quizá felices. Sin jugar a poner etiquetas de buenos y malos, no sería fácil, me quedo con la sensación de impunidad y el desprecio al derecho internacional, un desprecio que se multiplica y alcanza cotas inimaginables. Menos mal que nos enseñaron en las escuelas y colegios que la violencia no era buena consejera, ni el egoísmo, ni la ambición, ni la avaricia, ni tantas otras cosas. Qué sería de nosotros sin las escuelas, las que han permitido alejarnos un poquito, pero muy poquito, de los animales y su ley de la selva. 

conjura

Los ojos del niño ven como el ficticio triunfo del aviador Lindbergh en las presidenciales americanas en plena guerra mundial y su política de aislamiento y simpatía hacia el régimen nazi ponen en cuestión todo su pequeño mundo, el que era seguro, el formado por una familia judía, más norteamericana que la que mas. A partir de ahí surge la crispación, el odio a los diferentes, la alteración de la convivencia, “ellos viven en un sueño y nosotros en una pesadilla”, el niño cuenta y escucha, “¿cómo es posible que personas así estén al frente de nuestro país?”. Muy buena novela y apropiada su lectura para los tiempos que corren. 

La conjura contra América. Philip Roth. 2004 

karaoke

Hay días en que el karaoke no termina de despegar, no importa el tesón que le ponga Ana invitando al personal a que se anime, ¿quién quiere cantar esta de Mocedades o aquella de Nino Bravo?. Pero no, algo falla hoy, sobra gente y falta gente. A escasos minutos de cerrar aparece ella y pide una canción de Jeanette, porque te vas. Y de repente se hace un silencio antes de que ella abra la boca, es su forma de moverse, imperceptible, o su forma de tomar el micro o su forma de mirarnos a todos antes de que a cada uno nos llegue su lamento, porque te vas.

delicias

La narración del exilio de un presidente sudamericano en Madrid empieza de manera seria, se contempla la posibilidad de volver tras 20 años al poder, para lo cual hay gestiones, entrevistas, etc. Pero de repente la búsqueda de un cadáver lo altera todo, y la narración se transforma en un ir y venir de pasos nocturnos y puertas que se abren y se cierran, al mas puro estilo teatral.

Las delicias del exilio. José María Mendiola. 1984

lunes, 5 de enero de 2026

cabalgata

¿Cambiamos ya de día o seguimos en el mismo? 
No sé si es tiempo de andar, de entristecer los pasos o de alegrarlos, o de pisar suelos con hojas, no fui el primero que vio llover, ni el primero que oyó hablar del invierno. 
Veo una cabalgata en TV, ya no es como antes, es ampulosa, exagerada, abandonó la sencillez. Nos cambian la infancia.

jueves, 1 de enero de 2026

bola

Estábamos los dos delante de la bola de cristal que no nos valía para adivinar ningún futuro, tal vez solo servía para rememorar inviernos pasados y es que si la volvías loca la nieve caía durante unos segundos y se posaba sobre el abeto y el suelo, y vuelta a empezar, y obnubilados y al calor de esa nieve él seguía sin recordar los lugares donde había vivido porque su padre se movía mucho, eso decía.

cayos

Principios del siglo XX, en el nuevo mundo se construye el ferrocarril de los cayos de Florida, ahí se enmarca esta novela que se lee con interés, todo un folletín digno de telenovela, serie o película, plagado de amores, aventuras y huracanes.

Escrito en las olas. Torcuato Luca de Tena. 1983