Y acentuado en la o, y casi gritado, cuatro letras que nos suenan al pronombre demostrativo que sirve para señalar algo que está cerca sin decir su nombre exacto. Su “esto” a veces se aleja en horizontal para buscar coches u ovejas o en vertical para buscar aviones, cielos o infinitos árboles. Su “esto” tiene signos de interrogación, es pregunta, es curiosidad que se complementa con el dedo índice de la mano derecha apuntando al objetivo. Curiosidad que espera respuesta para preguntas repetidas sin fin, con ojos abiertos, con ruidos de motos, de animales o con manos que se agitan en adiós o en hola o en eso otro que él solo sabe. Para mí es mucho, parte del todo, a veces todo, todo lo que viví una semana de Julio.
sábado, 1 de agosto de 2026
cortadora
Nunca me hubiera oído si no hubiera parado su infernal cortadora para podar setos. Me veía y yo hacía gestos no sé cómo intentando hacerle ver que quería decirle algo. Cuando se libró de los protectores de sus oídos le saludé, él devolvió el saludo y le comenté que siempre había escuchado que la profesión de jardinero era la que mas feliz hacía al trabajador. Sonrió, creo que pensó que yo era un imbécil, se puso los cascos de nuevo y encendió la cortadora de nuevo, yo me alejé rápidamente por si acaso.
martes, 21 de julio de 2026
paralelo
Retrato de la sociedad americana previa a la primera guerra mundial a través de la vida de cinco personajes cuyas vidas acaban conectadas en algún momento. Aparecen temas como la expansión de la industria y el comercio junto con las luchas sindicales por la mejora de los derechos laborales, todo ello en vidas por las que pasa el amor y la amistad. Hay vidas errantes, vagabundeo y ferrocarriles que transportan personas con sueños de una ciudad a otra. Gran narrador, Dos Passos compone una novela muy entretenida. Forma parte de la trilogía que sigue con 1919.
Paralelo 42. John Dos Passos. 1930
lunes, 20 de julio de 2026
estrellas
Y qué hacemos sin rayas naranjas hoy, todos los coches pitan, delirio, éxtasis, solo se vive una vez, quizás dos, el metro amplia horario, espero minutos en el andén, banderas al viento, volver a casa con dos estrellas, en Tres Olivos el tren se paró, fin de jornada, la noche se cerró, sobra el eclipse, busco luz verde, campeones merecidos, que no se olvide que a veces los méritos se premian, qué locura en las caras pintadas, no me digas adiós.
Colores que ojalá construyan algo.
sábado, 18 de julio de 2026
colgar
A veces no puedo con mi alma ni con las pinzas ni con la cesta de la ropa, lo dejo para mañana, es decir, procrastino. Es lo que dicen ahora los que saben de palabras. Y me siento a tomar una cerveza bien fría sin pensar en la ropa.
A veces me gustaría que no me despertara ese ruido atronador que hace la vecina cuando tiende ropa fuera de hora, son las tres de la mañana, las cuerdas se mueven, los soportes chirrían, no sé si el tres en uno valdría. Yo a esa hora no tenderé, decidí procrastinar. Pero si podría quemarle su ropa que cuelga casi hasta mi ventana, lo pienso por primera vez.
A veces me gustaría salirme del primer plano, y del segundo, y del tercero,…,eso dicen todos los que en mí viven.
A veces me gustaría contener mis palabras, en la escalera me crucé con la vecina de arriba y me dijo: no me mires de esa forma.
No sabía cómo aparecía mi rostro en ese momento. Le di los buenos días.
Al día siguiente tendí mi ropa, eran las tres de la tarde, calor infernal en el ambiente, busqué un mechero, miré hacia arriba y prendí un calcetín largo, demasiado largo, inmenso, por eso lo pude alcanzar, estiré, ya era mío, lo que quedo de él se fundió en la ciénaga. Mañana es posible que oiga la conversación en el patio, un desparejado, el calcetín o media, que todo puede ser, dirá, repetirá, ¡me quedo con un desparejado¡.
Yo estaré en la cama, procrastinando aún mas si cabe.
ahora
El relato de un viaje a Ucrania y el detalle de una tragedia. Todo ello aderezado de reflexiones sobre la vida y la muerte. El azar que todo lo puede. Emociones a flor de piel en el narrador que me llegan como lector.
Ahora y en la hora. Héctor Abad Faciolince. 2025
lunes, 13 de julio de 2026
farolillos
Ella vio como llovía a cantaros, porque allí los mares no están cerca. Llovían los cielos como nunca y era día de feria y ese año cientos de farolillos de papel de muchos colores colgaban de los árboles y sobre el paseo que llevaba al recinto ferial, y ella vio como caían los farolillos y como con los farolillos caían también muchos pajarillos que habitaban nidos que no resistieron las aguas, y ella vio como muchos eligieron mojarse para recoger pajarillos del suelo y llenar con ellos los bolsillos de la chaqueta o el bolso. Y ella tiraba de la manga de la chaqueta de su padre y no podía moverlo y le preguntaba que por qué los guardaba, y él empapado y ella mas, y él reía y ella que quería hacerlo pero no le salía, y esa noche hubo pajarillos fritos para cenar pero ella se levantó ante el enfado de los demás y no quiso abrir la boca.
poder
El diablo está entre nosotros. Lorenzo Ramírez. 2025
sábado, 11 de julio de 2026
cestas
Y en su locura o lo que fuera que le estaba pasando empezó a ver hombres sin rostro, le entró un cansancio feroz, algo parecido a un invasor que se adueñaba de su cuerpo, y decidió entonces volver a casa y buscar el sueño de las cestas de mimbre.
hijo
Una madre recuerda a su hijo ahogado en las mas peregrinas divagaciones y en todo momento, y hay un llanto que se percibe por debajo, una pena, la constatación de una ausencia; cartas no enviadas porque no hay destinatario. Un punto extra para la titulada, “ese aire maldito que duerme entre las casas”.
Mrs. Caldwell habla con su hijo. Camilo José Cela. 1953
miércoles, 8 de julio de 2026
milagros
Que un tren no admita viajeros es un problema porque los viajeros nos quedamos en el andén, todos, los que tiemblan, los que cojean, los que no ven, los que andan pero no andan, los que beben, los que escuchan historias moviendo sus dedos en una pantalla, todos esperando a que vengan vagones que nos acojan en su seno. Quizás no sea tanto un problema sino un privilegio, el de poder ver como el llanto se transforma en besos (y no son milagros, es el día a día).
españa
Se acumulan los colores, rojos y amarillos, también el alcohol, alguien me quiere ceder el sitio en el metro, lleva la camiseta de Carvajal, la roja, rechazo la oferta, gracias, no soy tan mayor, lo último lo pienso y no lo digo, es lunes, fue lunes, ya es martes, euforia, contenida o no, un gol, pudieron ser más, la España que une o que no nos desune durará al menos unos días más.
pasión
Mezclando la paternidad y el fútbol el autor escribe un precioso y emocionante relato o sobre cómo sin saber ni cuando ni por qué el fútbol se convirtió en su pasión y cómo esa misma pasión se transmitió a sus hijos. Si es amante del fútbol y si tiene hijos futboleros el lector encontrará preguntas sin respuesta, se llenará de recuerdos, vendrá la nostalgia a visitarle y descubrirá un poco de amor en cada página.
Hijos del fútbol. Galder Reguera. 2017
domingo, 5 de julio de 2026
aviso
Lo avisan, va a venir, lo avisan en tres idiomas, y lo vuelven a decir, el tren que circula por la vía 2 no efectuará parada. Y a lo lejos, a la derecha, dos luces que parecen no avanzar, falso, de repente ya están mas cerca. Y un pensamiento que me desvela, no quiero mirar, me protege mi maleta, miro hacia atrás para no pensar. Y ya está aquí, un estruendo de vagones de carga, ocupados o no, con intermitencia, y sobre el estruendo un viento que nos azota, que tira la maleta, que levanta la tapa de un libro, que mueve ropas, que desaparece cuando todos los vagones se han ido, una fuerza que el tren provoca a su paso desalojando el espacio que necesita para avanzar. Y el sol sigue brillando allí arriba, encima de lo que nos da sombra.
hormigas
Relatos que empiezan con el que da título al libro, guerra, horror. Luego brutalidad, luego disparates, luego animales que hablan, un humor negro, descabellado todo, no recomendable. Tal como llegó se irá.
Las hormigas. Boris Vian. 1949