Asisto atónito a
la polémica sobre los himnos, dicen que es delito, a mí me parece una falta de
respeto o de educación, nada más. Y la Esperanza se mete en charcos y no sabe
salir y lo que ella esconde es algo peor, su complicidad, y es que lo que
debiera ser condenable es aprobar una reforma laboral que permite despedir aún
con beneficios o abandonar a su suerte a estudiantes de lo público o a enfermos
de lo público. O permitir que se vayan de rositas los gestores de eso que se
llamaba Caja Madrid, ahora Bankia, icono del poder financiero; y resulta que
era todo mentira, la caja del PP era un fraude, una gran trola, un agujero
negro que se traga todo, ahora se tragará ayudas públicas, dicen que no se
devuelven, y los gestores se cambiarán de empresa y nadie los inhabilitará de
por vida. Lo que la esperanza esconde, con minúsculas, es nada. La esperanza es
abierta, es franca, es noble, es algo que se tiene, que se desea, que se espera,
que se busca, que se trabaja, que la suerte tiene que cambiar, que es lo que
piensan muchos parados, desheredados, personas a los que el colectivo arroja al
charco, que esta vida no puede ser tan miserable. Pero algunos de ahí arriba no
los ven, y no los quieren ver, y desde las alturas despedir y recortar es fácil
y es cuestión de números sin remordimientos, y es que esconderse detrás de
tonterías es muy fácil, en este caso detrás de patrioterismo de desfile y altar. Y yo
sigo asustado con todo esto y empiezo a pensar que se están riendo de nosotros, que
nos están tomando miserablemente el pelo. Así que no olvidemos nuestra
dignidad, lo que nadie nos debiera nunca arrebatar.
Berenjenas rebozadas
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Asar las berenjenas enteras en el horno. Dejar que se enfríen y quitarles
la piel dejando la parte de arriba como en la foto. Hacerles unos cortes y
estend...
Hace 3 semanas