Innato el deseo de libertad que aparece temprano, en ese momento donde el desconsolado llanto de bebé pierde su aguda frecuencia y pasa a ser lloro de niño que descubre desde el suelo que es dueño de su cuerpo para voltearse y en un audaz gesto no ve trabas para iniciar un movimiento que le saque de su sitio y lo lleve reptando, que no gateando, allá donde quiere llegar, allá donde ve algo, explorador en pañales, libertad primigenia, limitada toda ella por su pequeñez, por su recién nacida niñez.
martes, 19 de mayo de 2026
domingo, 17 de mayo de 2026
varados
Era cierto que había osos varados en la basura, un papá oso y su osito o quizás fuera mamá oso y su osita, el color gris, la tripa blanca, todavía amorosos y dignos de ser abrazados por quien ya se hizo mayor y no los quiere, cogen polvo es una frase adecuada, una excusa. Quien los dejó bajó veinticuatro horas después, esta vez sin osos, esta vez con una bolsa amarilla que transparentaba el contenido, algo como desperdicios de la comida, lo que no se come por lo que sea. Será insensibilidad o será un rasgo de adultez pero no se acordó de los que tanto abrazó. Todavía no sabía que los desnudos osos se le aparecerían en sueños envueltos en vientos azules y de tristeza, es lo que tienen los sueños, que todo es posible, hasta que le envolviera, antes de despertar, el peso de la soledad entre caras y gestos de antaño, casi olvidados, algunos con rasgos animales mas bien.
convicción
Un brigadista belga en la guerra civil. Sin convicción y enamorado decide desertar. La brutalidad de la guerra y la estupidez que conlleva se reflejan en estas páginas que se leen con emoción.
La fiesta española. Henri Francois Rey. 1958
viernes, 15 de mayo de 2026
pasos
Duerme escondido en su gran cama, hay unos precisos 23,3 grados en la habitación acompañados de un 55% de humedad. Ajeno él a todo dato descansa, la cámara captará su despertar y amplificará su reclamo, esperará un rostro conocido que le sonría y le proteja entre sus brazos, los mismos que le desplazarán bailando, y yo río y casi lloro en esos pasos musicales de manos anudadas.
puño
Hablaba sin móvil, con el puño cerrado en la oreja, haciendo preguntas a las que parecía tener respuestas, seguía todo un patrón de ida y vuelta en la comunicación, al final besos y abrazos. Guardó el puño en un bolsillo imaginario. Le pregunté si se encontraba bien, estaba sentada en un banco de madera y yo a su lado dejando el consabido espacio entre los dos, yo había llegado antes. Tardó un poco en responder después de mirarme fijamente un par de segundos, hasta una sonrisa se le dibujó antes de decir: váyase usted a la mierda, ¿lo hará? Y su risa se hizo carcajada.
fuente
Novela finalista del Planeta, cruda y llena de desasosiego. Ambientada en dos escenarios, Perú y Rumanía, destinos de ida y vuelta para los personajes principales del relato. Muy interesante.
La fuente de la vida. Lourdes Ortiz. 1995
jueves, 7 de mayo de 2026
pitusa
Yo la quería mucho, subraya eso, y jugaba con ella, jugábamos, también mis amigas, desde el balcón la bajábamos en una cesta hasta la calle, y la subíamos, no se cayó nunca.
Pitusa arañaba las cortinas, por eso la madrastra se enfadó y no quiso que viviera mas en nuestra casa, la pobre pitusa que era negra como el carbón y tenía unos ojos preciosos.
Se llamaba como la gaseosa que años mas tarde descubrí en una tienda al lado de donde vivía la abuela.
La veo todavía en imagenes que yo tengo dentro de mi cabeza.
Nadie la recuerda ya excepto yo.
torre
Hago una torre con piezas de madera y él la tira. Hago una segunda, la tira, hago 1000 torres, podría estar así todo el día, él las tiraría todas. Otro día intentaré hacer la torre mas alta del mundo, juntos, y ese día ya no querrá tirarla.
martes, 5 de mayo de 2026
saber
Se puede saber que no existe un planeta B, que las lagrimas jovenes no tienen fácil consuelo aunque sea tu madre quien te hable, que existen personas torpes para las que aparcar puede ser tarea imposible, se puede ver a alguien andando con un movil en cada mano y a una joven llevando un pantalón a modo de tablero de ajedrez, se puede no saber como va a acabar el libro aunque queden escasas páginas. Hasta se puede no saber cómo acabará la vida real, desconociendo los tiempos que la marcan. Desconozco todo, ignorante, libre de certezas, solo lo que se filtra por entre las nubes me dice que hay un sol cierto y verdadero mientras me muevo con el traqueteo. Se puede cantar bien en un pasillo con vistas al andén, micrófono en mano, nadie se para, puede que algunos escuchen, yo lo hago. De vagón en vagón se puede no vender ningún caramelo a cincuenta céntimos ni un paquete de pañuelos personales. Desorientado busco en el mapa mi destino, la fundación Juan March, allá donde toca Deliciæ Ensemble, muy aplaudidos, interpretan música antigua de iglesias y catedrales, de voces e instrumentos, muy agradable, hablan de Dios y de ángeles. A mi lado la señora en silla de ruedas, elegante, aplaude también. Una de las obras de Monteverdi lleva por nombre “Y resucitó”. Cuatro siglos separan ese mensaje de uno idéntico que se ve en la entrada del colegio Marianistas. ¿De verdad que lo creen? En Jurucha la empanadilla es magnífica, la tortilla no. Calienta esa certeza de sol en las transitadas calles, ya en el tren no se puede saber si ellos y yo volvemos o vamos.
lunes, 4 de mayo de 2026
alma
Años 20, un emigrante magiar pone rumbo a Estados Unidos, allí evocará y recordará con nostalgia su adolescencia y juventud en Hungría y relatará las vicisitudes de su vida americana, todo con el objetivo de “salvar del olvido los restos de mi alma magyar”. Trabajo, decepciones, casualidades, tristeza, azar, amor, todo cabe en esta agradable y emocionante novela.
El alma se apaga. Lajos Zilahy. 1932
paréntesis
— oye, ¿viste alguna vez mas de un sol en el cielo? Y no te he puesto ningún paréntesis, yo los vi anoche en sueños, nunca vi nada como eso, todo era brillante, algo que nunca había vivido antes.
— no lo viviste, tú lo has dicho, era solo un sueño….
— no lo puedo olvidar….abro paréntesis….era tan bonito…cierro paréntesis.
viernes, 1 de mayo de 2026
abacería
El mostrador de la abacería tenía un color autumnal, y tras él Luis, el dependiente, mostraba un guardapolvo de color verde que le llegaba casi al suelo, podía ser casi escoba, no sé como no se lo pisaba. Le pedí seis sardinas en salazón de la caja redonda, tímidamente, a la par que no podía imaginar cuanto tiempo llevaban muertas y saladas. Dejó el mostrador para pasar junto a mi y ya en el lado de los clientes y siempre con una sonrisa que yo veía de perfil seleccionó las más grandes; de nuevo de frente dijo algo que no entendí, siguió sonriendo, yo correspondí a su sonrisa con la mía, para agachar la cara al instante y casi temblar al contar las monedas y al dejarlas en su mano que se ofrecía como un volcán que tragaría la mía; rauda quise abrir la puerta para que no viera mas mi cara avergonzada que yo creía que explotaría cualquier día de estos delante de él porque hoy eran sardinas, mañana serían lentejas, pasado alubias, y yo no sabía donde esconder mi corazón cuando mi madre me encargaba estos recados.
jefes
Colección de relatos breves que presentan una protesta estudiantil, una pelea en la noche sin luna, un equívoco trágico, una apuesta juvenil, a un visitante inquietante y a un abuelo. Hay tensión y desasosiego en todos ellos. El que da título al volumen fue la primera publicación del autor en 1957.
Los jefes. Mario Vargas Llosa. 1959
jueves, 30 de abril de 2026
matemático
Ella estaba bien, yo estaba bien, despiertos, sin soñar.
—si tú supieras —dice
—el qué
—eso es matemático —dice
—no te entiendo
—abre la persiana —dice
Lo hago y vuelvo a su lado, cierro los ojos cegado de luz.
—lo ves, es matemático que cierres los ojos con esta luz—dice
—ya —no abro los ojos y la busco con las manos.
—si tú supieras lo que esconde mi corazón —dice
—indomable —añade, y toma mi mano para posarla allá donde late.
—qué tengo que saber —mi susurro.
Y yo ciego en busca de su cuerpo, escueto, pleno, que nada oculta esta mañana.
santo
Que mis palabras se van, que siempre me abandonan, no así mis manos que buscan nada y rebuscan todo encontrando una foto de Giovanna Ralli, actriz italiana que así a primera vista me parece Sophia Loren, pero en la parte de atrás viene su nombre y un texto de letra infantil que dice así: esta mañana temprano un ángel me despertó, recordándome tu santo por si no me acordaba yo, y yo le dije, vete tranquilo que el santo de Juan nunca lo olvido yo. Y ahora mis palabras vuelven para irse de nuevo porque sé quien escribió esas letras y con qué amor lo hizo.
lunes, 27 de abril de 2026
velatorio
volveré
La vuelta al barrio desde la cárcel, es la Barcelona de los años 60. El protagonista fue miembro de la resistencia anti franquista. Allí se encontrará con el pasado en todas sus vertientes, con los que esperan tanto de él y con los que solo guardan su nombre en la memoria. Gran novela resuelta magistralmente.
Un día volveré. Juan Marsé. 1982
sábado, 25 de abril de 2026
luna
Casi voceo..
—¡no entiendo a la luna, por qué este brillo esta noche¡
Ni ella, a mi lado, a mí….
—dime qué tenéis que entender, —dice
—ayúdame…—digo.
—has bebido demasiado —contesta.
—puede ser, —susurro…(mi lengua de trapo intenta hablar de nuevo…pero callo, no sé cómo seguir)
Miro hacia arriba, desapareció la luna,
—déjame sentarme un rato, necesito aire fresco.
Lo aspiro a bocanadas reclinado en el asiento, la cabeza echada hacia atrás, nada de estrellas, nada de lunas, nada de nada.
—¿Dónde estás? —pregunto
Y su respuesta que no llega, que se hace esperar, que no la veo, que se ha ido.
presidente
Novela acabada en 1932, estuvo prohibida su publicación en Guatemala durante 14 años, retrata el despotismo dictatorial del presidente Manuel Estrada Cabrera en los primeros años del siglo XX. Relato de múltiples personajes, de lenguaje a veces complejo y de palabras desconocidas que dan forma a un torbellino de situaciones llenas de mentiras, de recelos y de opresión.
El señor presidente. Miguel Ángel Asturias. 1946
viernes, 24 de abril de 2026
aguadas
Cuando el tren de las aguadas se detuvo en Tobarra nosotros nos bajamos, yo conté los escalones del tren de madera y los evité saltando al andén contenta. Esperaba la reprimenda de él y llegó y la olvidé para casi gritar: ¡vamos a ver como carga agua!, dos veces, tres, por favor. Él protestó, mamá también, él me llamó desobediente pero allá que fuimos, a la vía muerta para ver como la locomotora bebía su agua de aquella grúa que expulsaba un gran chorro. Yo imaginando y papá explicándome que sin esa agua el tren no podría llegar al mar.
corner
jueves, 23 de abril de 2026
arbolitos
Me preguntaste que cuanto tardarían los arbolitos en crecer y te contesté que infinito y tú decías que querías traer un metro y medirlo, uno de ellos, y luego volver a hacerlo, que ese sería nuestro árbol y que lo veríamos crecer y luego lo verían nuestros hijos y así sucesivamente, y que nos daría sombra y que un día estaríamos sentados debajo mientras el mundo seguía girando y que entonces recordaríamos las palabras que yo estaba escuchando.
principios
O lo que sucede cuando la tentación de hacer algo mal llega, cuando lo que se ha hecho siempre no es válido, cuando se quiere mas y para eso hay que vender tus principios. Ambientada en Estados Unidos, costa este, año 1960, muy interesante novela.
The winter of our discontent. John Steinbeck. 1961
martes, 21 de abril de 2026
retazos
“No llegamos, optimista…¿cómo estás?”, una sonrisa, son hilos, diferentes retazos de diálogos que se mezclan mientras avanzo despacio, mas despacio, con sol, que dicen que hará calor más tarde. Mas despacio que el segundero que se detiene lo suficiente en lo alto para que se mueva el minutero (se rompió o se paró el tiempo). Todo vibra sin terremoto, ahí llega, luz en el túnel, son blancas sus zapatillas, pequeñas, azules sus pantalones y veo las sillas que sin río o mar donde pescar miran a todo tren que pasa, nunca vi a nadie sentado. Botas altas de grandes hebillas y mayores suelas, elevándose para ver mejor y para andar peor, así somos, haciendo cosas incoherentes, como guardar colas para todo. En el museo de historia de Madrid nunca las hay, veo la obra de un artista que fotografía y luego pinta, un señor sin gafas y con guantes azules que expone también sus pinceles y los lápices gastados. En madera policromada un vestido se llena de flores y el pelo se desborda en trenzas no trabajadas que caen sobre un rostro de mirada limpia, ella sin mas. También hay fotos de Madrid y el agua donde una par de niños en blanco y negro parecen gritar de alegría no como el grito que llega en la calle asustando a palomas y transeúntes, que no a Daoiz y Velarde. Veo miradas perdidas y de las otras, sobra ropa, era verdad lo del calor, miles de turistas, las servilletas no limpian, son blancas y como las de hace mil años y se muestran en abanico en vaso. Compro libros y palo cortado y noto el peso del día que cae sobre mí y sobre los adoquines de las calles, también caen las voces y los silencios, hora de partir.
jueves, 16 de abril de 2026
confesión
Ambientada en París y Lisboa a finales del XIX, la novela presenta a un escritor que escribe una confesión en la que habitan un poeta y su enigmática pareja. Habrá más personajes en esta historia de amistad, amor y misterio.
A Confissão de Lucio. Mario de Sa-Carneiro. 1914
martes, 14 de abril de 2026
instantes
(Hoy voy a consumir instantes y cuando termine no sé si estaré ahíto o tendré hambre de mas)
Un poco de retraso en las vías, unos minutos inmensos, largos, cortos. Frases, “qué pereza, a mí me gusta la voz”, imagínense todas las que caben en un vagón que se mueve por railes. Se remiendan las tapas del cementerio civil donde también hay cruces e invocaciones a Dios (últimas esperanzas) así como frases que sentencian que todo acabó. Busco la tumba de Pío Baroja, sencilla, 1872-1956, dos fechas mas una flor, una piedra y una vela apagada. Hace frío y encuentro otras tumbas sin querer en un lugar pequeño y recogido bajo las sombras y la luz, solo unos pajarillos alteran el silencio eterno. Enfrente una tapia sin fin, la del cementerio de la Almudena. De vuelta a la vida veo a jovenes con maletas en víspera de vacaciones mientras me sostengo en la intersección de vagones sin caerme y pienso en proyectos de vida, todos, y en proyectos de hoy. Hay palabras de Juan de Mairena en la pared, huellas pasadas de alguien que vivió otra vida, quizás, quizás, quizás. En una exposición una persona me dice que ya ha visto todo esto y lanza la pregunta: ¿dónde está la pintura crítica con el régimen y la guerra? No respondo, yo veo cuadros bonitos y esculturas bellas. Estamos en distintas frecuencias. Muchas aulas recibiendo hoy las enseñanzas al aire libre, escuchando o hablando o cruzando semáforos de la mano, “yo lo veo en rojo, ahora puedes pasar”. Mas frases, “la grasa no engorda, engordas tú”. Yo lo hago con un kebab o kebap. Una iglesia conocida, sencilla, aquí me sentaba entonces. Los infames se fueron y sigo andando resistiendo la tentación, me canso y alguien dice “corriendo, corriendo”, pero yo no puedo dejar este instante así de repente.
lunes, 13 de abril de 2026
rojos
Mis ojos llorosos, rojos,
dejaron de llorar,
para dar paso a la nada,
no una nada difusa,
ni confusa,
no, es una nada articulada en formas,
las humanas de siempre,
las cosas de siempre,
nada que rezuma silencio,
de la que no se espera,
y abro los oídos y no oigo,
y abro los ojos y lo veo todo.
hormiguita
domingo, 5 de abril de 2026
cutio
sábado, 4 de abril de 2026
procesión
Yo procesiono cada día, no hace falta que se señale a la semana como santa. Haga frío, llueva o haga calor, a cubierto por pasillos, o al aire libre por el parque que se ve desde la ventana nosotros procesionamos en distancias mínimas con pasos tan cortos que parece que no avanzamos, con ella colgada de mi brazo o enfrentada al andador. Sin música no hay mas que palabras, las que salen de mí o de ella, que hablan de recuerdos y de personas que en su mayoría no están, ya se fueron. En las calles y en la televisión se suceden las imágenes de pasos envueltas todas ellas en una fe que no entiendo, no sé como tantos mundos caben aquí ni como convivir con lo real y lo irreal. En vísperas de que acabe la semana y de que culmine con la resurrección ella sigue recordándolos y no sabe donde están.
jinetes
Libro que debería ser de lectura obligatoria en la juventud para que todos supieran de la guerra y la violencia y de la tragedia que ello conlleva, para que nadie se deje llevar por la sinrazón y la fuerza para conseguir ridículos objetivos. Novela escrita en París, en plena primera guerra mundial, de retaguardia y de vanguardia (incluso el presidente de la República Francesa pidió al escritor que fuera al frente para tener un testimonio más cercano del horror).
Los cuatro jinetes del apocalipsis. Vicente Blasco Ibáñez. 1916
viernes, 3 de abril de 2026
perturbar
No quise perturbar tu descanso ni tus sueños si es que soñabas, revisé si la ventana estaba cerrada y la persiana bajada porque afuera relampagueaba y luego llegaba el trueno y tenía miedo que se fundiera tu sueño con la negrura y los resplandores de la noche, por eso te arropé con mimo evitando caer en la tentación de sentirte y te acaricié a la distancia que dejaban los dedos en el aire y te miré como solo se puede mirar en la penumbra y te dije algo como adiós sin hablar.
ligero
Vida y obra del gran poeta que en su eterno caminar encuentra la muerte en el exilio. Se cuenta y analiza su obra, la que creaba mientras se ganaba el sustento en Soria, Baeza, Segovia y Madrid como profesor de francés y la que firmaba al compás de sus amores Leonor y Pilar. Poeta comprometido en la búsqueda de la libertad y firme defensor de la república asume que su voz y testimonio es útil para luchar contra los golpistas y sublevados y así lo hace hasta sus últimos días. Emocionante.
Ligero de equipaje. La vida de Antonio Machado. Ian Gibson. 2006
martes, 31 de marzo de 2026
palmeras
Sentóse en el banco y empezó a contar palmeras, le salieron quince pero sabía que había más, justo enfrente de él la del tronco enorme tapaba otras y puede que esas hicieran lo mismo. Tendría que rodearlas para hacer la cuenta de verdad o debería volar para sumar desde las alturas pero le distrajo el niño que andaba despacio, su madre detrás, vigilante, el niño curioso sin hacer preguntas, recogía una piedra, la lanzaba, una pequeña rama, la lanzaba. Les vio alejarse y pensó que no se habían percatado de su presencia muda y silenciosa, pensó por un momento si no se habría vuelto invisible y contó de nuevo, esta vez le salieron dieciséis palmeras.
domingo, 29 de marzo de 2026
tallo
Año 1938, ciudad de Albany, la hermandad de los desolados habita las calles con vagabundos en busca de refugio para pasar la noche fría y con alcohólicos y desheredados de la fortuna que han llegado ahí por múltiples caminos. Francis Phelan es uno de ellos y lleva su historia a cuestas. Buena novela, fue premio Pulitzer.
Tallo de hierro. William Kennedy. 1983
jueves, 26 de marzo de 2026
mañana
Como cada mañana bajé el escalón del portal y las manos en mi cara, dejando libres mis ojos, acompañaron mi sorpresa al ver el árbol pelado todavía ahí, al ver un pájaro posarse y al ver unas nubes o un trocito de cielo azul. Gestos repetidos ante el nuevo día que no era el mismo de ayer, con la señal de la cruz no dirigida a ningún Dios en particular, era simplemente un gracias por lo que veía aquí y allá. Giré dos o tres veces sobre mí mismo sin apartar las manos, sin dejar de tener abiertos los ojos, aún mas, aún abarcando mas. Un señor se paró y me preguntó si estaba bien, contesté que estaba feliz. Me miro extrañado y siguió su camino, creo que no me entendió.
infante
Cines de luces y sombras o vecindarios o calles y paseos que bordean el mar, todo sirve para explorar y buscar. Novela de iniciación al sexo en La Habana. Lo hay en abundancia, también cine, también lenguaje, también palabras que nunca leí e infinidad de paréntesis. Entretenida.
La Habana para un infante difunto. Guillermo Cabrera Infante. 1979
plaga
Cuando veo a los padres o madres con una mano en el móvil y la otra en el carro del bebé que les confronta cara a cara me invade la tristeza o la rabia o lo que sea. No saben lo que se pierden, no hay nada en esos aparatos llenos de imágenes y letras que superen al bebé que duerme, que explora o que te mira esperando, esperándote.
Padres y madres que se extrañarán luego de que les pidan pronto eso que ellos no sueltan de sus manos.
jueves, 19 de marzo de 2026
torbellino
Curiosea, atiende, se esmera, almacena, imágenes, sonidos y ruidos, se queda mirando al que quedó varado en la acera o al perro que le precede, si te pierde te busca, imagínense un torbellino de todo eso porque es jueves, podría ser cualquier día, es Madrid, calles céntricas, el cielo claro, mas luz si cabe, toda la del mundo para sus ojos ávidos y todo eso sin poner palabra, sin poner etiqueta, las neuronas sin parar, conexiones que ayer no existían, celdas de memoria que esta noche volverán en sueños, de seguro que se le escapa en la madrugada un poco de ese mucho que almacena y que le sale a borbotones, boca inocente, de seguro que hay un pa y hay un ma que se oyen en silencio.
pascueta
Chiribita, pascueta, margarita del prado, margarita menor, vellorita también, que tiñe de blanco y amarillo lo que hoy es mas verde que ayer, todo empieza de nuevo en esta mañana de cualquier día de los días de esta vida que se suceden, pasó la lluvia, constante y fina, revolviéndose todo, creciendo las briznas del césped salvaje e irregular, inconsciente la naturaleza a lo que la mano del hombre hace y deshace, pureza e inocencia rotas.
serpientes
Libro de misterio juvenil, popularizado bajo la marca de Alfred Hitchcock pero escrito por una escritora estadounidense, M.V.Carey. Editado por la Editorial Molino pertenecía a la serie Los tres investigadores. Otra lectura de gran intriga y suspense para los chicos.
El Misterio de la Serpiente Susurrante. María Virginia Carey. 1972
hexagonales
Llevaba unos pendientes horrorosos y un labio hinchado, me dijo que había ido al dentista. Daba igual, se convirtió en el centro de todo, como siempre, con su risa, todos la buscaban. Sacaron la tarta sin números pero con dos velas, ella se enfadaba si alguien le preguntaba por su edad y la risa ya no era risa, el gesto torcido, pero encendieron las velas y volvió ella, las apagó, todos aplaudiendo y cantando. Elegimos una casa, en la tele arbolitos que parecen ahogados, rodeados de agua, lo que sobresale se mece, luego el mapa del tiempo, de los simples, con cuatro soles, seis nubes y unas lluvias que salen de esas nubes, con una salvedad: los soles eran hexagonales, ridículos, se lo dije, yo abrazado a ella, vámonos a ese sol contestó. En el camino le pregunté si su alegría era intrínseca o era una invasión, el trayecto fue corto, nos abandonamos pronto para cultivar el reposo, las pieles juntas.
domingo, 15 de marzo de 2026
invisible
Ya sé que no puede ser, que hay truco, pero ella estaba sentada sobre un asiento invisible, era eso lo que ella quería que pensáramos nosotros los espectadores. Por eso me entretuve, me senté en un banco a esperar que ella cerrara su silenciosa actuación y recogiera su escenario. Le invité a una cerveza y aceptó después de dejar los trastos en la pensión que habitaba. Esa mesa está libre, sí, esa, pero solo hay una silla dijo ella, tú no necesitas le dije, sonrió, buscamos otro asiento antes de que todo el lugar se llenara y se colmara de voces y gritos, gracias a eso nos acercamos mas para poder escucharnos. Me convertí en asiduo espectador de su espectáculo a última hora de la tarde, luego jugábamos a ser nosotros los invisibles, sin silla, a escondernos bajo sabanas blancas.
trópico
Vagar, trabajar, disfrutar de lo mucho o de lo poco, sexo a raudales, amigos, muchas mujeres, prostitutas, hombres. Todo en Paris o en otras ciudades francesas. El americano va y viene y lo cuenta a su manera, desbordante en todos los sentidos.
“No esperar nada”
Trópico de cáncer. Henry Miller. 1934
viernes, 13 de marzo de 2026
llorona
robos
El autor nació en Barcelona y fue editor, guionista de cómics y novelista. En este libro de Plaza y Janés perteneciente a la colección los gorriones serán los niños haciendo de policías los que desentrañen el misterio (libro de gran suspense).
Robos misteriosos. Mariano Hispano. 1972
jueves, 12 de marzo de 2026
ovejas
Me sorprende ver que hay gente que sigue consultando el horóscopo, saber que hay gente que cree en la palabra escrita o dicha por esos supuestos expertos en la materia ya me resulta absurdo; en la misma categoría de sorpresa sitúo la creencia o esperanza en los charlatanes adivinadores que viven de una bola de cristal o de las cartas del tarot, estafadores que se aprovechan del miedo y la desesperanza. Hay otros que no se encargan de decirte lo que va a pasar, simplemente ellos deciden lo que va a pasar, uno de ellos Trump, ejecutores de acciones que cambian la faz del mundo y la vida de muchas personas; por eso la imagen del presidente rodeado de pastores de almas que no de ovejas y de líderes religiosos, todos unidos por manos en un acto de oración colectiva, todos con los ojos cerrados, me deja no sorprendido, sino aterrado, fotograma mas propio de un chiste o de un tebeo que de ese sector de la sociedad americana que tiempo ha tenido de alcanzar otro estadio de evolución y que se empeña en creer en lo increíble haciendo gala de una hipocresía miserable y peligrosa.
miércoles, 11 de marzo de 2026
retrovisor
He visto la noche por el espejo retrovisor de la derecha. Sonaba “strangers in the night” y veía charcos como océanos para mis pies donde se reflejaban algunas luces. Y yo esperando a que vinieras corriendo, y no apareciste.
caballo
Gran novela, escueta, precisa, de refugiados de la guerra civil que salieron de Castellón y llegaron a Lorca. Avatares y vida de varios personajes que recuerdan de dónde vienen y sueñan con volver.
El caballo rojo. Concha Alos. 1966
var
Después de ver como los sesudos componentes de la dichosa sala tardan a veces minutos en dilucidar situaciones dudosas con resoluciones milimétricas, quitándole al fútbol su natural dinamismo, y ver que la agresión de Rüdiger a un jugador del Getafe pasa desapercibida para todos menos para el agredido se puede decir que el VAR es pura pantomima, teatro, puro teatro, parte del circo donde los equipos grandes siempre ganan.
En la liga de Suecia no hay VAR, creo que acertaron, será que consideran que esto del fútbol es verdaderamente un juego, nada más.
martes, 10 de marzo de 2026
usera
Un par de calles anchas, muchas estrechas, cuadrícula imperfecta, se oye hablar chino, farolillos rojos colgados. Un Chinatown todavía lejos de los americanos que conocí, el barrio es humilde, no está limpio, mucha basura por recoger fuera de los contenedores, cientos de botellas. Una iglesia sencilla, Dios está en todas partes, el ciclista de Glovo reza con su casco puesto. Se ensancha el barrio antes de llegar al parque de Pradolongo, ahí está el 12 de Octubre y más allá enjambres de casas. Se entrena de buena mañana, jovenes ingleses que visten de verde con York en el pecho, disparos a puerta, atacar y defender. Un lago con templete y detrás las mayores chinas bailan al son de una música agradable, de repente salta otra melodía que hace competencia y que acompaña los movimientos lentos, muy lentos de un señor. El espectáculo es doble y no sé dónde mirar. El césped está asilvestrado y veo una tienda de campaña plantada con carro de DIA y flores rojas, dignidad; hay cotorras, el perro mira a su amo, hay desocupados y olor a hierba donde pasó la cortadora, todo bajo el mismo sol de siempre, sólo que hoy es primavera y no sé si escuchar pájaros o sirenas lejanas. Compro libro en el rastro Betel y como en Hong Kong 70, esperaba más de este sitio. ¿Y quienes eran los Usera que dan nombre al barrio? una destacada familia madrileña de los siglos XIX y XX, con Marcelo Usera a la cabeza, militar y empresario que promovió la urbanización del sur de Madrid. Mas gente que va y viene, caminando hacia delante, los hay que llevan todo en la mochila y que paran a descansar y hasta recogen una colilla del suelo para apurarla, y los hay que cierran los ojos y puede que sueñen con mundos mejores.
viernes, 6 de marzo de 2026
pintar
Colecciono hojas verdes dentro de las hojas blancas del libro que siempre me acompaña. Son hojas alargadas, si alguien me pregunta no sabría decir donde las cogí y cuando. También llevo un par de dibujos, uno parece hecho por un niño porque tiene muchos trazos sueltos que se acaban de repente. El otro es un bonito paisaje que hice yo, quizás no. A mí me gusta Goya, lo que este señor pintaba, incluso cuando todo era negro y oscuro. Aunque también me gustan los colores, todos ellos, juntos y revueltos. Cuando termine de pasear le pediré a Leva una hoja en blanco y muchas pinturas.
malena
La historia de Malena y lo que le rodea, una familia grande y doble llena de recovecos y misterios. La trama sorprende y agarra al lector. Quitaría páginas, aligeraría cosas, pero el resultado es fantástico.
Malena es un nombre de tango. Almudena Grandes. 1994
equilibrio
viernes, 27 de febrero de 2026
conservas
Mi padre recibió con disgusto la lectura de esa carta. Estaba indispuesto y me pidió que se la leyera. Cuando acabé entendí su gesto. Se volvió a recostar en la cama y yo salí de la habitación. La carta decía que Conservas Cervera cerraba. La carta había viajado desde Cangas, Vigo. La carta atravesó España en trenes para decirle a mi padre que ya no servirían mas latas de esas sardinas que luego mi padre distribuía por las tiendas. Fui a la despensa y vi que quedaban tres latas, la muchacha impresa mostraba una extraña toca blanca, era la montañesa y tenía una sonrisa débil. Dos días mas tarde al levantarme vi que mi padre, ya recuperado, desayunaba y le sorprendí con una de esas latas abiertas, hasta me pareció que era feliz cuando afirmó: hijo, son las mejores.
guerra
El protagonista nace en 1929 y narra la guerra civil desde su casa en Madrid. Familia con seis hijos, el niño recuerda y pasa hambre dejando el miedo para los adultos.
Nuestra guerra. Joaquín Aguirre Bellver. 1994
martes, 24 de febrero de 2026
árbol
Será por viejo o por cansado, arrugado y seco.
Será que las raíces no eran tan profundas,
será como ese nuestro amor que ya no baila,
sin raíces donde agarrarse ahora que sopla el vendaval,
que no hubo tantos seguidos ni tan fuertes ni tan voraces.
Que se nos cansó hasta el habla,
pálidos,
sin mirarnos.
alegría
Años 60 en Calcuta, un sacerdote francés, Paul, decide vivir entre los más desfavorecidos. Su historia se mezcla con la de Hasari, que recorrerá kilómetros y kilómetros con su rickshaw. Alrededor de estos dos personajes gira una narración de tradiciones, costumbres y miserias para los que llegaron de los campos huyendo de sequías o inundaciones. Todo lo demás es esperanza.
La ciudad de la alegría. Dominique Lapierre. 1985
domingo, 22 de febrero de 2026
pasión
Todo se reduce a la infancia, cuando yo era pequeño y ellos eran muy grandes y muy altos, y el Vasconia perdía por muchos puntos ante los grandes. Llegaron tiempos mejores con títulos y travesías del desierto después, el dinero manda. Y así de repente llega un técnico italiano, Paolo Galbiati, que se empeña en volverse loco cada partido y alimentar la pasión de sus jugadores con la suya. Hace falta ser de hielo para no emocionarse con este entrenador en el que yo veo a todos los que fuimos niños llenos de ilusión que celebrábamos como si fuera la victoria de nuestras vidas aquellos remotos y aislados triunfos.
cierro
Tu me hablas y yo cierro los ojos, cuando no me hablas también, después los abro y te digo que tengo sueño, no sé si me escuchas enfrascada como estás con el móvil. Tendré q tocar tu mano, pienso. Lo hago.
maligna
La venganza será terrible y lo es en la mente de la protagonista que urde un complicado plan para combatir el que su marido la abandone por otra mujer. Habrá celos, odio, malignidad, todo contado con humor (negro), relato descarnado muchas veces, crítico con la exaltación de la belleza como tal y con la sociedad que arrincona a los desheredados de la fortuna.
Vida y amores de una maligna.Fay Weldon.1983
domingo, 15 de febrero de 2026
halda
Me sumergí en su halda,
y no quise salir,
ella tomaba mi pelo,
jugaba con él,
yo creía dormir,
y soñar a la vez.
Y ayer quise huir de ahí,
del halda,
y no pude.
sombras
Un guionista que quiere dirigir la película que él mismo ha escrito, es Hollywood, 1940. Alrededor de este personaje y de su lucha para conseguir financiación aparecen algunos de los grandes del cine, Gable, Bogart, etc. Y también el millonario Hearst y su dinero. Entretenida.
Sombras. Edwin Corley. 1975
cencerros
Hay cencerros, chirigotas, comparsas, desfiles, no necesito salir de casa para saber qué sucede en las calles, veo todas esas imágenes sentado y como no me puedo meter dentro de la tele me quedo sentado, no cambio de canal, es pereza o ganas de rabia, y los veo y no soporto a los que acompañan sus letras absurdas moviendo sus dedos y manos, ni a los que hacen ruido o a los que truenan con música que despierta a los muertos y hace oír a los sordos; en Madrid mantean al pelele diciendo que así se va todo lo malo, ilusos, ojalá fuera verdad.
magos
Los veo igual que si fuera un niño, maravillado, extasiado, sabiendo que fui engañado sin saber cómo. Era un mago y su magia justo terminada, cesaron los aplausos, empezaron los comentarios, abandonamos el local, yo sin prisa por fuera pero si por dentro, algo como una comezón, pensé que faltaba oxígeno en mi sangre. Sin nadie con quien comentar el último y sorprendente número me encontré mirando al cielo y preguntándome qué haría el mago con las estrellas. Acabé en una fiesta donde bailaban los abrazos y yo sin ellos. Bebí, tanto que pasaron las horas, volví a bailar, hablé, fuera llovía, adiós estrellas, alguien sacó regalos, gorros de papel, máscaras, no era carnaval, no hubo beso, y al bajar las escaleras y salir a la calle húmeda comprendí la magia, no la de la tarde anterior, sí la de este amanecer.
jueves, 5 de febrero de 2026
estornudo
Cuando él oiga el mensaje que le estabas grabando diciendo que llegarás tarde oirá también mi estornudo, sonoro, potente. No oirá mis silenciosos pasos, ni los tuyos, ni el inexistente tráfico de la mañana de domingo. No sé qué vas a decir cuando él te pregunte por el estornudo.
cid
El Cid campeador. Joseph Lacier. 1972