martes, 21 de abril de 2026

retazos

No llegamos, optimista…¿cómo estás?”, una sonrisa, son hilos, diferentes retazos de diálogos que se mezclan mientras avanzo despacio, mas despacio, con sol, que dicen que hará calor más tarde. Mas despacio que el segundero que se detiene lo suficiente en lo alto para que se mueva el minutero (se rompió o se paró el tiempo). Todo vibra sin terremoto, ahí llega, luz en el túnel, son blancas sus zapatillas, pequeñas, azules sus pantalones y veo las sillas que sin río o mar donde pescar miran a todo tren que pasa, nunca vi a nadie sentado. Botas altas de grandes hebillas y mayores suelas, elevándose para ver mejor y para andar peor, así somos, haciendo cosas incoherentes, como guardar colas para todo. En el museo de historia de Madrid nunca las hay, veo la obra de un artista que fotografía y luego pinta, un señor sin gafas y con guantes azules que expone también sus pinceles y los lápices gastados. En madera policromada un vestido se llena de flores y el pelo se desborda en trenzas no trabajadas que caen sobre un rostro de mirada limpia, ella sin mas. También hay fotos de Madrid y el agua donde una par de niños en blanco y negro parecen gritar de alegría no como el grito que llega en la calle asustando a palomas y transeúntes, que no a Daoiz y Velarde. Veo miradas perdidas y de las otras, sobra ropa, era verdad lo del calor, miles de turistas, las servilletas no limpian, son blancas y como las de hace mil años y se muestran en abanico en vaso. Compro libros y palo cortado y noto el peso del día que cae sobre mí y sobre los adoquines de las calles, también caen las voces y los silencios, hora de partir.

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