Sentóse en el banco y empezó a contar palmeras, le salieron quince pero sabía que había más, justo enfrente de él la del tronco enorme tapaba otras y puede que esas hicieran lo mismo. Tendría que rodearlas para hacer la cuenta de verdad o debería volar para sumar desde las alturas pero le distrajo el niño que andaba despacio, su madre detrás, vigilante, el niño curioso sin hacer preguntas, recogía una piedra, la lanzaba, una pequeña rama, la lanzaba. Les vio alejarse y pensó que no se habían percatado de su presencia muda y silenciosa, pensó por un momento si no se habría vuelto invisible y contó de nuevo, esta vez le salieron dieciséis palmeras.
martes, 31 de marzo de 2026
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