jueves, 26 de marzo de 2026

mañana

Como cada mañana bajé el escalón del portal y las manos en mi cara, dejando libres mis ojos, acompañaron mi sorpresa al ver el árbol pelado todavía ahí, al ver un pájaro posarse y al ver unas nubes o un trocito de cielo azul. Gestos repetidos ante el nuevo día que no era el mismo de ayer, con la señal de la cruz no dirigida a ningún Dios en particular, era simplemente un gracias por lo que veía aquí y allá. Giré dos o tres veces sobre mí mismo sin apartar las manos, sin dejar de tener abiertos los ojos, aún mas, aún abarcando mas. Un señor se paró y me preguntó si estaba bien, contesté que estaba feliz. Me miro extrañado y siguió su camino, creo que no me entendió.

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