sábado, 4 de abril de 2026

procesión

Yo procesiono cada día, no hace falta que se señale a la semana como santa. Haga frío, llueva o haga calor, a cubierto por pasillos, o al aire libre por el parque que se ve desde la ventana nosotros procesionamos en distancias mínimas con pasos tan cortos que parece que no avanzamos, con ella colgada de mi brazo o enfrentada al andador. Sin música no hay mas que palabras, las que salen de mí o de ella, que hablan de recuerdos y de personas que en su mayoría no están, ya se fueron. En las calles y en la televisión se suceden las imágenes de pasos envueltas todas ellas en una fe que no entiendo, no sé como tantos mundos caben aquí ni como convivir con lo real y lo irreal. En vísperas de que acabe la semana y de que culmine con la resurrección ella sigue recordándolos y no sabe donde están.


jinetes

Libro que debería ser de lectura obligatoria en la juventud para que todos supieran de la guerra y la violencia y de la tragedia que ello conlleva, para que nadie se deje llevar por la sinrazón y la fuerza para conseguir ridículos objetivos. Novela escrita en París, en plena primera guerra mundial, de retaguardia y de vanguardia (incluso el presidente de la República Francesa pidió al escritor que fuera al frente para tener un testimonio más cercano del horror).

Los cuatro jinetes del apocalipsis. Vicente Blasco Ibáñez. 1916

viernes, 3 de abril de 2026

perturbar

No quise perturbar tu descanso ni tus sueños si es que soñabas, revisé si la ventana estaba cerrada y la persiana bajada porque afuera relampagueaba y luego llegaba el trueno y tenía miedo que se fundiera tu sueño con la negrura y los resplandores de la noche, por eso te arropé con mimo evitando caer en la tentación de sentirte y te acaricié a la distancia que dejaban los dedos en el aire y te miré como solo se puede mirar en la penumbra y te dije algo como adiós sin hablar.

ligero

Vida y obra del gran poeta que en su eterno caminar encuentra la muerte en el exilio. Se cuenta y analiza su obra, la que creaba mientras se ganaba el sustento en Soria, Baeza, Segovia y Madrid como profesor de francés y la que firmaba al compás de sus amores Leonor y Pilar. Poeta comprometido en la búsqueda de la libertad y firme defensor de la república asume que su voz y testimonio es útil para luchar contra los golpistas y sublevados y así lo hace hasta sus últimos días. Emocionante.

Ligero de equipaje. La vida de Antonio Machado. Ian Gibson. 2006

martes, 31 de marzo de 2026

palmeras

Sentóse en el banco y empezó a contar palmeras, le salieron quince pero sabía que había más, justo enfrente de él la del tronco enorme tapaba otras y puede que esas hicieran lo mismo. Tendría que rodearlas para hacer la cuenta de verdad o debería volar para sumar desde las alturas pero le distrajo el niño que andaba despacio, su madre detrás, vigilante, el niño curioso sin hacer preguntas, recogía una piedra, la lanzaba, una pequeña rama, la lanzaba. Les vio alejarse y pensó que no se habían percatado de su presencia muda y silenciosa, pensó por un momento si no se habría vuelto invisible y contó de nuevo, esta vez le salieron dieciséis palmeras.

domingo, 29 de marzo de 2026

tallo

Año 1938, ciudad de Albany, la hermandad de los desolados habita las calles con vagabundos en busca de refugio para pasar la noche fría y con alcohólicos y desheredados de la fortuna que han llegado ahí por múltiples caminos. Francis Phelan es uno de ellos y lleva su historia a cuestas. Buena novela, fue premio Pulitzer.

Tallo de hierro. William Kennedy. 1983

jueves, 26 de marzo de 2026

mañana

Como cada mañana bajé el escalón del portal y las manos en mi cara, dejando libres mis ojos, acompañaron mi sorpresa al ver el árbol pelado todavía ahí, al ver un pájaro posarse y al ver unas nubes o un trocito de cielo azul. Gestos repetidos ante el nuevo día que no era el mismo de ayer, con la señal de la cruz no dirigida a ningún Dios en particular, era simplemente un gracias por lo que veía aquí y allá. Giré dos o tres veces sobre mí mismo sin apartar las manos, sin dejar de tener abiertos los ojos, aún mas, aún abarcando mas. Un señor se paró y me preguntó si estaba bien, contesté que estaba feliz. Me miro extrañado y siguió su camino, creo que no me entendió.

infante

Cines de luces y sombras o vecindarios o calles y paseos que bordean el mar, todo sirve para explorar y buscar. Novela de iniciación al sexo en La Habana. Lo hay en abundancia, también cine, también lenguaje, también palabras que nunca leí e infinidad de paréntesis. Entretenida.

La Habana para un infante difunto. Guillermo Cabrera Infante. 1979

plaga

Cuando veo a los padres o madres con una mano en el móvil y la otra en el carro del bebé que les confronta cara a cara me invade la tristeza o la rabia o lo que sea. No saben lo que se pierden, no hay nada en esos aparatos llenos de imágenes y letras que superen al bebé que duerme, que explora o que te mira esperando, esperándote. 

Padres y madres que se extrañarán luego de que les pidan pronto eso que ellos no sueltan de sus manos. 

jueves, 19 de marzo de 2026

torbellino

Curiosea, atiende, se esmera, almacena, imágenes, sonidos y ruidos, se queda mirando al que quedó varado en la acera o al perro que le precede, si te pierde te busca, imagínense un torbellino de todo eso porque es jueves, podría ser cualquier día, es Madrid, calles céntricas, el cielo claro, mas luz si cabe, toda la del mundo para sus ojos ávidos y todo eso sin poner palabra, sin poner etiqueta, las neuronas sin parar, conexiones que ayer no existían, celdas de memoria que esta noche volverán en sueños, de seguro que se le escapa en la madrugada un poco de ese mucho que almacena y que le sale a borbotones, boca inocente, de seguro que hay un pa y hay un ma que se oyen en silencio.  

pascueta

Chiribita, pascueta, margarita del prado, margarita menor, vellorita también, que tiñe de blanco y amarillo lo que hoy es mas verde que ayer, todo empieza de nuevo en esta mañana de cualquier día de los días de esta vida que se suceden, pasó la lluvia, constante y fina, revolviéndose todo, creciendo las briznas del césped salvaje e irregular, inconsciente la naturaleza a lo que la mano del hombre hace y deshace, pureza e inocencia rotas.

serpientes

Libro de misterio juvenil, popularizado bajo la marca de Alfred Hitchcock pero escrito por una escritora estadounidense, M.V.Carey. Editado por la Editorial Molino pertenecía a la serie Los tres investigadores. Otra lectura de gran intriga y suspense para los chicos. 

El Misterio de la Serpiente Susurrante. María Virginia Carey. 1972

hexagonales

Llevaba unos pendientes horrorosos y un labio hinchado, me dijo que había ido al dentista. Daba igual, se convirtió en el centro de todo, como siempre, con su risa, todos la buscaban. Sacaron la tarta sin números pero con dos velas, ella se enfadaba si alguien le preguntaba por su edad y la risa ya no era risa, el gesto torcido, pero encendieron las velas y volvió ella, las apagó, todos aplaudiendo y cantando. Elegimos una casa, en la tele arbolitos que parecen ahogados, rodeados de agua, lo que sobresale se mece, luego el mapa del tiempo, de los simples, con cuatro soles, seis nubes y unas lluvias que salen de esas nubes, con una salvedad: los soles eran hexagonales, ridículos, se lo dije, yo abrazado a ella, vámonos a ese sol contestó. En el camino le pregunté si su alegría era intrínseca o era una invasión, el trayecto fue corto, nos abandonamos pronto para cultivar el reposo, las pieles juntas.

domingo, 15 de marzo de 2026

invisible

Ya sé que no puede ser, que hay truco, pero ella estaba sentada sobre un asiento invisible, era eso lo que ella quería que pensáramos nosotros los espectadores. Por eso me entretuve, me senté en un banco a esperar que ella cerrara su silenciosa actuación y recogiera su escenario. Le invité a una cerveza y aceptó después de dejar los trastos en la pensión que habitaba. Esa mesa está libre, sí, esa, pero solo hay una silla dijo ella, tú no necesitas le dije, sonrió, buscamos otro asiento antes de que todo el lugar se llenara y se colmara de voces y gritos, gracias a eso nos acercamos mas para poder escucharnos. Me convertí en asiduo espectador de su espectáculo a última hora de la tarde, luego jugábamos a ser nosotros los invisibles, sin silla, a escondernos bajo sabanas blancas.

trópico

Vagar, trabajar, disfrutar de lo mucho o de lo poco, sexo a raudales, amigos, muchas mujeres, prostitutas, hombres. Todo en Paris o en otras ciudades francesas. El americano va y viene y lo cuenta a su manera, desbordante en todos los sentidos.

“No esperar nada”

Trópico de cáncer. Henry Miller. 1934

viernes, 13 de marzo de 2026

llorona

Yo era llorona, sin quererlo, de día o de noche, y aquella despensa, allá tan cerca, a tiro de mis pasos, era refugio para el llanto diurno, sostén, espacio para apoyar la espalda y entornar la puerta y cerrar mi mundo, y oler y volver a oler, y esperar con impaciencia a que el ojo secara, uno y otro, y después, ahíta de aroma, pretérito y presente, tomar un trozo de galleta o chocolate, que poco mas había, todo atesorado por mi abuela, pobre de monedas, llena de amor. Ahí sentada en la salita, un tabique solo, esperando en su mesa camilla, esperándome, sin prisa, sabiendo, la sonrisa en su cara, en la mía también con mi pizca de vergüenza, todavía el sabor dulce, relamido, y sin palabras que decir antes del abrazo.

robos

El autor nació en Barcelona y fue editor, guionista de cómics y novelista. En este libro de Plaza y Janés perteneciente a la colección los gorriones serán los niños haciendo de policías los que desentrañen el misterio (libro de gran suspense).

Robos misteriosos. Mariano Hispano. 1972

jueves, 12 de marzo de 2026

ovejas

Me sorprende ver que hay gente que sigue consultando el horóscopo, saber que hay gente que cree en la palabra escrita o dicha por esos supuestos expertos en la materia ya me resulta absurdo; en la misma categoría de sorpresa sitúo la creencia o esperanza en los charlatanes adivinadores que viven de una bola de cristal o de las cartas del tarot, estafadores que se aprovechan del miedo y la desesperanza. Hay otros que no se encargan de decirte lo que va a pasar, simplemente ellos deciden lo que va a pasar, uno de ellos Trump, ejecutores de acciones que cambian la faz del mundo y la vida de muchas personas; por eso la imagen del presidente rodeado de pastores de almas que no de ovejas y de líderes religiosos, todos unidos por manos en un acto de oración colectiva, todos con los ojos cerrados, me deja no sorprendido, sino aterrado, fotograma mas propio de un chiste o de un tebeo que de ese sector de la sociedad americana que tiempo ha tenido de alcanzar otro estadio de evolución y que se empeña en creer en lo increíble haciendo gala de una hipocresía miserable y peligrosa.

miércoles, 11 de marzo de 2026

retrovisor

He visto la noche por el espejo retrovisor de la derecha. Sonaba “strangers in the night” y veía charcos como océanos para mis pies donde se reflejaban algunas luces. Y yo esperando a que vinieras corriendo, y no apareciste. 

caballo

Gran novela, escueta, precisa, de refugiados de la guerra civil que salieron de Castellón y llegaron a Lorca. Avatares y vida de varios personajes que recuerdan de dónde vienen y sueñan con volver.

El caballo rojo. Concha Alos. 1966

var

No había VAR cuando yo era niño, llegó la moviola a finales de 1972 para cambiar la percepción del juego y llenar de polémicas las noches de los domingos sin darse cuenta los diversos estamentos que el fútbol a cámara lenta no es fútbol, es otra cosa. Y luego llegó el VAR para frustrar mas a los modestos en su desigual lucha con los clubes ricos, todo disfrazado de herramienta justiciera. 
Después de ver como los sesudos componentes de la dichosa sala tardan a veces minutos en dilucidar situaciones dudosas con resoluciones milimétricas, quitándole al fútbol su natural dinamismo, y ver que la agresión de Rüdiger a un jugador del Getafe pasa desapercibida para todos menos para el agredido se puede decir que el VAR es pura pantomima, teatro, puro teatro, parte del circo donde los equipos grandes siempre ganan.
En la liga de Suecia no hay VAR, creo que acertaron, será que consideran que esto del fútbol es verdaderamente un juego, nada más. 

martes, 10 de marzo de 2026

usera

Un par de calles anchas, muchas estrechas, cuadrícula imperfecta, se oye hablar chino, farolillos rojos colgados. Un Chinatown todavía lejos de los americanos que conocí, el barrio es humilde, no está limpio, mucha basura por recoger fuera de los contenedores, cientos de botellas. Una iglesia sencilla, Dios está en todas partes, el ciclista de Glovo reza con su casco puesto. Se ensancha el barrio antes de llegar al parque de Pradolongo, ahí está el 12 de Octubre y más allá enjambres de casas. Se entrena de buena mañana, jovenes ingleses que visten de verde con York en el pecho, disparos a puerta, atacar y defender. Un lago con templete y detrás las mayores chinas bailan al son de una música agradable, de repente salta otra melodía que hace competencia y que acompaña los movimientos lentos, muy lentos de un señor. El espectáculo es doble y no sé dónde mirar. El césped está asilvestrado y veo una tienda de campaña plantada con carro de DIA y flores rojas, dignidad; hay cotorras, el perro mira a su amo, hay desocupados y olor a hierba donde pasó la cortadora, todo bajo el mismo sol de siempre, sólo que hoy es primavera y no sé si escuchar pájaros o sirenas lejanas. Compro libro en el rastro Betel y como en Hong Kong 70, esperaba más de este sitio. ¿Y quienes eran los Usera que dan nombre al barrio? una destacada familia madrileña de los siglos XIX y XX, con Marcelo Usera a la cabeza,  militar y empresario que promovió la urbanización del sur de Madrid. Mas gente que va y viene, caminando hacia delante, los hay que llevan todo en la mochila y que paran a descansar y hasta recogen una colilla del suelo para apurarla, y los hay que cierran los ojos y puede que sueñen con mundos mejores.

viernes, 6 de marzo de 2026

pintar

Colecciono hojas verdes dentro de las hojas blancas del libro que siempre me acompaña. Son hojas alargadas, si alguien me pregunta no sabría decir donde las cogí y cuando. También llevo un par de dibujos, uno parece hecho por un niño porque tiene muchos trazos sueltos que se acaban de repente. El otro es un bonito paisaje que hice yo, quizás no. A mí me gusta Goya, lo que este señor pintaba, incluso cuando todo era negro y oscuro. Aunque también me gustan los colores, todos ellos, juntos y revueltos. Cuando termine de pasear le pediré a Leva una hoja en blanco y muchas pinturas.

malena

La historia de Malena y lo que le rodea, una familia grande y doble llena de recovecos y misterios. La trama sorprende y agarra al lector. Quitaría páginas, aligeraría cosas, pero el resultado es fantástico. 

Malena es un nombre de tango. Almudena Grandes. 1994

equilibrio

Niños al colegio, con padres, madres y abuelos, alguno hace equilibrios en el bordillo, la abuela con sus ojos casi cerrados los hace llevando en la mano derecha un bastón blanco con el que tantea el suelo, bien estirado, mientras con la izquierda carga un niño en brazos, está cruzando el paso de peatones donde los conductores parecen hienas cada mañana. No sé qué pensar, lo mejor será no hacerlo y respirar hondo y ver las sombras que provoca el sol que se cuela por rendijas y ventanales en esta mañana de lunes. Del cercanías al metro, la constante es la multitud de oídos tapados, miradas bajas y conversaciones silenciosas. Distancia de fuga es el nombre del libro que ella lleva contra su pecho, alguien vende caramelos y chicles, las barras son amarillas, el suelo rojo y dos ancianos van cogidos de la mano, como ayer y ojalá que como mañana. Se suceden las estaciones, muchas, no las cuento, esta línea es circular, da vueltas, podría estar así todo el día y nadie sabría dónde paro. Silencio alegre o triste, no sé cual, es de pareja joven de manos enlazadas, puede ser cansancio físico, cabezas recostadas y susurros, hay un beso, él sale, ella no. Se mueve el banquillo, cambios continuos, nos levantamos y desaparecemos sin decir adiós, nos auto expulsamos de las profundidades, próxima estación Usera, luz de verdad, no eléctrica, no de pantalla.

viernes, 27 de febrero de 2026

conservas

Mi padre recibió con disgusto la lectura de esa carta. Estaba indispuesto y me pidió que se la leyera. Cuando acabé entendí su gesto. Se volvió a recostar en la cama y yo salí de la habitación. La carta decía que Conservas Cervera cerraba. La carta había viajado desde Cangas, Vigo. La carta atravesó España en trenes para decirle a mi padre que ya no servirían mas latas de esas sardinas que luego mi padre distribuía por las tiendas. Fui a la despensa y vi que quedaban tres latas, la muchacha impresa mostraba una extraña toca blanca, era la montañesa y tenía una sonrisa débil. Dos días mas tarde al levantarme vi que mi padre, ya recuperado, desayunaba y le sorprendí con una de esas latas abiertas, hasta me pareció que era feliz cuando afirmó: hijo, son las mejores.

guerra

El protagonista nace en 1929 y narra la guerra civil desde su casa en Madrid. Familia con seis hijos, el niño recuerda y pasa hambre dejando el miedo para los adultos.

Nuestra guerra. Joaquín Aguirre Bellver. 1994

martes, 24 de febrero de 2026

árbol

El árbol se cayó y nadie sabe por qué.
Será por viejo o por cansado, arrugado y seco.
Será que las raíces no eran tan profundas, 
será como ese nuestro amor que ya no baila,
sin raíces donde agarrarse ahora que sopla el vendaval,
que no hubo tantos seguidos ni tan fuertes ni tan voraces.
Que se nos cansó hasta el habla, 
pálidos,
sin mirarnos.

alegría

Años 60 en Calcuta, un sacerdote francés, Paul, decide vivir entre los más desfavorecidos. Su historia se mezcla con la de Hasari, que recorrerá kilómetros y kilómetros con su rickshaw. Alrededor de estos dos personajes gira una narración de tradiciones, costumbres y miserias para los que llegaron de los campos huyendo de sequías o inundaciones. Todo lo demás es esperanza.

La ciudad de la alegría. Dominique Lapierre. 1985

domingo, 22 de febrero de 2026

pasión

Todo se reduce a la infancia, cuando yo era pequeño y ellos eran muy grandes y muy altos, y el Vasconia perdía por muchos puntos ante los grandes. Llegaron tiempos mejores con títulos y travesías del desierto después, el dinero manda. Y así de repente llega un técnico italiano, Paolo Galbiati, que se empeña en volverse loco cada partido y alimentar la pasión de sus jugadores con la suya. Hace falta ser de hielo para no emocionarse con este entrenador en el que yo veo a todos los que fuimos niños llenos de ilusión que celebrábamos como si fuera la victoria de nuestras vidas aquellos remotos y aislados triunfos. 

cierro

Tu me hablas y yo cierro los ojos, cuando no me hablas también, después los abro y te digo que tengo sueño, no sé si me escuchas enfrascada como estás con el móvil. Tendré q tocar tu mano, pienso. Lo hago.

maligna

La venganza será terrible y lo es en la mente de la protagonista que urde un complicado plan para combatir el que su marido la abandone por otra mujer. Habrá celos, odio, malignidad, todo contado con humor (negro), relato descarnado muchas veces, crítico con la exaltación de la belleza como tal y con la sociedad que arrincona a los desheredados de la fortuna.


Vida y amores de una maligna.Fay Weldon.1983

domingo, 15 de febrero de 2026

halda

Me sumergí en su halda,

y no quise salir, 

ella tomaba mi pelo, 

jugaba con él, 

yo creía dormir, 

y soñar a la vez. 

Y ayer quise huir de ahí, 

del halda, 

y no pude.

sombras

Un guionista que quiere dirigir la película que él mismo ha escrito, es Hollywood, 1940. Alrededor de este personaje y de su lucha para conseguir financiación aparecen algunos de los grandes del cine, Gable, Bogart, etc. Y también el millonario Hearst y su dinero. Entretenida.

Sombras. Edwin Corley. 1975

cencerros

Hay cencerros, chirigotas, comparsas, desfiles, no necesito salir de casa para saber qué sucede en las calles, veo todas esas imágenes sentado y como no me puedo meter dentro de la tele me quedo sentado, no cambio de canal, es pereza o ganas de rabia, y los veo y no soporto a los que acompañan sus letras absurdas moviendo sus dedos y manos, ni a los que hacen ruido o a los que truenan con música que despierta a los muertos y hace oír a los sordos; en Madrid mantean al pelele diciendo que así se va todo lo malo, ilusos, ojalá fuera verdad.

magos

Los veo igual que si fuera un niño, maravillado, extasiado, sabiendo que fui engañado sin saber cómo. Era un mago y su magia justo terminada, cesaron los aplausos, empezaron los comentarios, abandonamos el local, yo sin prisa por fuera pero si por dentro, algo como una comezón, pensé que faltaba oxígeno en mi sangre. Sin nadie con quien comentar el último y sorprendente número me encontré mirando al cielo y preguntándome qué haría el mago con las estrellas. Acabé en una fiesta donde bailaban los abrazos y yo sin ellos. Bebí, tanto que pasaron las horas, volví a bailar, hablé, fuera llovía, adiós estrellas, alguien sacó regalos, gorros de papel, máscaras, no era carnaval, no hubo beso, y al bajar las escaleras y salir a la calle húmeda comprendí la magia, no la de la tarde anterior, sí la de este amanecer.

jueves, 5 de febrero de 2026

estornudo

Cuando él oiga el mensaje que le estabas grabando diciendo que llegarás tarde oirá también mi estornudo, sonoro, potente. No oirá mis silenciosos pasos, ni los tuyos, ni el inexistente tráfico de la mañana de domingo. No sé qué vas a decir cuando él te pregunte por el estornudo.

cid

José Repollés Aguilar era el nombre verdadero del autor, pero a veces firmaba como Joseph Lacier. Nacido en Calanda escribió obras dirigidas al público infantil y juvenil que empezaba a leer. Como esta historia gráfica editada por Bruguera cuyo fin era recreativo y que a mí me pareció un libro muy bonito.  
El Cid campeador. Joseph Lacier. 1972

miércoles, 4 de febrero de 2026

bolsillo

Andaba a oscuras con los brazos adelantados y estirados, tanteando los obstáculos que pudieran aparecer y esperando el trompazo de un momento a otro. Bajó un brazo y ahora tanteó su bolsillo, allí estaban, vasos de cartón apilados con una bola roja de árbol de navidad ocupando el último. Recordó que esa fila la hizo con su padre o su padre con él. Por fin llegó a la ventana de la cocina, afuera los rayos iluminaban la tarde de las cinco o las seis en punto o pasadas, unos segundos después sonaban los truenos, pensó en calzarse y lo hizo, y salió al encuentro de todas las lluvias.

jueves, 29 de enero de 2026

daño

Los libros ocupan un sitio que tiende a llenarse y tengo que decidir cuales permanecen y cuales no. Normalmente lo tengo claro a partir de haber leído un número indeterminado de páginas. En este libro en concreto la llamada a permanecer es constante, ya no en esa página numerada sino en muchas líneas de ellas. Una hija y su madre, y parte de su vida, en frases cortas, pequeñas y grandes, que hablan de incomprensión y vías divergentes.
“Nunca nada anula nuestra infancia”
El corazón del daño. María Negroni. 2021

amanecer

Asomó un rojo entre lo gris y te removiste, te apretaste contra mí, no te asustes, te dije, es solo el amanecer. Yo pensé que cómo podrías haberlo visto si en ese segundo aparecías con los ojos cerrados. Volvió lo gris y seguiste acurrucada sin prisa por amanecer.

domingo, 25 de enero de 2026

prisas

El niño tenía ganas pero unos segundos mas tarde no, normal, hace mucho frío, el pis no sale. Un joven tenía prisa y casi se despeña en las escaleras, las puertas del tren se cerraron tras él. Siempre las prisas, espero sentado, otro vendrá y siempre viene, mientras, oigo las botas altas pisar el suelo. No lleno el tiempo, lo vacío. Elijo vagón, elijo asiento, elijo perfiles de retrato, de foto, todo en la isla en medio de la tecnología, mi isla no tiene palmeras. A él le hace disfrutar la música, se mueve, luz, mas luz, mas sol, mas música, ahora es feliz, en este minuto y en el anterior y hasta en el siguiente. Le digo adiós sin que él lo sepa.
Un poco de Raimundo, un algo de Ponzano, un poco de Ríos Rosas, mas calles, cruzo Maudes, sin autobuses, algo de Galileo, un poco de Melendez Valdés con kebab soberano en el 67, una Gran Vía que da gusto casi vacía, y un mucho de Mateo, atento, curioso, risueño, el que enciende todo, con él lleno el tiempo y se desborda.


posición

Posicionarse o no, si no lo haces te ponen una etiqueta, de algo, y si lo haces también, etiquetado bueno o malo según el bando, vivimos en la calificación continua, eres o no eres, o estás conmigo o estás en mi contra, o llevas mi bandera o eres mi enemigo, una forma mas de alejarnos y de derribar puentes, de cerrar el diálogo porque la razón está aquí y no allá, sin escuchar, solo prestando oídos sordos sin más. Y todo esto es caldo de cultivo de toneladas de odio. Y los que no quieren estar allí o acá se encuentran sin espacio, buscan algo, aunque sea un hueco en las montañas donde no lleguen ecos de nada ni de nadie, donde haya un lugar que el hastío no invada.

molero

Novela corta, relato detectivesco, hay que encontrar al que cometió ese asesinato lleno de saña. Inspirada en un hecho real ocurrido en la ciudad peruana de Talara, Vargas Llosa fantasea sobre la resolución de un caso que en su día fue silenciado y olvidado.
Magistral la narración que tiene al guardia civil Lituma y al teniente Silva como protagonistas.
¿Quién mató a Palomino Molero? Mario Vargas Llosa. 1986

rezar

Rezar como consecuencia de creer; desear que alguien te esté escuchando, puede que pidas algo, puede que no, y puede que esperes una recompensa de vuelta; los gestos se suceden, como el de esos espectadores que rezan ante un punto decisivo en la competición para que su deportista sea el mejor, o ante un penalti, o como esos ciclistas que dan las gracias a Dios, o como esos futbolistas que lo hacen al salir al campo o al abandonar el terreno de juego, como si el deporte fuera importante y no hubiera mas de lo que preocuparse. Otros, anónimos, son hombres que acompañan a un sacerdote en su oración ante una pequeña Virgen en la calle, o personas que hacen la señal de la cruz ante la visión de una Iglesia o simplemente porque sí. Muchos lo hacen desde su almohada o de rodillas, a solas y a oscuras. Asirse desesperadamente a algo, todo cabe en este mundo de oídos sordos. 

viernes, 23 de enero de 2026

gangrena

Premio Planeta del 75, novela que mantiene la tensión hasta el final sin ser una obra de misterio, siendo un relato de la vida de Carlos Hondero a través del siglo XX. De botones a presidente de banco en ascensor que sube despacio para llegar a la élite. Ambientada en Barcelona, por allí aparecen múltiples personajes que rodean al protagonista, amigos, parejas, personajes de la mejor sociedad y arribistas, y como no podía ser de otra forma hay incomprensión y vida que les arrastra y les lleva. Me ha gustado.

“Nadie es nunca como ha sido”.

“Nadie conoce a nadie”.

La gangrena. Mercedes Salisachs. 1975

bergante

El bergante del hijo siempre estaba haciendo rabiar al fámulo de la familia, éste, aún cansado, aguantaba carros y carretas mientras pergeñaba futuros desquites, él quisiera ser hombre de pesquis y dejar este trabajo.
Pasó entonces que el padre del bergante cayó enfermo y el fámulo, rosmando, tuvo que ir al establo para tomar el birlocho y llevarlo al nosocomio. El establo acababa de ser pintado con creosota y el olor era nauseoso. A pesar de todo, ahí estaba, presto para el camino. Aún se puso la gorguera el padre para ese viaje que pudiera ser el último. 
Gentes bullentes por las calles, día de fiesta, impedían el normal paso del birlocho. El fámulo gritaba, imprecaba. El padre sentado en la silla y su guadamecí. El padre en plegarias porque llevaba ya dos días padeciendo de singulto, y eso mismo le causaba singulto o sollozo, quejidos entre suspiros. Y así arribaron a su destino donde alguien sobresaltó al padre esperando que cesase el singulto, ambos. Y nunca sabremos qué pasó en el viaje de vuelta para que el birlocho no llegara al establo.

n

Nerlinda nunca existió, fue mi error llamarte así, y un día no me contestaste cuando te llamé por ese nombre y seguías sin contestarme y yo seguía llamándote, viéndote, y tú aguantando las ganas de decir algo, yo pensando que habías perdido el oído repentinamente y tú casi riendo, pasaron algunos segundos, eternos para mí hasta que volviste la cara y dijiste algo como “quita la N”. No solamente el sentido auditivo, habías perdido la cabeza, esa sería la primera de las frases inconexas que tendría que oír a partir de ahora antes de consultar con los loqueros, pero entonces tu risa se hizo carcajada al repetir lo mismo, y yo buscando sentido a esta conversación absurda, y yo pensando en la N, sí mayúscula o minúscula, y caí como caemos todos cuando tú dijiste Erlinda. Adiós locura. 

viernes, 16 de enero de 2026

rey

Otro premio Planeta, lo leí y no me acuerdo de mucho mas.

Yo, el Rey. Juan Antonio Vallejo-Nágera. 1985

temblor

No sé si fue al ver las cigüeñas volar o crotorear, o también pudo ser que fuera la mirada de ese perro callejero, o tal vez ese farol con llama que se elevaba en la noche, el caso es que empece a temblar y no de frío, y no remitía ni desaparecía, y no era por falta de abrigo, y no era por falta de calor porque me pegué al radiador con las manos quietas viéndolas como se movían sin querer al ritmo que dictaba el azar que nacía de mí, y lo mismo las piernas y lo mismo todo lo demás y yo pensando si las orejas lo harían y yo pensando que si me hubieran enganchado cascabeles alrededor del cuerpo sería una orquesta viva y llena de miembros. Me olvidaba de los dientes castañeando, me olvidaba también del corazón latiendo, en un momento dado me olvidé de todo y sin darme cuenta me aparté del radiador, me senté en la silla mas cercana, reposé la cabeza en mi brazo derecho con el izquierdo abrazando el conjunto, en la mesa, imitando esa postura de cuando la señorita nos invitaba a echar la siesta en el pupitre después de bajar las persianas, yo era un niño entonces, un niño en clase por la tarde. De nada mas me acuerdo, desperté y el temblor había desaparecido.

martes, 13 de enero de 2026

perro

Novela de perro y amos, con palabras y miradas, de vagabundeo y búsqueda. Auster lo volvió a hacer, narrando y emocionando como pocos.

Tombuctú. Paul Auster. 1999

miércoles, 7 de enero de 2026

única

Se acabó la Navidad, hace tanto que comenzó que se hizo larga, y llegaron las rebajas, el caso es que el consumidor no descanse y siga haciendo girar la rueda capitalista que llena de papeles y plásticos los contenedores, los que envolvían juguetes y regalos que se disfrutan un rato, que se cambian o que simplemente se aparcan y olvidan. Padres que cargan maleteros faltándoles manos y niños abrumados, nerviosos y llenos de ansiedad por no saber con qué jugar y hacia dónde mirar. Se repiten los errores. Y ahora nos dicen que estemos atentos a las pantallas, que habrá eclipse total de sol, lo nunca visto, lo que se decía en el circo, será visible, muy visible, se agotaron las plazas turísticas en algunas zonas, todo por disfrutar de una experiencia única en la vida. Se olvidan que vivir cada día es la experiencia única de verdad.

helechos

Dos historias que se entrecruzan en un Valladolid de todo tiempo lleno de retaguardias de guerras e historias de poetas y personajes de nuestro pasado. Los protagonistas son niños, Paquito y Francesillo, el primero habitando el palacio de la abuela, el segundo el lupanar de la Formalita.  
Prosa poética que alcanza momentos gloriosos, lenguaje duro, de otro tiempo, festival de palabras olvidadas, de esas que ya no se utilizan.  

Yo lo he disfrutado.

Los helechos arborescentes. Francisco Umbral. 1980

selva

Aturdido queda una parte del mundo o los que siendo parte de él leen y escuchan al saber que el gobierno americano se llevó a Maduro de Venezuela. Siempre habrá millones que vivan en la ignorancia y no sepan nada de nada y vivan quizá felices. Sin jugar a poner etiquetas de buenos y malos, no sería fácil, me quedo con la sensación de impunidad y el desprecio al derecho internacional, un desprecio que se multiplica y alcanza cotas inimaginables. Menos mal que nos enseñaron en las escuelas y colegios que la violencia no era buena consejera, ni el egoísmo, ni la ambición, ni la avaricia, ni tantas otras cosas. Qué sería de nosotros sin las escuelas, las que han permitido alejarnos un poquito, pero muy poquito, de los animales y su ley de la selva. 

conjura

Los ojos del niño ven como el ficticio triunfo del aviador Lindbergh en las presidenciales americanas en plena guerra mundial y su política de aislamiento y simpatía hacia el régimen nazi ponen en cuestión todo su pequeño mundo, el que era seguro, el formado por una familia judía, más norteamericana que la que mas. A partir de ahí surge la crispación, el odio a los diferentes, la alteración de la convivencia, “ellos viven en un sueño y nosotros en una pesadilla”, el niño cuenta y escucha, “¿cómo es posible que personas así estén al frente de nuestro país?”. Muy buena novela y apropiada su lectura para los tiempos que corren. 

La conjura contra América. Philip Roth. 2004 

karaoke

Hay días en que el karaoke no termina de despegar, no importa el tesón que le ponga Ana invitando al personal a que se anime, ¿quién quiere cantar esta de Mocedades o aquella de Nino Bravo?. Pero no, algo falla hoy, sobra gente y falta gente. A escasos minutos de cerrar aparece ella y pide una canción de Jeanette, porque te vas. Y de repente se hace un silencio antes de que ella abra la boca, es su forma de moverse, imperceptible, o su forma de tomar el micro o su forma de mirarnos a todos antes de que a cada uno nos llegue su lamento, porque te vas.

delicias

La narración del exilio de un presidente sudamericano en Madrid empieza de manera seria, se contempla la posibilidad de volver tras 20 años al poder, para lo cual hay gestiones, entrevistas, etc. Pero de repente la búsqueda de un cadáver lo altera todo, y la narración se transforma en un ir y venir de pasos nocturnos y puertas que se abren y se cierran, al mas puro estilo teatral.

Las delicias del exilio. José María Mendiola. 1984

lunes, 5 de enero de 2026

cabalgata

¿Cambiamos ya de día o seguimos en el mismo? 
No sé si es tiempo de andar, de entristecer los pasos o de alegrarlos, o de pisar suelos con hojas, no fui el primero que vio llover, ni el primero que oyó hablar del invierno. 
Veo una cabalgata en TV, ya no es como antes, es ampulosa, exagerada, abandonó la sencillez. Nos cambian la infancia.

jueves, 1 de enero de 2026

bola

Estábamos los dos delante de la bola de cristal que no nos valía para adivinar ningún futuro, tal vez solo servía para rememorar inviernos pasados y es que si la volvías loca la nieve caía durante unos segundos y se posaba sobre el abeto y el suelo, y vuelta a empezar, y obnubilados y al calor de esa nieve él seguía sin recordar los lugares donde había vivido porque su padre se movía mucho, eso decía.

cayos

Principios del siglo XX, en el nuevo mundo se construye el ferrocarril de los cayos de Florida, ahí se enmarca esta novela que se lee con interés, todo un folletín digno de telenovela, serie o película, plagado de amores, aventuras y huracanes.

Escrito en las olas. Torcuato Luca de Tena. 1983