Rezar como consecuencia de creer; desear que alguien te esté escuchando, puede que pidas algo, puede que no, y puede que esperes una recompensa de vuelta; los gestos se suceden, como el de esos espectadores que rezan ante un punto decisivo en la competición para que su deportista sea el mejor, o ante un penalti, o como esos ciclistas que dan las gracias a Dios, o como esos futbolistas que lo hacen al salir al campo o al abandonar el terreno de juego, como si el deporte fuera importante y no hubiera mas de lo que preocuparse. Otros, anónimos, son hombres que acompañan a un sacerdote en su oración ante una pequeña Virgen en la calle, o personas que hacen la señal de la cruz ante la visión de una Iglesia o simplemente porque sí. Muchos lo hacen desde su almohada o de rodillas, a solas y a oscuras. Asirse desesperadamente a algo, todo cabe en este mundo de oídos sordos.
domingo, 25 de enero de 2026
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario