Piden verdad, justicia y
responsabilidades políticas. Han pasado dos años. Son los familiares de las
víctimas del accidente del tren que buscaba Santiago la víspera de la fiesta. Dos
años pidiendo algo es mucho tiempo. Y mientras, se nos va la vida en el respeto
a las instituciones. Se ha puesto de moda, respetar los bustos, los cuadros o
una misa mas o menos. El respeto a las personas se olvida. Y cada día que pasa
mas se olvidan. Y eso es un ejemplo de la marca España, de como se pueden hacer las cosas mal, de ese país que se quiebra, en el que nadie cree, que se rompe por egoísmo e ineptos. Por sinverguenzas y
corruptos. Sin intereses comunes, aparentes. Salvese el que pueda. Yo me salvo
andando, con música en auriculares que transmiten sensaciones y ponen música a
un paisaje urbano caliente al sol. Música para una foto lejana que parece
bautizo en pórtico de iglesia. Música para coches que molestan o a perros que
ladran a mi paso o a caras que se esconden en paseo de tarde desde esa
residencia. O para padre e hijo pequeño que no saben qué hacer juntos,
aburridos. O para una suciedad manifiesta. Pero sobre todo, música para la
soledad de los pocos que pasean. Los que se sientan, esperando a nadie, o los que
no saben donde ir, pero van. El sin sentido, quizás, de la vida, musicalizado. Es
mas llevadero. Es diferente, trastoca los sentidos y los aleja de la falacia y
del absurdo, aunque la soledad de la tarde me recuerde la de aquellos que piden
algo, esperando que la mezquindad de la política se evapore, con rabia en los
ojos. Que no se olviden los que mandan de a quién tienen que servir.
Berenjenas rebozadas
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Asar las berenjenas enteras en el horno. Dejar que se enfríen y quitarles
la piel dejando la parte de arriba como en la foto. Hacerles unos cortes y
estend...
Hace 3 semanas