El cine como
vehículo de emociones. Empiezo por el otoño, el acompañamiento de la música y
una preciosa fotografía que encuadra hasta los silencios. Parece una película
de Woody Allen, pero él sólo actúa, pone humor. John Turturro actúa y dirige, y
el papel es sosegado y tranquilo. Nunca explícito, trabajo que esconde mas que
muestra, papel que va de jardinero a acompañante. Aprendiz de gigoló. Tímido. En
medio una inquietante Vanessa Paradís, o mas bien sus ojos, al frente de un
rostro de pelo cubierto. Y veo la que dirige Allen y no lleva ese sello suyo
tan personal. O yo no lo descubro. Película seria, Blue Jasmine, de descalabros
y mentiras que dejan sentimientos
inertes y desesperados. Cate Blanchett llena los espacios allá donde estén. Muchas
vueltas atrás, para entender la historia. Desgarradora a veces, perturbadora. Acabo
con La gran familia española, disparatado grupo que se junta alrededor de una
boda, y del gol de Iniesta. Distinta, coral, original, excepcional en algunas
formas, de diálogos cruzados en habitaciones diferentes, de gestos y miradas,
de mas diálogos con sentido y reales. Historia que da a luz a otras. Contada,
narrada y puesta en escena con cariño y mas emoción. Daniel Sanchez Arévalo como máximo responsable. A veces, el cine y su imagen
son casi imbatibles.
Berenjenas rebozadas
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Asar las berenjenas enteras en el horno. Dejar que se enfríen y quitarles
la piel dejando la parte de arriba como en la foto. Hacerles unos cortes y
estend...
Hace 3 semanas