Soñar es gratis, me refiero a soñar dormido, entre brumas, y me reconocí a
mí mismo hace unas noches, corriendo, y corría con alegría y cada zancada era
recuerdo de algo grato, y confirmación de que no había dolores, y pasé a otro
sueño o desperté, no lo sé, pero me quedó lo deseado, lo inalcanzable, lo que
hubiera querido vivir. Hoy es 31, de diciembre, día último, muchos años he
pasado la tarde corriendo, lo hubiera hecho de nuevo hoy si no hubiera sido por
una lesión que me ha mantenido dos meses en el dique seco, en tierra. Todo
hasta esta mañana donde once minutos de trote han marcado la realización de un
sueño rescatado hace unos días. Cada zancada, y caben bastantes en tantos segundos,
confirmaba lo soñado. Es sólo un test, una pequeña prueba, pero suficiente para
liberar no se qué en el cerebro que haga que me sienta como un niño pequeño que
cuenta los días para poder salir a pisar los parques nuevamente. Y quién sabe
si en tantos días como 365, volveré a celebrar de manera deportiva que un año
más se coló de rondón. Todo es cuestión de esperar y perseverar.
Berenjenas rebozadas
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Asar las berenjenas enteras en el horno. Dejar que se enfríen y quitarles
la piel dejando la parte de arriba como en la foto. Hacerles unos cortes y
estend...
Hace 3 semanas