En algo teníamos que ganar, España, líder mundial en la
emisión de DNI electrónico. Eso dice la tele que emite propaganda del
Ministerio del Interior mientras esperamos que me llamen para renovar dicho
DNI. Y claro que los tiempos han cambiado, ya las colas desaparecieron, ya el
proceso es rápido y en diez minutos tengo en mi poder el DNI del futuro, con
clave y todo, sólo que ahora no sé qué se puede hacer con él. Pero eso es otro
cantar, seamos positivos y reconozcamos que la gestión de la administración ya
funciona mejor. Si es que en el fondo no somos tan diferentes que en otros
sitios. Aquí, un loco o desequilibrado o despechado por amor mata a la cría
objeto de su amor imposible y descerraja un tiro al que pasaba por allí. Ocurrió
en la pedanía de El Salobral, en Albacete, lejos de Estados Unidos, pero lo que
demuestra es que la combinación locura y arma a mano nos pone cerca de los que
parecen tan lejos. Caminamos la calle Bravo Murillo hacia abajo, hoy, día de
resaca electoral en Galicia que valida la política de Rajoy por pasiva y por
activa. Lo de Euskadi es otro cantar, la derecha nacionalista vuelve al poder y
los que parecen más demócratas que nadie, léase Bildu, así de repente, ganan a
los que han estado faltos de libertad tantos años, el mundo al revés. Pero es
que el mundo parece girar ajeno a la realidad, o será que yo no entiendo la
realidad, o será que Rajoy y su mayoría silenciosa tienen razón. La vida sigue
y hay que comer y lo hacemos en la cafetería Isabel, en Bravo Murillo, casi
pegada a Quevedo, y se come bien, el menú del día, y es una de las cosas que
todavía salvan a la España nuestra, la comida. Y seguimos andando, ya van
kilómetros desde Plaza Castilla y nos llegamos a la Fundación Mapfre en el
paseo de Recoletos donde hay exposición de retratos, que será motivo de comentario
posterior, y otra muestra del diseñador Jean Paul Gaultier, y aunque la muestra
es estrambótica, ropa de Maddona, Lady Gaga, o diseños para vestuario de cine, sorprende
por su buena presentación y puesta en escena, y me sorprende particularmente una
cosa y es que las cabezas de los maniquíes no tienen rasgos excepto aquellos
sobre los que se proyecta vida en forma de imágenes que hacen que estos
gesticulen, cierren ojos, hagan morritos, sonrían, te miren, parezcan seguirte,
todo un acierto, incluso alguno habla, como la imagen del propio diseñador o el
de la señora que canta “parole, parole, parole,…”, es decir, palabras, las que
ayer se ahorraron tantos electores, desencantados o abúlicos, pasotas o
indignados, pero no lo olviden, votando con su gesto y refrendando con su
ausencia al gobierno actual. Es decir, ausentes cual maniquíes sin palabra.
Berenjenas rebozadas
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Asar las berenjenas enteras en el horno. Dejar que se enfríen y quitarles
la piel dejando la parte de arriba como en la foto. Hacerles unos cortes y
estend...
Hace 3 semanas