lunes, 30 de septiembre de 2024

diamante

Novela ambientada en Caracas, finalista del Planeta, Dos hermanas, la bella y la que no, Ana Elisa, que pasará a ser la gran protagonista, una huída tras la tragedia cambiará su vida allá en Trinidad. Hay personajes que se apagan solos, bruscamente. Sólo Elisa permanece en primer plano, superviviente en un país en permanente revuelta, la inmensa Venezuela, lleno de contrastes, allá el lujo, la riqueza y el poder. Transmite la sensación de haber sido escrita a impulsos, a pesar de todo mantiene el interés.

Villa Diamante. Boris Izaguirre. 2007

adivinar

Se acaba el boli negro, tomo el azul, lleno y entero, crece la expectación, solo dentro de mí, y todo por cómo seguirá esta historia o como se llame. 
Fue tras un viaje, desde la terraza del apartamento veía al sol marcharse sin saber qué nos encontraríamos al día siguiente, nunca se sabe. Y fue una noche llena de sueños y fue un día ajetreado e intenso, lleno de nervios, con aire fresco en las alturas, y al otro día pasó todo y vino un cansancio más cansancio que nunca pero pleno o feliz, acompañando, acompañado, los sueños volvieron, los ojos se cerraron antes de tiempo, volaron los pájaros y los aviones, dulces nombres y dulces con nombre allá donde hacía mucho viento, me perdí en el agua y mirando y mirando encontré la orilla, el esfuerzo por salir hizo mella, esta es una frase hecha, todas lo son aunque unas más que otras. Si el helicóptero que sobrevolaba las aguas me buscaba a mí no me vio, yo tampoco, en el agua sólo se oye el chocar del agua y mi respiración y hasta un silencio, la playa ya no tenía nadador salvador, ya el turno había acabado, pero alcancé la orilla, lo repito, y encontré mi ropa y pensé lo fácil que es vivir en la ignorancia o fuera de juego, y es que alguien dice que me he hecho mayor, no lo creo y es que salí del agua solo, sin salvador, y no escuché el canon que siempre viene a mi rescate porque ya he dicho que el ruido era ensordecedor y además dudo que Dios hubiera puesto esa música solo para mí. Y al salir miré al mar, y quise que lloviera pero sin nubes era imposible, encontré el coche, arranqué, busqué esa canción, llegué, me asomé de nuevo a la calle, ya no siento vértigo como antes, habían pasado algunos días, no me salían las cuentas, me salían tres, pero quizás fueran dos, y yo pensando en la acción siguiente a tomar, todo desde mi particular inacción. Otra vez anochecía, el cielo era rojo, presagio de algo que olvidé. Adivinar es gratis 

sábado, 28 de septiembre de 2024

bucle

Libro que no es fácil de leer, complejo por momentos, tan detallado en ciertos temas que leo entre líneas algunas veces. El autor busca la pérdida real que genera la melancolía, sin encontrarla, hurga en la estrategia victimista y repasa la historia del nacionalismo vasco, por allá en la lejanía aparece Unamuno, luego Sabino Arana y sus vueltas a los apellidos y a la raza, vendrá la creación del PNV, aparecerá Gallastegui, padre e hijo, también Krutwig que en 1961 empieza a hablar de la violencia como recurso. Se analiza la influencia irlandesa y el impacto que causó el libro de Begin, Revuelta en tierra Santa. Aparte de raza o etnia surge la conciencia propia y la voluntad de ser libres a partir de una lengua, una cultura y un territorio. Llegará Arzallus y los comienzos de ETA, lo siguiente es por todos conocidos.

El bucle melancólico. Historias de nacionalistas vascos. 1997

vacíos

¿Deja vacíos la luna?
La luna agotada tras ver aguas inmensas que no se atreve a caminar aunque se deja mojar en el río de las piedras tanteando fondos.

La luna de las mil posturas, todas nuevas o casi.

martes, 24 de septiembre de 2024

nocturno

Otra pieza teatral, ambientada en Sevilla. El hermano cuenta 23 años y su vida ha sido azarosa y aventurera desde que fue abandonado al nacer. Su fama crece por sus palabras y por las notas del piano que toca. Aparecerá una duquesa, habrá un reencuentro, un duelo por celos y una huída. Como siempre muchas aventuras.

El nocturno del Hermano Beltrán. Pío Baroja. 1929

sábado, 21 de septiembre de 2024

lisboa.sept24.2

Si el océano no fuera tan largo lo cruzaría desde aquí, desde la península de Troia en Setúbal. Y al otro lado me encontraría América, las Américas, todas enteras, tierra de oportunidades.

En esta manga se construye a lo bajo, se preservan las dunas y la playa que mira al Atlántico no tiene fin. Llegamos en ferry patrocinado por Coca-Cola, no vimos delfines y sentimos lo que llega del norte, sea brisa, viento o aire.

Aquí estamos, sentados en la arena, bajo un paraguas negro que nos protege del sol, escuchando rumores y viendo colores.

La comida en Troia fue buena, al lado de los barcos de recreo, se respira lujo alrededor. Luego vemos otros barcos, varados, rotos, comidos por el tiempo. Luego vemos ruinas romanas donde salaban el pescado y producían el garum o salsa de pescado, desde aquí se mandaba a los confines del imperio.

Luego el sueño me vence y dormito mientras esperamos el ferry de vuelta en el que se embarcan muchos trabajadores de una empresa de jardinería que ya acabaron su jornada y vuelven a la ciudad, Setúbal, que promete inicialmente en su parte antigua con plazas coquetas y terrazas, con una heladería valenciana fundada en 1938 por los Bornay Verdú que no tiene horchata. A medida que nos alejamos, las calles se llenan de casas cerradas o en ruinas. Lo prometedor se desvanece. 

El sin techo se cae en la entrada de la cafetería, lo levantamos y no habla, no responde a las preguntas, aunque parece maldecir su suerte, no sé si la de hoy o la de su vida, quién será y adonde irá. Nos reconocemos mutuamente al marcharnos con un saludo de cabeza sin palabras, un signo que a pesar de su humanidad deja un rastro de tristeza. Y el cansancio es tan abrumador que volvemos y cruzamos el Tajo otra vez por el puente de los sueños.

dolor

Comprobar que no hay una nueva vida ni una nueva era al acabar la contienda debe ser desolador, la guerra de Vietnam contada por un soldado del norte, de los triunfadores. Un manuscrito en una buhardilla, allá donde vive al lado la muchacha muda, lleno de desolación este pasaje. Once años de lucha que dejan dolor y amargura. Como pone el novelista en boca de un desertor, el alma se me escapa del cuerpo. O como dice otro, no, a la gente normal y corriente no le gusta la guerra. Gran novela de un amor interrumpido por la barbarie.

El dolor de la guerra. Bao Ninh. 1991

espontáneo

Un espontáneo con los colores de su equipo mete un gol para su selección sin que suba al marcador, ya es raro verlo en nuestros días, ahora desvían las cámaras, sigo sin tener claro la razón, algunos hablan del efecto contagio, nos tratan como a niños, no pasa nada nos dirán.

crímen

Pieza teatral subtitulada farsa villanesca. Estamos en la antesala de una ejecución. En el pueblo se ha cometido un crimen, ya está todo hecho, que se cumpla la sentencia, en la capilla se dan cita el reo, el verdugo, la justicia y más personajes que dialogan, el humor no falta en el condenado que come y bebe como si no hubiera un mañana.

El horroroso crimen de Peñaranda del Campo. Pío Baroja. 1926.

nunca

Parafraseando a Hemingway y su “Paris no se acaba nunca” yo diré que Lisboa siempre está empezando.
Porque las aguas que la bañan se renuevan o porque las nubes tienen hoy formas caprichosas o porque los aires no son los de ayer o porque un adoquín se desprendió o porque infinitos son los caminos que nos pueden llevar a la otra orilla.

vértigo

Simplemente fantástico, la narrativa de Auster alcanza otro grado en lo que parece un cuento pero que es mucho más. Toda una vida, la del niño Walt, llena de aventuras.

Mr.Vértigo. Paul Auster. 1994

domingo, 15 de septiembre de 2024

sabor

El sabor de la infancia llega a veces en botella transparente, los ojos verdes llegan detrás del mostrador.

La guitarra sin cuerdas no puede sonar aunque el que lo intenta lo persiga con ahínco.


Llevarme una golondrina que deja a cambio de limosna un señor de barba blanca que casi no puede hablar.

juventud

Segunda parte de las memorias. Muy entretenida. Empieza el autor recordando a sus ancestros, (¿quien va a garantizar la honorabilidad de las personas que no se conocieron?), a los lejanos y a los cercanos, abuelos y padres. Nacido en 1872, en San Sebastián, llega la infancia con esos primeros recuerdos que le adentran en el folletín de la vida. En 1879 estará en Madrid, en el 81 en Pamplona, años de correrías y travesuras infantiles de un mal estudiante, nunca podrá usted ser ingeniero le dicen. Años de miradas sin decisión. En el 86 vuelve a Madrid, empieza la juventud de alguien que se define a sí mismo como poco atrevido, poco sociable, torpe y no inteligente. Dos amigos le bastan, comienza la carrera de Medicina, es lector asiduo pero no buen lector, “solamente ya de viejo comencé a leer los libros completos, con todas sus frases”, “siempre saltaba las descripciones y las reflexiones e iba a buscar, decidido, el diálogo y la acción”. Aparece el deseo de escribir y cuenta historias de hospital, tristes, novelescas, como la de Sor María y su diario y la del hermano Juan. En 1890 la familia se traslada a Valencia. Allí obtendrá la licenciatura en 1893. El doctorado lo completará el curso siguiente en Madrid. En febrero de 1894 fallece su hermano Darío y pasan unos meses en Burjasot. Ya en verano de 1893 se traslada a Cestona para ejercer de médico, de pueblo y disponible a cualquier hora, a sus 21 años tiene poca suerte con las galanterías. 
Enumera a muchos personajes reales que luego habitaron sus novelas. Las malas relaciones con el otro médico y su cierta falta de vocación le hacen volver a Madrid en septiembre de 1895 para encargarse del negocio de su tía abuela convirtiéndose en industrial panadero en la calle Capellanes. El negocio no acaba de andar y así será año tras año, aunque el día a día lo vive con aventuras, amigos, noches y escarceos con las mujeres. Llegará otra crisis por la guerra de Cuba, jugará en Bolsa, ganará y perderá, y en 1902 no ve ya salida al negocio, quiere ensayar la literatura y cede la administración de la tahona. No será hasta 1916 cuando venda el negocio a Manuel Lence.
Familia, infancia y juventud. Pío Baroja. 1945

lisboa.sept24.1

Decir adiós a todos en el aeropuerto, recordar, rememorar lo vivido, inolvidable en fotos o vídeos pero más aún en el corazón. El cuerpo duele de tanto trajín, los ojos se cierran de cansancio, bienvenido sea.
Y volvemos a la ribera eterna del Tajo para atravesar sus aguas por el puente Vasco de Gama, 17 kilómetros que parecen exagerados a nuestra vista engañada.

El río parece envidiar al océano que lo aguarda y baja su nivel para mostrar un fango donde pequeñas gaviotas que no son tales y flamencos se alimentan, será marea.

En Montijo hay casas de pescadores, de cuando esa actividad traía el pan para todos. Y las hay de colores, con redes que adornan o no, las hay también que no resistieron el paso del tiempo. Comemos bien y nos vamos a Barreiro para buscar sombra y aire, al otro lado una vista de Lisboa diferente con un perfil de baja altura al que abruma el Tajo y el cielo azul, y entre esa variedad de azules aparecen blancos o pasteles y el color de los tejados. Si me fijo en las aguas diré que están viniendo y yéndose a la vez, pasarán debajo de un puente, luego de otro, sombras en su camino para abrazar a las aguas abiertas. Y ya en Caparica encontramos el espectáculo del sol, el agua y el viento mientras las gaviotas chillan agitadas por el pescado que recién sacaron los tractores en las redes. Los pescadores clasifican las piezas, los cangrejos son para las aves. Quiero seguir a una, elegir mi gaviota, se sustenta en el aire, más es imposible no perderla, su movimiento me pierde, sujeta a instintos anárquicos, otras abandonan los aires y se anclan a tierra, algo esperan. Como nosotros esperamos el atardecer pensando que será rojo y tras la espera no llega tal y como lo imaginamos. Salimos huyendo, el viento incesante pide chaqueta que no tenemos.

sábado, 14 de septiembre de 2024

madre

Bonito cuento infantil del novelista portugués con primorosas ilustraciones de Daniel Silvestre da Silva.

A mae que chovia. Jose Luis Peixoto. 2012

veredas

Esta ciudad se me queda pequeña, necesito campos, sendas, caminos que no acaben en el mar, que se pierdan en el horizonte, ya perdido su color. Veredas para andar sólo como alma que lleva el diablo, el maligno que se apoderó de mí y hace que la cadencia de mis pasos aumente, tanto que a una orden de mi voluntad el andar se podría transformar en carrera, en trote o en sprint que deje atrás las farolas, los bancos y los transeúntes. Y parar cuando no pueda más, cuando el corazón se me salga por la boca, cuando el resuello falte, cuando el jadeo sea constante, cuando el diablo haya huido de mí, asustado.