Federico Sánchez era el nombre clandestino de Semprún. Militante del PCE tras la guerra civil, el libro arranca en el momento de su expulsión del partido y navega adelante y atrás en el tiempo rememorando y confesando. Se declara cansado del “runruneo beatífico de las reuniones desfasadas de toda realidad social” y de la pereza mental de sus dirigentes. Despotrica contra Carrillo, a quién persigue incansablemente a lo largo del libro, no sin antes ahondar en su conciencia: “Hay que asumir lo que uno ha sido, y yo he sido un intelectual estalinizado. Hay que saber que lo he sido y tengo que explicar por qué lo he sido.”. Y lo explica, y teje una red de idas y venidas, y recuerda Buchenwald, campo de concentración nazi. Y se declara feliz, “tenía veinte años y era feliz. Y yo estaba con los buenos,…”. Y se planta en 1947, en París, y a la pregunta, “y yo, ¿qué era?, ¿quién era?”, responde con lo que hacía, lo que respondería cualquiera, pero se vuelve a preguntar, “¿algo más?” y la respuesta es “sí, todo lo demás, todo lo importante, todo lo que hace que uno sea lo que es,…” Y yo encuentro belleza y ternura en muchos párrafos del libro, y sobre todo, la sensación de que el autor apuesta por lo que cree y lo razona, y mientras se va alejando de fundamentalismos, se vuelve más humano.
Autobiografía de Federico Sánchez. Jorge Semprún (1977)
Berenjenas rebozadas
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Asar las berenjenas enteras en el horno. Dejar que se enfríen y quitarles
la piel dejando la parte de arriba como en la foto. Hacerles unos cortes y
estend...
Hace 3 semanas