La oscuridad es importante, habla el niño, se lo dice a su madre, lo repite, y añade, ¿sabes por qué? Y me perdí la respuesta porque caminábamos en sentidos opuestos y no quise pararme y seguirlos e intentar escuchar su respuesta o abordarles directamente y preguntar por qué la oscuridad es importante, dímelo tú que te queda toda la vida por vivir, que sabes algo que yo no aprendí.
Y ahora me lo sigo preguntando cada día, qué motivos podría tener ese niño para hablar así, y es que a mí no se me ocurre ninguno.
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