Al entrenador de Japón le tiemblan los labios porque suena el himno de su país, y sus ojos están vidriosos y su voz sale quebrada aunque no la oímos. Luego, ya con la pelota en juego, toma notas, por tanto deja de mirar a sus jugadores, deja de ver el pequeño detalle por unos segundos o mas, y no es puntual, quizás esté escribiendo una novela o un relato o el guión del partido que le gustaría jugar, ese donde sus jugadores corren eternamente, marcan goles y ganan.
jueves, 18 de junio de 2026
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