
Sigue la tarde en Teruel.
Nos toca visita al museo Diocesano o de arte Sacro situado en el Palacio
Episcopal. En plaza tranquila que da acceso también a la Catedral. Bonito patio
acristalado. Obras en su mayoría anónimas. Bonita Inmaculada de Bisquert y
delicado Calvario inconcluso del siglo XIV. En la transición entre plantas
aparece un bonito mensaje debajo de tres tallas mutiladas o pendientes de
restauración. “No nos restauréis. Dejadnos. Restaurad antes la paz, el amor y
la concordia, ¡sois hermanos!....”.Tras eso, poco queda decir, o no. Siempre
hay algo más. En ese patio donde se filtra la luz y se ven cúpulas y torres se
expone la obra titulada “colores primarios” de Miguel Sebastián. Conjunto de
fotografías que el autor resume así: “Durante un año he documentado la vida de
una persona. Antes había escuchado atento a muchas otras, parecidas y anónimas,
que me hablaban desesperadas sobre unos ojos invisibles, los nuestros. No
ocupan la actualidad con portadas de periódicos ni encabezan telediarios; por
eso me interesan y conectan con mis propias convicciones y con mi forma de
entender la realidad humana. Gabriel ha cumplido 53 años, vive en la calle
desde hace 15 y ha permitido mostrar su vida a través de mi fotografía. Colores
primarios es una habitación donde poder recogerse, comenzar y dibujar de nuevo
en una hoja en blanco. Conseguir con solamente tres colores infinitos tonos,
conseguir con tan solo lo básico una vida digna. Les invito a una reflexión,
miren cada una de estas imágenes y piensen que es lo que puede sentir una
persona que un día soñó, como tú y como yo, sueños que la pobreza y la
marginación han roto y que nuestra sociedad no ha sabido reparar.”
Sobran las palabras. Afuera
suena la música. Es Hotel California. Se prepara escenario para mas tarde. En la
Catedral la visita es guiada y no se permiten fotos. Vemos el retablo mayor y
capillas. El primero es de Yoly, sobre 1536. El escultor está enterrado en el
coro. La madera, no policromada, se ha barnizado con nogalina. El conjunto es
un retablo custodia para la eucaristía que se reserva en el óculo o pieza
transparente iluminada (privilegio del Papa Luna). Al óculo lo sostienen cuatro
ángeles. Toques blancos y granas en columnas, con sabor a mezquita. Tres naves.
Dedicada a Santa María de Mediavilla tiene su origen en un templo románico del
XII. Importante cimborrio. Bonita capilla de la Inmaculada e importante retablo
gótico en la capilla de la coronación. Con todo lo mas destacado sea quizás la
techumbre mudéjar, única en el mundo. De fines del XIII cubre la nave central. Toda
clase de personajes aparecen. Se sube cerca de ella y en estrecho pasillo se
contempla. Abertura al vacío. Los amantes no unían las manos. Las nuestras no
se separan y casi se quedan pegadas. La culpa es del vértigo que por un momento
dispone de nuestros sentidos. Ya con los pies en el suelo visitamos la cripta de
los mártires que guarda los restos de Anselmo Polanco, obispo, y Felipe Ripoll,
muertos en la guerra civil. Otro mensaje similar al del diocesano. Aparece la madre
digna de reparación o virgen rota. Es una talla de la que queda el rostro en
parte y parte del tronco. “Restáuranos Dios Salvador nuestro, que brille tu
rostro y nos salve”. Es hora de cenar y elegimos el Torreón. La especialidad
son las patatas pimajopere. O lo que es lo mismo, con pimentón, ajo y perejil. Buenas.
Gente en la plaza del torico. Es hora de concierto, en marco incomparable,
junto a la torre de la Catedral que parece inclinarse. Noche cerrada en la
ciudad que es la mas pequeña de las capitales de provincia, con apenas 35.000
almas, que solo tiene un cine y cierra en agosto y que no tiene centro
comercial. Será por eso que siempre parece haber vida en las calles. Sillas blancas
para escuchar una gala lírica de piezas de zarzuela interpretada por los amigos
de la ópera y la zarzuela de Tarrasa. Cuatro interpretes, dos y dos. Destaca Juan
Carlos Estevez. Suenan las campanas y el agua que fluye de la fuente del deán. Aplausos
y bis final.