domingo, 24 de mayo de 2026

ilusión

Un cabello dorado y muchos trenes, una ventana inmensa para sus curiosos ojos que todo lo miran, sólo él sabe lo que ve aparte de trenes, mas varados que en marcha, parados en vías muertas rodeados de cachivaches, objetos y todo ese caos que rodea a una estación de tren, todo vías y vías, algunas se cruzan, todas descansan sobre piedras, todo un sin sentido para el viajero que espera a que parta su tren y le lleve allá donde quiere ir. Niño o niña, que mas da, mira y habla, no podrá sacar conclusiones del caos, ni importa ahora, es lo natural que choca con lo artificial de ella y su pelo fucsia, moda, cabezonería o libertad, lo peina, lo acomoda en el espejo de su movil, verá también lo negro, pintón, que estira sus ojos, que los quiere estirar, algún día fue niña. No lo fueron las muñecas que asoman en el bajo, visillos a su espalda, tienen ojos y no ven, ni siquiera al perro que equivocó su portal, viejo o cansado, o harto de confundir olores, la dueña se lo recuerda, amablemente, no es aquí. Otro de su especie insiste en perseguir palomas que nunca alcanzará, me recuerda a los seres que soñamos despiertos en vano, pero que seguimos poniendo un pie y luego otro. Luego vienen unas compras, mucha gente, veo portadores de carros llenos de ropa, también compraron la maleta para llevarse esa ropa a lugares lejanos, serán los precios bajos. Luego veo a los que parece harán un homenaje a una doctora, el cartel habla de vocación, me gustaría preguntarles que hacen, no me atrevo, enfrente de ellos termino mi postre, mis manos manchadas, no soy uno de esos mendigos que se sientan sobre la piedra y simplemente esperan que pase algo, las horas o que se acuerde la vida de ellos. Yo me levanto, veo excursiones de jovenes y de niños todos con gorras para el sol. Futuro, ilusión, que la conserven siempre, toda, absolutamente toda, toda la que cabe en un paseo bajo los árboles y en las mil calles de esta ciudad.

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