Aprietas la mano de ella, no te vayas. También la miras, deseando ver su rostro de frente, después de verlo de perfil. Sueñas con algo más, sueñas juegos. Y será que ella se soltó, la veo caminar, sin manos enlazadas. Y te veo rumiando reproches, corriendo, bocanadas de aire, sin saber dónde ir, dónde buscar. Allá arriba rayos, y cercanos los truenos, y gotas que se evaporan antes de alcanzarte, sediento que estás. Todo es pararte y hallar el silencio, sólo tu corazón late, ordenado, el suelo cambió de color, las banderas quieren volar, tú queriendo. Y ella llega a su portal para encender la luz, esa luz que se apagará cuando los segundos se agoten. No la de su alcoba, que le grita y le clama, a la vez que ella se hunde, intrusa al principio, dueña después, en su sueño, ella que cierra su mano, es sólo la imaginación.
Berenjenas rebozadas
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Asar las berenjenas enteras en el horno. Dejar que se enfríen y quitarles
la piel dejando la parte de arriba como en la foto. Hacerles unos cortes y
estend...
Hace 3 semanas
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