sábado, 21 de agosto de 2010

de tarde en Madrid

Tienen hasta el cinco de septiembre para ver la exposición de fotos que lleva por título ¡esto es la guerra! El lugar, el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Los autores, Robert Capa y Gerda Taro. Se dejaron la vida en su trabajo, ella en España, año 37, él, más tarde, en otra guerra, la de Corea. Fotografiaron la guerra civil, y él siguió con la guerra chino-japonesa y con el desembarco de Normandía. Las fotos guardan silencio y no reflejan el ruido, las risas, la música de bandas y de artistas ciegos, pero sí la inocencia, la desolación, el sufrimiento, el miedo y la muerte. Hay de todo en las guerras. Las imágenes tantas veces vistas están ahí, al alcance de sus ojos. En la azotea del Círculo el silencio se transforma en rumor, el de una gran ciudad que despierta tras un día de duro calor. La vista es espectacular y los dos euros son bien pagados. Busco después a Anna Karénina por las estanterías de los comercios de la zona. Ha desaparecido, todo vendido. La culpa es del escritor Eduardo Lago y su artículo, “La lección de Tolstói”, publicado en la cuarta página de El País, domingo 15 de agosto de 2010. Una de las empleadas de la Casa del Libro me pregunta cuál es la razón de que esta semana se hayan agotado los ejemplares. Se lo cuento. El poder de los medios. Dice el culpable: “cuando Dostoievski terminó de leer la novela, salió a la calle para gritar que Tolstói era Dios”. Razón suficiente para no dilatar su lectura. La Puerta del Sol alberga a mucha gente, entre ellos a los que protestan contra el gobierno chino por la persecución a los practicantes del Falun Gong o Falun Dafa, práctica de meditación y enseñanza. China guarda silencio, como sobre tantas otras cosas. La tarde se anima, el calor permanece y las tajadas de bacalao de Casa Labra se superan a sí mismas.

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