jueves, 20 de agosto de 2026

liga

Cada vez que empieza la liga de nuevo puede que sueñe con el balón, y me digo (y me veo) que jugué en patio de colegio, incansable, atravesando minutos largos que llenaban tardes de ida y vuelta, con goles aquí y allá, con resultados irreales, con gritos desaforados y con cansancio de niño.
Que jugué en campos de arena donde a veces el agua formaba mares y donde el barro podía ser aliado, por eso añoro pisar los charcos persiguiendo un balón, por eso siempre los busqué sin pelota.
Que jugué en todas las superficies posibles con todos los esféricos posibles, alguna vez con algo que no llegaba a esfera.
Y a pesar del bochorno nocturno puede que siga jugando en esos sueños a todo lo que pueda llamarse fútbol.

olvido

Novela diferente, hay personas normales y una distinta, extraña. Narración que engaña, que parece ir por un sitio y sigue otro. Muchas reflexiones sobre la humanidad y el planeta que habita, ahí pierde la novela; eso se compensa con la historia que la sostiene, curiosa e interesante.

El imposible olvido. Antonio Gala. 2001

martes, 18 de agosto de 2026

historiador

Desde sus mas de 80 años el autor cuenta el recorrido que ha seguido en su tarea de descubrir documentos que le ayuden a entender el pasado después de analizarlos críticamente. Dicha documentación toma el nombre de EPREs (evidencias primarias relevantes de época). Labor de minería de datos que el historiador justifica en la necesidad de que la España de hoy se reconcilie con su pasado. O cómo buscar la verdad documentada. Con la república y la guerra civil como eje central de sus investigaciones expone con datos que la conspiración se nutrió de monárquicos, militares y fascistas y que Alemania no planeó previamente ayudas a los sublevados, cosa que si hizo el régimen italiano.
Y por supuesto, convencido de que la historia nunca es definitiva, puede que aparezcan un día nuevos documentos que vengan a modificar algunas de las conclusiones que ha mostrado en sus numerosos libros y trabajos de investigación.

La forja de un historiador. Angel Viñas. 2024

domingo, 16 de agosto de 2026

bailar

Un día cualquiera de Agosto vi a un señor mirarse su mano izquierda como si no fuera suya, también a otro que hablaba solo, o al menos vocalizaba su discurso sin ruido removiéndose en su asiento. También vi al que dormía en lo alto del tobogán infantil, también al que lo hacía al raso o al que gritaba después de haber dormido en el banco, o al que en el metro llevaba sudadera, gorra y capucha a la par que los demás maldecíamos el calor. Seguro que vi muchas mas cosas que no soportaron el filtro de la retina o la desidia de la buena mañana. 
Todos momentos únicos e irrepetibles, como la música en la residencia donde Vale animó la tarde con emoción, bailes y caída, y asomaron canciones que yo creía olvidadas. Hubo eclipse, ya tan visto en mil imágenes previas que yo sin gafas me senté de espaldas, con empanada y dos latas, los que estaban cara al sol con sus gafas no sé qué verían, los perros no miraron pero los humanos adoramos al astro, yo sentí la oscuridad total, momentánea, fue tan breve esa noche corta que mis escasas expectativas quedaron refrendadas, todo empieza y todo acaba. 
Pero nada, nada tan único e irrepetible como bailar Lady Madrid con él, que mueve tronco, piernas y cabeza, nada como contestar sus preguntas y volver a contestar, o como jugar, leerle cuentos y volverlos a leer, o como pasear al lado de árboles infinitos, perros juguetones, nenes, motos y coches, o como elegir columpios con pasos que lo son y no lo son después de que él busque mis manos y yo raudo las tome, un día él no se acordará de todo esto, yo siempre.

gora

Interesante novela ambientada en Calcuta que retrata a un país sumido en las tradiciones y en la religión con las múltiples variantes que coartan la libre elección negando los sentimientos para centrarse en reglas y principios que afectan a la vida diaria, al matrimonio, al papel de la mujer, etc, todo ello bajo la dominación británica.
Lucha entre personajes, unos esgrimen bondad, otros la ortodoxia y la codicia.

Ante todo eso, los jóvenes navegan llevados por la corriente, difícil sustraerse a ella,  sólo hay que preguntarle al corazón, dejarse llevar por la verdad y buscar un hueco para acomodar el amor.


Gora. Rabindranath Tagore. 1910

martes, 11 de agosto de 2026

músicas

No despego, no soy un avión, escucho música, escucho palabras que me suenan a algo que no quiero oír, huele a humo, incendios cercanos, estelas de humo, respiramos cenizas que no vemos, ya pasaron las hogueras de esa noche donde algunos se empeñan en vivir como si al día siguiente el sol dejara de existir. Sin nada especial que hacer me senté en el parque, en un banco, ambos, parque y banco, estaban desolados. Me acordé de Forrest Gump y me eché a llorar, siempre me pasa, pero a mi lado no había nadie a quien contarle una historia, entonces decidí correr, sin alma llevada por diablos, solo mi ser de carne y huesos corriendo sin ton ni son pero corriendo, escuchando solo a mi respiración, saltando de un día a otro, saltando de un mes a otro, saludaba con una mano a quien no me conocía y seguía sin mirar hacia atrás dejando tierras, calles, carreteras, pronto estaré lejos, pensé, rompí vallas que el hombre puso para que no pasáramos, troté por hierbas agostadas, escuché el Canon, lo perseguí hasta encontrarlo, siempre tocaban lo mismo, una y otra vez, allí me paré y escuché y volví a escuchar mientras una sola lágrima me bajaba lentamente, la dejé que terminara su camino, mis ojos sin pestañear viendo a los músicos, envidiando lo que hacen, quise hablarles, no pude, la chica del violín me vio, nos vimos, decidí seguir manteniendo esa mirada, andando marcha atrás, dejé de verla, dejé de escuchar el Canon, ya en ese momento corría de nuevo en busca de otras músicas.

peregrinaciones

Libro autobiográfico que toma la voz de otra persona para narrar el viaje que llevó al autor a dejar Inglaterra para viajar en barco a Portugal, España, Grecia, Albania, Italia,….“Saciado de placeres…todo fue abandonado para cruzar los mares”. Soledad, pensamientos y todo lo que le suscita la contemplación de aquello que ve. Prosa poética que se me hace pesada.

Las peregrinaciones de Childe Harold. Lord Byron. 1812

domingo, 9 de agosto de 2026

soledad

La constatación de la soledad es diaria, entonces cierro los ojos, todo se queda fundido en negro. Antes vivía anticipadamente, todo problemas, ahora el único problema es tapar mi cuerpo por las noches en esos lugares que habito para evitar que las ratas vengan a tocar mi carne. Un saco sin saco, acurrucado todo mi ser; al despertar, cuando el día se hizo ya mayor recojo todo en la bolsa que ni mochila es y sigo camino sin saber donde me guiarán los pasos. Comer, dormir y nada más, lo básico, el alma que no espera nada. Agacho la mirada, debe ser que mi color asusta, no espero palabras.

dinero

Acabó la guerra, es tiempo de producir, de crecimiento económico, de negocios, de inversiones que traigan prosperidad futura. Y por supuesto también de conflictos sociales, de emigrantes en busca de trabajo, de vida dura, de lucha obrera; última entrega de la trilogía USA donde siguen algunos de los personajes originales y donde se añaden nuevas vidas, todos encontrándose por los caminos del mundo.

El gran dinero. John Dos Passos. 1936

sábado, 8 de agosto de 2026

eclipse

El sol se oculta todos los días, pero esto va de que no se ve cuando se debería ver, lo tapan, algo nada fácil, y no todos lo verán igual ni lo sentirán igual, aunque no sé qué hay que sentir, ¿hay manual para ello? Hay eclipses totales todos los días y a deshoras, los hay de alma, de mente, de corazones rotos y de ojos que se cierran porque no encuentran la luz; a los desesperados esto les debe sonar a estafa, a los felicianos les suena a gloria. A los de en medio ni fu ni fa, a mí me gusta mas ver llover.
¿Seremos mejores personas una vez acabe el eclipse? Si no es así habrá valido de poco. 

jueves, 6 de agosto de 2026

foto

Ellas, dos turistas, de cabellos entrelazados, observaban y fotografiaban al tranvía que ascendía lentamente por la imposible cuesta. En paralelo caminaba una señora que parecía haber salido a la calle en bata rosada, con calcetines altos y con unas aparatosas gafas. Seguro que también la fotografiaron, difícil sacarla del plano. Yo estaba detrás de ellas, encuadrando con mis ojos y la cámara, podría haber incluido en mi plano todo el conjunto pero un ruido me llamó la atención, el que hacían las hojas verticales de la palmera que estaba a mi derecha, parecían volverse locas, parecían querer alegrar el día a su manera, cesó el viento y callaron. De repente alguien empezó a cantar cumpleaños feliz, de repente el tranvía alcanzó su destino, de ahí venían los cánticos, los viajeros se apearon, imposible saber quien era el homenajeado, busqué a la señora de la bata, no la volví a ver. Las chicas de las trenzas se esfumaron, mi plano se había quebrado; un mínimo inconveniente que me permitió observar como aparecían dos ancianos que arrastraban sus pies mientras sus cuerpos se sustentaban en dos manos enlazadas, amor pensé, tierno, precioso. No hice ninguna foto ese día.

martes, 4 de agosto de 2026

agosto

Ruido ensordecedor y velocidad endiablada en el metro, pareciera que hoy corre mas, cuatro de Agosto. Poco a poco se suma gente, todos sentados y sometidos a fuerzas que nos agitan y bambolean, todos absortos. Observando encuentro unas  bolsas bajo unos ojos que son atractivas, pequeñas, minúsculas, todo mientras suenan mensajes repetidos, disculpen las molestias, o, no crucen las vías. Hay conversaciones que no pueden esperar, hay toses, hay cambio de tren, corremos como si no hubiera otro. Parece que jugamos al juego de la silla, los mismos en posiciones distintas, aquí sobran asientos y no nos hablamos ni nos reímos. Es este un tren flexible que se amolda a una vía que no es recta, sin esa capacidad de adaptación estaríamos muertos. Las sandalias no son de oro, solo deslumbran con monedas sin valor ni acuñación, los dedos finos y delgados están perdidos. Calor de abanicos en la línea 1. Tras viajar debajo de la tierra vienen mas verbos, andar, subir, regar, bajar, ojear, comprar, obrar, comer, andar mas, todo en un barrio que no está vacío, solo a medio gas con cierres bajados y cierres abiertos. Busco la sombra y antes de caer bajo el calor implacable vuelvo a las profundidades, inmersión rápida en un mundo de confesiones.

1919

Segundo libro de la trilogía USA donde aparecen nuevos personajes y algunos del primer libro, vidas que se siguen cruzando aquí y allá, en Paris o en Roma. La guerra, la primera, sigue su curso, las ambulancias de la Cruz Roja hacen su trabajo, la retaguardia en Europa contada con toda su crudeza y miseria.  También conocemos a los que navegan en la marina mercante, también a los que no están de acuerdo con la guerra, a los que luchan por la paz y a los que piensan que la revolución rusa traerá otras revoluciones; pasa el tiempo, la guerra acaba y algunos vuelven, continuará.

“1919”. John Dos Passos. 1932

sábado, 1 de agosto de 2026

esto

Y acentuado en la o, y casi gritado, cuatro letras que nos suenan al pronombre demostrativo que sirve para señalar algo que está cerca sin decir su nombre exacto. Su “esto” a veces se aleja en horizontal para buscar coches u ovejas o en vertical para buscar aviones, cielos o infinitos árboles. Su “esto” tiene signos de interrogación, es pregunta, es curiosidad que se complementa con el dedo índice de la mano derecha apuntando al objetivo. Curiosidad que espera respuesta para preguntas repetidas sin fin, con ojos abiertos, con ruidos de motos, de animales o con manos que se agitan en adiós o en hola o en eso otro que él solo sabe. Para mí es mucho, parte del todo, a veces todo, todo lo que viví una semana de Julio.  

cortadora

Nunca me hubiera oído si no hubiera parado su infernal cortadora para podar setos. Me veía y yo hacía gestos no sé cómo intentando hacerle ver que quería decirle algo. Cuando se libró de los protectores de sus oídos le saludé, él devolvió el saludo y le comenté que siempre había escuchado que la profesión de jardinero era la que mas feliz hacía al trabajador. Sonrió, creo que pensó que yo era un imbécil, se puso los cascos de nuevo y encendió la cortadora de nuevo, yo me alejé rápidamente por si acaso.

martes, 21 de julio de 2026

paralelo

Retrato de la sociedad americana previa a la primera guerra mundial a través de la vida de cinco personajes cuyas vidas acaban conectadas en algún momento. Aparecen temas como la expansión de la industria y el comercio junto con las luchas sindicales por la mejora de los derechos laborales, todo ello en vidas por las que pasa el amor y la amistad. Hay vidas errantes, vagabundeo y ferrocarriles que transportan personas con sueños de una ciudad a otra. Gran narrador, Dos Passos compone una novela muy entretenida. Forma parte de la trilogía que sigue con 1919.


Paralelo 42. John Dos Passos. 1930

lunes, 20 de julio de 2026

estrellas

España avanza, ya es finalista, y yo solo veo tres franjas naranjas, son unas adidas. No veo nada mas, todo es nebulosa, todo es final. Inexplicable, el fútbol es así. 

Y qué hacemos sin rayas naranjas hoy, todos los coches pitan, delirio, éxtasis, solo se vive una vez, quizás dos, el metro amplia horario, espero minutos en el andén, banderas al viento, volver a casa con dos estrellas, en Tres Olivos el tren se paró, fin de jornada, la noche se cerró, sobra el eclipse, busco luz verde, campeones merecidos, que no se olvide que a veces los méritos se premian, qué locura en las caras pintadas, no me digas adiós.
Colores que ojalá construyan algo.

sábado, 18 de julio de 2026

colgar

A veces pongo musica mientras cuelgo la ropa y eso me aísla del ruido de la calle, de los mensajes que intercambian los vecinos a gritos en el patio y de todo lo demás. Las pinzas, una a una, sin prisa, me fastidia mucho que alguna prenda caiga en el patio cenagoso.  
A veces no puedo con mi alma ni con las pinzas ni con la cesta de la ropa, lo dejo para mañana, es decir, procrastino. Es lo que dicen ahora los que saben de palabras. Y me siento a tomar una cerveza bien fría sin pensar en la ropa.
A veces me gustaría que no me despertara ese ruido atronador que hace la vecina cuando tiende ropa fuera de hora, son las tres de la mañana, las cuerdas se mueven, los soportes chirrían, no sé si el tres en uno valdría. Yo a esa hora no tenderé, decidí procrastinar. Pero si podría quemarle su ropa que cuelga casi hasta mi ventana, lo pienso por primera vez.
A veces me gustaría salirme del primer plano, y del segundo, y del tercero,…,eso dicen todos los que en mí viven.
A veces me gustaría contener mis palabras, en la escalera me crucé con la vecina de arriba y me dijo: no me mires de esa forma.
No sabía cómo aparecía mi rostro en ese momento. Le di los buenos días.
Al día siguiente tendí mi ropa, eran las tres de la tarde, calor infernal en el ambiente, busqué un mechero, miré hacia arriba y prendí un calcetín largo, demasiado largo, inmenso, por eso lo pude alcanzar, estiré, ya era mío, lo que quedo de él se fundió en la ciénaga. Mañana es posible que oiga la conversación en el patio, un desparejado, el calcetín o media, que todo puede ser, dirá, repetirá, ¡me quedo con un desparejado¡. 
Yo estaré en la cama, procrastinando aún mas si cabe. 

ahora

El relato de un viaje a Ucrania y el detalle de una tragedia. Todo ello aderezado de reflexiones sobre la vida y la muerte. El azar que todo lo puede. Emociones a flor de piel en el narrador que me llegan como lector.

Ahora y en la hora. Héctor Abad Faciolince. 2025

lunes, 13 de julio de 2026

farolillos

Ella vio como llovía a cantaros, porque allí los mares no están cerca. Llovían los cielos como nunca y era día de feria y ese año cientos de farolillos de papel de muchos colores colgaban de los árboles y sobre el paseo que llevaba al recinto ferial, y ella vio como caían los farolillos y como con los farolillos caían también muchos pajarillos que habitaban nidos que no resistieron las aguas, y ella vio como muchos eligieron mojarse para recoger pajarillos del suelo y llenar con ellos los bolsillos de la chaqueta o el bolso. Y ella tiraba de la manga de la chaqueta de su padre y no podía moverlo y le preguntaba que por qué los guardaba, y él empapado y ella mas, y él reía y ella que quería hacerlo pero no le salía, y esa noche hubo pajarillos fritos para cenar pero ella se levantó ante el enfado de los demás y no quiso abrir la boca. 

poder

Libro complejo que busca hacer pensar al lector hablándole de mentiras históricas y de los entresijos del poder supra nacional que dirige los destinos del planeta de forma que redunden en su propio beneficio, poder en manos de instituciones financieras, bancos centrales y organizaciones como CFR, la comisión trilateral, el grupo de los 30 o Davos. Sin olvidar a las compañías tecnológicas americanas que todos conocemos. Se podría concluir que todo está controlado, orquestado y que todos estamos manipulados. Y la solución no parece sencilla.
El diablo está entre nosotros. Lorenzo Ramírez. 2025

sábado, 11 de julio de 2026

cestas

Soñó que vendía cestas, se le pasó el sueño. Luego, ya en la calle, envidió tantas cosas que veía a través de los cristales de los bares o de las calles que sintió pena y tristeza. Envidiaba esas manos entrelazadas o simplemente un desayuno compartido. Envidió tanto que quiso correr y no pudo, temeroso por encontrar una razón se sentó en un banco, le llegaron palabras de esas que la gente habla por la calle, voces de deseos, amor, rabia o furia, le llegaron muchas otras, palabras dichas por bebés, ¿qué querrán decir? 
Y en su locura o lo que fuera que le estaba pasando empezó a ver hombres sin rostro, le entró un cansancio feroz, algo parecido a un invasor que se adueñaba de su cuerpo, y decidió entonces volver a casa y buscar el sueño de las cestas de mimbre.

hijo

Una madre recuerda a su hijo ahogado en las mas peregrinas divagaciones y en todo momento, y hay un llanto que se percibe por debajo, una pena, la constatación de una ausencia; cartas no enviadas porque no hay destinatario. Un punto extra para la titulada, “ese aire maldito que duerme entre las casas”.

Mrs. Caldwell habla con su hijo. Camilo José Cela. 1953

miércoles, 8 de julio de 2026

milagros

Que un tren no admita viajeros es un problema porque los viajeros nos quedamos en el andén, todos, los que tiemblan, los que cojean, los que no ven, los que andan pero no andan, los que beben, los que escuchan historias moviendo sus dedos en una pantalla, todos esperando a que vengan vagones que nos acojan en su seno. Quizás no sea tanto un problema sino un privilegio, el de poder ver como el llanto se transforma en besos (y no son milagros, es el día a día).

españa

Se acumulan los colores, rojos y amarillos, también el alcohol, alguien me quiere ceder el sitio en el metro, lleva la camiseta de Carvajal, la roja, rechazo la oferta, gracias, no soy tan mayor, lo último lo pienso y no lo digo, es lunes, fue lunes, ya es martes, euforia, contenida o no, un gol, pudieron ser más, la España que une o que no nos desune durará al menos unos días más.

pasión

Mezclando la paternidad y el fútbol el autor escribe un precioso y emocionante relato o sobre cómo sin saber ni cuando ni por qué el fútbol se convirtió en su pasión y cómo esa misma pasión se transmitió a sus hijos. Si es amante del fútbol y si tiene hijos futboleros el lector encontrará preguntas sin respuesta, se llenará de recuerdos, vendrá la nostalgia a visitarle y descubrirá un poco de amor en cada página.

Hijos del fútbol. Galder Reguera. 2017

domingo, 5 de julio de 2026

aviso

Lo avisan, va a venir, lo avisan en tres idiomas, y lo vuelven a decir, el tren que circula por la vía 2 no efectuará parada. Y a lo lejos, a la derecha, dos luces que parecen no avanzar, falso, de repente ya están mas cerca. Y un pensamiento que me desvela, no quiero mirar, me protege mi maleta, miro hacia atrás para no pensar. Y ya está aquí, un estruendo de vagones de carga, ocupados o no, con intermitencia, y sobre el estruendo un viento que nos azota, que tira la maleta, que levanta la tapa de un libro, que mueve ropas, que desaparece cuando todos los vagones se han ido, una fuerza que el tren provoca a su paso desalojando el espacio que necesita para avanzar. Y el sol sigue brillando allí arriba, encima de lo que nos da sombra.

hormigas

Relatos que empiezan con el que da título al libro, guerra, horror. Luego brutalidad, luego disparates, luego animales que hablan, un humor negro, descabellado todo, no recomendable. Tal como llegó se irá.

Las hormigas. Boris Vian. 1949

aliciente

Había días sin ningún aliciente en los que le daba igual el sol o la luna, o todos los astros de la galaxia juntos. No fue hasta que no vio esos ojos casi sin abrir los suyos que cayó en la cuenta de lo hermoso que era vivir. Y así fue que repitió en los siguientes días y ya la vio de verdad.
Un día se lo dijo, armado de valor, vengo cada día de las dos últimas semanas a comprar el pan aquí, es un largo camino, invento excusas para este viaje, te veo sólo unos segundos, no sé si me recuerdas, yo te recuerdo cada minuto que pasa desde aquel día, fue el azar, hoy tus ojos no se abrieron igual, somnolientos quizás, no voy a salir corriendo y esperaré que me digas algo mientras no entre ningún otro cliente. Si entra alguien saldré corriendo y así tendré un día mas de esperanza. Recién acabada la frase, se abrió la puerta, ella sonrió y él salió como alma que lleva el diablo.

perfecta

Excelente novela que retrata el conflicto en la España del XIX entre aquellos que se aferran a lo tradicional y religioso y los que traen ideas liberales y progresistas. Campos versus ciudad. Entre medias una cuestión de amores, una boda concertada, otros intereses, mucha maledicencia, chismorreo y miedos.


Doña Perfecta. Benito Pérez Galdós. 1876

sábado, 27 de junio de 2026

viajero

Ataviada con la camiseta de Paraguay ella graba al tren entrando en la estación, no comenzó todavía el mundial. Con un libro en la mano ella mira la portada, el título, tras leer un rato. Muchos arrastran catarros o alergias.  
¿Cómo es posible que vaya tanta gente a Ponferrada? 
¿Qué vas a hacer esta noche tú que no vas allá? 
Todo móviles, retraso no explicado, oscuridad, luchas y muertos en la pantalla (de escudos que no la evitan y de espadas que atraviesan). La oscuridad se incrementa con la velocidad, luego acaba. Otro viajero programa, otro lee, desconozco si alguien reza. Yo sueño por segundos, afuera muertos que no nos oyen, casas, campanarios, árboles que ahora están y ahora no, todo desaparece al alejarnos. Muchas pulseras doradas, que no de oro, en la muñeca izquierda. Un campo grande, unas casas, unas ventanas donde habitan vidas mudadas, recomenzadas. Mudamos en cada viaje y cada vez que se abre o cierra la puerta de casa. Al lado habita la luz y lo que se hizo viejo y sigue presente. Son escasos segundos de parada, de entrada y salida, no hay vendedores de bocadillos, ni de fruta, ni paseos por el andén. 
Qué despacio salimos de Burgos, paradas intermitentes, semáforos, la razón nadie la sabe. Como nadie sabe que esos árboles yo ya los he visto en otros viajes, mas pequeños o menos frondosos, también verdes, hasta pude verlos en aquel primer viaje real e impreciso, sin saber lo que era un árbol, desconociendo todo.

madrugada

En la madrugada jugaba España, yo esperaba que me despertaran los goles, no hubo tal, me desperté solo, me dormí, me volví a despertar, pensando que quizás hubieran empatado a cero o que nadie hubiera gritado gol a las tres de la mañana, así hasta que decidí levantarme y ver en diferido el partido a golpe de dar saltitos en la grabación, saltarme la publicidad en las mal llamadas pausas de hidratación y constatar lo ya sabido, que el tiempo de juego real es poco. No canté el gol por respeto a los que aún pudieran dormir, no me llevaron los demonios con el mal colegiado, y fui despertando con los golpes de patriotismo del comentarista, qué difícil es a veces aplicar la sensatez al arte de la retransmisión deportiva.

martes, 23 de junio de 2026

escalera

Los días se suceden sin mas. Algunas veces pienso en aquel rumor del agua y en el verdor de los campos y en cómo atravesé las aguas por un puente casi sin mirar al agua de la derecha o a la de la izquierda, sin calibrar la inmensidad, o en cómo aquel otro día una solitaria nube, de verdad solo una, oscura, no negra, dejó caer miles de gotas, deberíamos haberlas contado, nunca hubiera podido hacerlo solo, algunas puede que se evaporaran antes de llegar y tocar suelo mostrando la fragilidad de todo. 

En la tienda estaba la señora contando sus miserias al panadero que no podía darme mi barra de pan, ella necesita una amiga o un psicólogo y yo el pan. Como el niño espera el balón y a que su padre deje el móvil en el bolsillo. 

Al ver esas cosas me gustaría subir una escalera infinita, cerrada, sin vértigos, sin ventanas ni imaginación que desvele la altura alcanzada o me gustaría conducir por una carretera sin fin, me da igual que tenga o no arcenes. 

Eso casi lo olvido al ver esos ojos azules y claros que casi dan miedo o la marquesina del autobús que protege un rostro que se mueve.

Y ya sentado sigo preguntándome que mira él en la foto, no había móviles, apuesto a que miraba cómo se consumía el cigarro.

Y mas sentado aún veo una película, un niño pelirrojo y toda la tristeza del mundo, que tengas buena vida chaval. No quiero que salga una lágrima o dos, no las dejo,retenidas, las razones pueden ser muchas, es de noche y quiero dormir.

jueves, 18 de junio de 2026

incongruencia

Al entrenador de Japón le tiemblan los labios porque suena el himno de su país, y sus ojos están vidriosos y su voz sale quebrada aunque no la oímos. Luego, ya con la pelota en juego, toma notas, por tanto deja de mirar a sus jugadores, deja de ver el pequeño detalle por unos segundos o mas, y no es puntual, quizás esté escribiendo una novela o un relato o el guión del partido que le gustaría jugar, ese donde sus jugadores corren eternamente, marcan goles y ganan.

pessoa

Monumental y ambiciosa obra la de trasladar la vida de Pessoa a las páginas, muchas, las de un volumen que leo en el Kindle y es que el tamaño de letra del original no era el apropiado para mi vista cansada. Disfrute para mis ojos y para el alma el conocer un poco mas al poeta portugués, aquel cuyas últimas palabras escritas fueron: no sé lo que mañana traerá.

Pessoa, an experimental life. Richard Zenith. 2021

martes, 16 de junio de 2026

juego

Algunos aficionados aparecen disfrazados en las gradas, no es suficiente la camiseta o la bufanda, mas parece un carnaval (no sé si el fútbol realmente les interesa, tanto como al niño que duerme en brazos de su madre japonesa).

Todos los jugadores disponibles están en el centro del campo escuchando el himno, antes los suplentes también lo oían pero en el banquillo, un cambio anecdótico que altera la línea horizontal de los protagonistas para convertirla en línea curva. 

Hay fútbol modesto y selecciones modestas compuestas de jugadores de ese fútbol que a veces compiten con las grandes, con desigualdades en fichas y salarios que asustan y hasta avergüenzan. Y a veces salta la sorpresa y los grandes hablan de que la pelota no quiso entrar, que son once contra once, que no hay enemigo pequeño….las sandeces de siempre…olvidamos que el fútbol es un juego que algunos dirigentes pervirtieron para hacer de él un negocio del que solo viven los grandes.

 

miércoles, 10 de junio de 2026

relinchar

No sé si tú oyes al caballo relinchar, ni te lo preguntaré. Yo lo oigo y lo imagino mientras a mi lado tú gustas de gastar el tiempo trucando fotos, borrando personas o cosas que no te gustan. El tren fue parando progresivamente y el ruido de los caballos se multiplicó, pensé estar soñando cuando vi a esas decenas de animales corriendo salvajemente, yendo y viniendo, parece que quisieran decirnos algo, interpelarnos como grupo o manada. Toqué el tren para cerciorarme que no era de madera, que no estaba en un tren antiguo de vapor atravesando el oeste americano y donde esos cimarrones o mustangs eran libres de verdad. Tú no los viste, nadie mas los vio, obcecados como estabais en vuestro pequeño y ridículo mundo.

domingo, 7 de junio de 2026

corriente

Subió la escaleras de la estación de metro y recordó lo que había olvidado. Algo ya le había sorprendido dentro, la gente no era la de todos los días, las personas que van a trabajar, cada una con su movil, ensimismadas, dormidas, roncando. Hoy eran grupos de jovenes, algunos muy niños también, uniformados o ataviados, sonriendo. No quería mirar pero miraba, él que no llevaba móvil. Ya fuera tomó el sentido opuesto a todos los demás que en oleadas se dirigían a ver al Papa, muy de lejos lo verán, pensó. Se vio a sí mismo como un bicho raro que buscaba el remanso de paz imposible, hasta llegó a envidiar esa fe, tamaña convicción, y hasta por un momento pensó que por qué no acercarse, haría algo diferente, eso fue antes de volver a sentir su vacío, el de siempre, y así, como siempre, lo respiró y siguió su camino contra corriente.

oscuridad

La oscuridad es importante, habla el niño, se lo dice a su madre, lo repite, y añade, ¿sabes por qué?  Y me perdí la respuesta porque caminábamos en sentidos opuestos y no quise pararme y seguirlos e intentar escuchar su respuesta o abordarles directamente y preguntar por qué la oscuridad es importante, dímelo tú que te queda toda la vida por vivir, que sabes algo que yo no aprendí.

Y ahora me lo sigo preguntando cada día, qué motivos podría tener ese niño para hablar así, y es que a mí no se me ocurre ninguno. 

arriba

Descubrió algo nuevo, perseveró y levantó su cuerpo, agarrado a todo, tomando impulso para estar allá arriba, una fuerza en los brazos y otra fuerza en las piernas, su pequeña altura ya llega a objetos inimaginables ayer. Ya ve por encima de algunas mesas, ya mira hacia abajo y sigue mirando hacia arriba.

presencia

Libro que no conservaré, narración de un autor mexicano que se pierde en frases que se complican solas, llenas de excesivas explicaciones de sentimientos, lugares y situaciones. Demasiados razonamientos que ocultan la historia real, la de un hombre y una mujer que se sienten atraídos tras un encuentro azaroso.

La presencia lejana. Juan García Ponce. 1968

miércoles, 3 de junio de 2026

verdes

Todo empezó con unas uñas verdes, las que yo veía al final de unos dedos que sostenían un aparato de esos que no entiendo. Llegué a los 85 ayer, desde hace tiempo me ceden el sitio en metros y autobuses, no hizo falta hoy a pesar de que el vagón estaba casi lleno, vi un hueco, ella se encogió un poco para sentarme enfrente. Miraba con atención su teléfono, nada se oía, quizás llevara unos cascos que podrían estar tapados por su pelo, o fuera mi sordera, no quiero llamarle perdida auditiva. Un rostro agradable, ancho, ojos achinados, una casi media sonrisa que no desaparecía. Recuerdo que antes de entrar en el túnel que atraviesa Madrid había charcos de esos que sirven para pisarlos o para ver el cielo. Y también una tapia que se me antojó explanada antes de ver que crecían hierbas en ella, de otro color, no como el verde de las uñas, ese era imposible, inexistente en la naturaleza de hojas y briznas. Y olvidé todo lo demás. Sería porque tenía sueño y acabé cediendo y me despertaron al final del trayecto, quizás pensaran que simplemente había fallecido de viejecito. Abandoné el vagón sin responder a las preguntas de quien me había despertado, yo hosco y huraño, así me pasa en los despertares bruscos, vi la sangre en el suelo, muy cerca de mi asiento, la esquivé torpemente, al igual que al pañuelo mas rojo que blanco, empapado de sangre roja, muy roja, y lamenté haberme perdido todo eso que pasó cuando se fue la luz.

lunes, 1 de junio de 2026

diminutivo

Cuando era muy pequeño y tenía mucho sueño mi padre me decía en sus brazos: ¿quieres ir al tren o a la ica? A pesar de lo mucho que pudiera gustarme el tren yo siempre elegía la ica (extracto de un diminutivo, cunica). Y la ica estaba en mi casita. Palabra muy oída estos días gracias a los conciertos de Bad Bunny, parece mas noticia quién habita esa casa pequeña, quién aparece bailando, que el concierto en sí. Será el signo de los tiempos, será que no los entiendo pero yo nunca iré a esa casita, no sé si por viejo o por feo, y siempre querré volver a la mía (un imposible).

domingo, 31 de mayo de 2026

pulgares

Mis pulgares no pueden imitar a otros pulgares de otras personas, ni falta que hace. Son ya un poco mayores, a veces no aciertan, a veces tiemblan. No teclean letras minúsculas a velocidad superlativa. Se quedan suspendidos en el aire mientras el dedo índice persigue las letras que bailan.

hijos

Un matrimonio inglés en el que se acabó la felicidad a los seis meses de la boda, el marido es minero, bebe, la familia, ya con hijos, se resiente, ella, la señora Morel, no abandona, se vuelca en los tres niños y una niña. Sobre ella y sobre uno de sus hijos gravita la narración. El amor de la madre y de Paul, y las aventuras del hijo para encontrar su lugar en la vida, con sus relaciones amorosas, conforman las páginas que a veces parecen repetirse y otras reclaman la atención del lector. 

Hijos y amantes. D.H. Lawrence. 1913

jueves, 28 de mayo de 2026

cima

Todo es rojo menos lo negro de tus ojos, tu traje, tus botas, todo, el borde de tus gafas, pero ahora escondidos tras los cristales no los veo. Y después de una ascensión imposible con continuas posibles caídas que no fueron llegamos a una cima donde yo siento mi estómago como si una garra estuviera viniendo del fondo de un lugar que desconozco para agarrarme sin compasión.
Respiro un poco de todo y un poco de nada. Te pregunto si te gustaría bailar y me agarras. Yo quiero bailar sentado y pegado a ti pero sé que podría no levantarme después. Tu abrazo llega sin música, la imagino. Podría gritar ayuda y solo me escucharías tú. Hay que bajar, digo. El dolor, repito, no quiero ver como sale la sangre de mi cuerpo. Me veo reflejado en el espejo de tus gafas y hasta me besas y hasta bajamos con pasos cortos, indecisos los míos.

imitador

Imitador, de sonidos y gestos, de todo lo que ve y oye. Con la mano minúscula quiere ponerse algo por sombrero, con la otra simulará una trompa de elefante, bateará sin bate, golpeará el aire, sacará la lengua y hablará o cantará las canciones que nadie podrá imitar.

domingo, 24 de mayo de 2026

aficionado

Hay partidos y partidos, en uno me vuelvo niño, loco, hasta salen palabras de mi boca que nadie escucha, y es que los dos equipos se desataron, se volcaron, se vaciaron y no especularon. En el otro me aburro y la suma del control mas el miedo cierran mis ojos.

Incidentes con aficiones en la última jornada de liga, la de los llantos y las alegrías. Para los que no distinguen la rivalidad del absurdo nada tiene límites, se transforman en generadores de odio tirando objetos contra los autobuses, insultan, amenazan y sus caras salen retratadas en las retransmisiones televisivas, llenas de ira y rabia hacia el que les metió un gol, deberían verse a cámara lenta después, me pregunto si sentirían vergüenza de esos aficionados borregos o borregos aficionados que tanto se parecen a ellos.

ilusión

Un cabello dorado y muchos trenes, una ventana inmensa para sus curiosos ojos que todo lo miran, sólo él sabe lo que ve aparte de trenes, mas varados que en marcha, parados en vías muertas rodeados de cachivaches, objetos y todo ese caos que rodea a una estación de tren, todo vías y vías, algunas se cruzan, todas descansan sobre piedras, todo un sin sentido para el viajero que espera a que parta su tren y le lleve allá donde quiere ir. Niño o niña, que mas da, mira y habla, no podrá sacar conclusiones del caos, ni importa ahora, es lo natural que choca con lo artificial de ella y su pelo fucsia, moda, cabezonería o libertad, lo peina, lo acomoda en el espejo de su movil, verá también lo negro, pintón, que estira sus ojos, que los quiere estirar, algún día fue niña. No lo fueron las muñecas que asoman en el bajo, visillos a su espalda, tienen ojos y no ven, ni siquiera al perro que equivocó su portal, viejo o cansado, o harto de confundir olores, la dueña se lo recuerda, amablemente, no es aquí. Otro de su especie insiste en perseguir palomas que nunca alcanzará, me recuerda a los seres que soñamos despiertos en vano, pero que seguimos poniendo un pie y luego otro. Luego vienen unas compras, mucha gente, veo portadores de carros llenos de ropa, también compraron la maleta para llevarse esa ropa a lugares lejanos, serán los precios bajos. Luego veo a los que parece harán un homenaje a una doctora, el cartel habla de vocación, me gustaría preguntarles que hacen, no me atrevo, enfrente de ellos termino mi postre, mis manos manchadas, no soy uno de esos mendigos que se sientan sobre la piedra y simplemente esperan que pase algo, las horas o que se acuerde la vida de ellos. Yo me levanto, veo excursiones de jovenes y de niños todos con gorras para el sol. Futuro, ilusión, que la conserven siempre, toda, absolutamente toda, toda la que cabe en un paseo bajo los árboles y en las mil calles de esta ciudad.

ninfas

Novela galardonada con el premio Nadal, dicen que con reminiscencias autobiográficas. El adolescente que crece en su ciudad de provincias y que despierta al sexo y a otra vida entre amigos y personajes estrambóticos. Magnífico el prólogo, magnífico toda ella, un placer el leer a Umbral y disfrutar de su prosa.

Las ninfas. Francisco Umbral. 1975

viernes, 22 de mayo de 2026

importa

De ella nace un grito o un juego de su voz inocente, y recibe un beso, no es recompensa, tan solo un gesto de amor, lo único que importa, por sorpresa, por detrás, de la madre que vive dos vidas ahí y siempre, al borde de un semáforo. Luz en el túnel para disipar la niebla, luz en los vagones para exponer vidas al otro andén, para ver otro gesto con las manos. Afuera la naturaleza implacable, azul, adentro el niño habla y grita mamá, con su lenguaje incipiente, la madre dormita y el niño insiste en su grito, quiere que ella abra los ojos y vea lo que él ve, a eso se reduce todo, lo único que importa. Y yo me acuerdo de mi luz en el túnel, podría ser otoño, primavera, imposible acordarme, nada importaba salvo su mano y la mía atrapadas en un andén.

martes, 19 de mayo de 2026

innato

Innato el deseo de libertad que aparece temprano, en ese momento donde el desconsolado llanto de bebé pierde su aguda frecuencia y pasa a ser lloro de niño que descubre desde el suelo que es dueño de su cuerpo para voltearse y en un audaz gesto no ve trabas para iniciar un movimiento que le saque de su sitio y lo lleve reptando, que no gateando, allá donde quiere llegar, allá donde ve algo, explorador en pañales, libertad primigenia, limitada toda ella por su pequeñez, por su recién nacida niñez.

domingo, 17 de mayo de 2026

varados

Era cierto que había osos varados en la basura, un papá oso y su osito o quizás fuera mamá oso y su osita, el color gris, la tripa blanca, todavía amorosos y dignos de ser abrazados por quien ya se hizo mayor y no los quiere, cogen polvo es una frase adecuada, una excusa. Quien los dejó bajó veinticuatro horas después, esta vez sin osos, esta vez con una bolsa amarilla que transparentaba el contenido, algo como desperdicios de la comida, lo que no se come por lo que sea. Será insensibilidad o será un rasgo de adultez pero no se acordó de los que tanto abrazó. Todavía no sabía que los desnudos osos se le aparecerían en sueños envueltos en vientos azules y de tristeza, es lo que tienen los sueños, que todo es posible, hasta que le envolviera, antes de despertar, el peso de la soledad entre caras y gestos de antaño, casi olvidados, algunos con rasgos animales mas bien.

convicción

Un brigadista belga en la guerra civil. Sin convicción y enamorado decide desertar. La brutalidad de la guerra y la estupidez que conlleva se reflejan en estas páginas que se leen con emoción.

La fiesta española. Henri Francois Rey. 1958

viernes, 15 de mayo de 2026

pasos

Duerme escondido en su gran cama, hay unos precisos 23,3 grados en la habitación acompañados de un 55% de humedad. Ajeno él a todo dato descansa, la cámara captará su despertar y amplificará su reclamo, esperará un rostro conocido que le sonría y le proteja entre sus brazos, los mismos que le desplazarán bailando, y yo río y casi lloro en esos pasos musicales de manos anudadas.

puño

Hablaba sin móvil, con el puño cerrado en la oreja, haciendo preguntas a las que parecía tener respuestas, seguía todo un patrón de ida y vuelta en la comunicación, al final besos y abrazos. Guardó el puño en un bolsillo imaginario. Le pregunté si se encontraba bien, estaba sentada en un banco de madera y yo a su lado dejando el consabido espacio entre los dos, yo había llegado antes. Tardó un poco en responder después de mirarme fijamente un par de segundos, hasta una sonrisa se le dibujó antes de decir: váyase usted a la mierda, ¿lo hará? Y su risa se hizo carcajada.  

fuente

Novela finalista del Planeta, cruda y llena de desasosiego. Ambientada en dos escenarios, Perú y Rumanía, destinos de ida y vuelta para los personajes principales del relato. Muy interesante.

La fuente de la vida. Lourdes Ortiz. 1995

jueves, 7 de mayo de 2026

pitusa

Y me dice que esta historia me la ha contado muchas veces, y le contesto que no la tengo en mi libreta, y me replica que me la contará de nuevo…
Que se llamaba pitusa, era mi gata, y me la regaló mi padre cuando mamá murió.

Yo la quería mucho, subraya eso, y jugaba con ella, jugábamos, también mis amigas, desde el balcón la bajábamos en una cesta hasta la calle, y la subíamos, no se cayó nunca.

Pitusa arañaba las cortinas, por eso la madrastra se enfadó y no quiso que viviera mas en nuestra casa, la pobre pitusa que era negra como el carbón y tenía unos ojos preciosos.

Un día mi padre se la llevó en un saco y la soltó en unos campos que había cerca del sanatorio. Lloré, incluso fui a buscarla pero no la encontré. 

Se llamaba como la gaseosa que años mas tarde descubrí en una tienda al lado de donde vivía la abuela.

La veo todavía en imagenes que yo tengo dentro de mi cabeza.  

Nadie la recuerda ya excepto yo.

torre

Hago una torre con piezas de madera y él la tira. Hago una segunda, la tira, hago 1000 torres, podría estar así todo el día, él las tiraría todas. Otro día intentaré hacer la torre mas alta del mundo, juntos, y ese día ya no querrá tirarla.

martes, 5 de mayo de 2026

saber

Se puede saber que no existe un planeta B, que las lagrimas jovenes no tienen fácil consuelo aunque sea tu madre quien te hable, que existen personas torpes para las que aparcar puede ser tarea imposible, se puede ver a alguien andando con un movil en cada mano y a una joven llevando un pantalón a modo de tablero de ajedrez, se puede no saber como va a acabar el libro aunque queden escasas páginas. Hasta se puede no saber cómo acabará la vida real, desconociendo los tiempos que la marcan. Desconozco todo, ignorante, libre de certezas, solo lo que se filtra por entre las nubes me dice que hay un sol cierto y verdadero mientras me muevo con el traqueteo. Se puede cantar bien en un pasillo con vistas al andén, micrófono en mano, nadie se para, puede que algunos escuchen, yo lo hago. De vagón en vagón se puede no vender ningún caramelo a cincuenta céntimos ni un paquete de pañuelos personales. Desorientado busco en el mapa mi destino, la fundación Juan March, allá donde toca Deliciæ Ensemble, muy aplaudidos, interpretan música antigua de iglesias y catedrales, de voces e instrumentos, muy agradable, hablan de Dios y de ángeles. A mi lado la señora en silla de ruedas, elegante, aplaude también. Una de las obras de Monteverdi lleva por nombre “Y resucitó”. Cuatro siglos separan ese mensaje de uno idéntico que se ve en la entrada del colegio Marianistas. ¿De verdad que lo creen? En Jurucha la empanadilla es magnífica, la tortilla no. Calienta esa certeza de sol en las transitadas calles, ya en el tren no se puede saber si ellos y yo volvemos o vamos.

lunes, 4 de mayo de 2026

alma

Años 20, un emigrante magiar pone rumbo a Estados Unidos, allí evocará y recordará con nostalgia su adolescencia y juventud en Hungría y relatará las vicisitudes de su vida americana, todo con el objetivo de “salvar del olvido los restos de mi alma magyar”. Trabajo, decepciones, casualidades, tristeza, azar, amor, todo cabe en esta agradable y emocionante novela.


El alma se apaga. Lajos Zilahy. 1932

paréntesis

— Si me hablas con paréntesis no te entiendo, salgo que me digas abro y cierro. Anda, sentémonos en ese banco.
— oye, ¿viste alguna vez mas de un sol en el cielo? Y no te he puesto ningún paréntesis, yo los vi anoche en sueños, nunca vi nada como eso, todo era brillante, algo que nunca había vivido antes.
— no lo viviste, tú lo has dicho, era solo un sueño….
— no lo puedo olvidar….abro paréntesis….era tan bonito…cierro paréntesis.

viernes, 1 de mayo de 2026

abacería

El mostrador de la abacería tenía un color autumnal, y tras él Luis, el dependiente, mostraba un guardapolvo de color verde que le llegaba casi al suelo, podía ser casi escoba, no sé como no se lo pisaba. Le pedí seis sardinas en salazón de la caja redonda, tímidamente, a la par que no podía imaginar cuanto tiempo llevaban muertas y saladas. Dejó el mostrador para pasar junto a mi y ya en el lado de los clientes y siempre con una sonrisa que yo veía de perfil seleccionó las más grandes; de nuevo de frente dijo algo que no entendí, siguió sonriendo, yo correspondí a su sonrisa con la mía, para agachar la cara al instante y casi temblar al contar las monedas y al dejarlas en su mano que se ofrecía como un volcán que tragaría la mía; rauda quise abrir la puerta para que no viera mas mi cara avergonzada que yo creía que explotaría cualquier día de estos delante de él porque hoy eran sardinas, mañana serían lentejas, pasado alubias, y yo no sabía donde esconder mi corazón cuando mi madre me encargaba estos recados.

jefes

Colección de relatos breves que presentan una protesta estudiantil, una pelea en la noche sin luna, un equívoco trágico, una apuesta juvenil, a un visitante inquietante y a un abuelo. Hay tensión y desasosiego en todos ellos. El que da título al volumen fue la primera publicación del autor en 1957.


Los jefes. Mario Vargas Llosa. 1959

jueves, 30 de abril de 2026

matemático

Ella estaba bien, yo estaba bien, despiertos, sin soñar.

—si tú supieras —dice

—el qué

—eso es matemático —dice

—no te entiendo

—abre la persiana —dice

Lo hago y vuelvo a su lado, cierro los ojos cegado de luz.

—lo ves, es matemático que cierres los ojos con esta luz—dice

—ya —no abro los ojos y la busco con las manos.

—si tú supieras lo que esconde mi corazón —dice

—indomable —añade, y toma mi mano para posarla allá donde late.

—qué tengo que saber —mi susurro.

Y yo ciego en busca de su cuerpo, escueto, pleno, que nada oculta esta mañana.

santo

Que mis palabras se van, que siempre me abandonan, no así mis manos que buscan nada y rebuscan todo encontrando una foto de Giovanna Ralli, actriz italiana que así a primera vista me parece Sophia Loren, pero en la parte de atrás viene su nombre y un texto de letra infantil que dice así: esta mañana temprano un ángel me despertó, recordándome tu santo por si no me acordaba yo, y yo le dije, vete tranquilo que el santo de Juan nunca lo olvido yo. Y ahora mis palabras vuelven para irse de nuevo porque sé quien escribió esas letras y con qué amor lo hizo.

lunes, 27 de abril de 2026

velatorio

No me dejan pasar, pero oigo las risas lejanas que llegan de ese tabique que nos separa de la casa de al lado, no entiendo sus palabras pero alguien parece morirse de risa. No puedo verlo pero imagino que están todos en la sala, ni grande, ni pequeña, como la nuestra, que la han ordenado, quitado de aquí y puesto allá para poner al abuelo sobre la mesa, vestido de negro sobre una colcha beige, de traje sin corbata sobre la camisa blanca y cerrada hasta el último botón, alto y grande hasta después de muerto, no escucha ni escuchará, a mí me escuchaba cuando lo encontraba en el descansillo esperando al ascensor y subíamos juntos al tercero y sonreía antes de abrir su puerta y yo llamar al timbre de la mía; alguien encendió velas, luego la luz eléctrica, luego las visitas, luego un poco de comida, alguna botella de vino, cognac para la madrugada, vivan los vivos, era un buen hombre, son lágrimas sinceras, alguien empieza, alguien sigue, cuentan anécdotas, gracias, chistes de muertos, y se confunden las lágrimas:


—Pensar que las ultimas palabras me las dijo a mí y la viuda pregunta: ¿Cuáles fueron? El señor le dice: No muevas la escalera.


Celebrando una vida, yo que quiero dormir y sigo oyendo las risas. La madrugada atempera todo. Mis padres me despertaron cuando yo dormía, hay que ir al colegio dijo ella.

volveré

La vuelta al barrio desde la cárcel, es la Barcelona de los años 60. El protagonista fue miembro de la resistencia anti franquista. Allí se encontrará con el pasado en todas sus vertientes, con los que esperan tanto de él y con los que solo guardan su nombre en la memoria. Gran novela resuelta magistralmente.


Un día volveré. Juan Marsé. 1982

sábado, 25 de abril de 2026

luna

Casi voceo..

—¡no entiendo a la luna, por qué este brillo esta noche¡

Ni ella, a mi lado, a mí….

—dime qué tenéis que entender, —dice 

—ayúdame…—digo.  

—has bebido demasiado —contesta. 

—puede ser, —susurro…(mi lengua de trapo intenta hablar de nuevo…pero callo, no sé cómo seguir)

Miro hacia arriba, desapareció la luna,

—déjame sentarme un rato, necesito aire fresco.

Lo aspiro a bocanadas reclinado en el asiento, la cabeza echada hacia atrás, nada de estrellas, nada de lunas, nada de nada.

—¿Dónde estás? —pregunto

Y su respuesta que no llega, que se hace esperar, que no la veo, que se ha ido.