Lo avisan, va a venir, lo avisan en tres idiomas, y lo vuelven a decir, el tren que circula por la vía 2 no efectuará parada. Y a lo lejos, a la derecha, dos luces que parecen no avanzar, falso, de repente ya están mas cerca. Y un pensamiento que me desvela, no quiero mirar, me protege mi maleta, miro hacia atrás para no pensar. Y ya está aquí, un estruendo de vagones de carga, ocupados o no, con intermitencia, y sobre el estruendo un viento que nos azota, que tira la maleta, que levanta la tapa de un libro, que mueve ropas, que desaparece cuando todos los vagones se han ido, una fuerza que el tren provoca a su paso desalojando el espacio que necesita para avanzar. Y el sol sigue brillando allí arriba, encima de lo que nos da sombra.
domingo, 5 de julio de 2026
hormigas
Relatos que empiezan con el que da título al libro, guerra, horror. Luego brutalidad, luego disparates, luego animales que hablan, un humor negro, descabellado todo, no recomendable. Tal como llegó se irá.
Las hormigas. Boris Vian. 1949
aliciente
Un día se lo dijo, armado de valor, vengo cada día de las dos últimas semanas a comprar el pan aquí, es un largo camino, invento excusas para este viaje, te veo sólo unos segundos, no sé si me recuerdas, yo te recuerdo cada minuto que pasa desde aquel día, fue el azar, hoy tus ojos no se abrieron igual, somnolientos quizás, no voy a salir corriendo y esperaré que me digas algo mientras no entre ningún otro cliente. Si entra alguien saldré corriendo y así tendré un día mas de esperanza. Recién acabada la frase, se abrió la puerta, ella sonrió y él salió como alma que lleva el diablo.
perfecta
Excelente novela que retrata el conflicto en la España del XIX entre aquellos que se aferran a lo tradicional y religioso y los que traen ideas liberales y progresistas. Campos versus ciudad. Entre medias una cuestión de amores, una boda concertada, otros intereses, mucha maledicencia, chismorreo y miedos.
Doña Perfecta. Benito Pérez Galdós. 1876
sábado, 27 de junio de 2026
viajero
madrugada
En la madrugada jugaba España, yo esperaba que me despertaran los goles, no hubo tal, me desperté solo, me dormí, me volví a despertar, pensando que quizás hubieran empatado a cero o que nadie hubiera gritado gol a las tres de la mañana, así hasta que decidí levantarme y ver en diferido el partido a golpe de dar saltitos en la grabación, saltarme la publicidad en las mal llamadas pausas de hidratación y constatar lo ya sabido, que el tiempo de juego real es poco. No canté el gol por respeto a los que aún pudieran dormir, no me llevaron los demonios con el mal colegiado, y fui despertando con los golpes de patriotismo del comentarista, qué difícil es a veces aplicar la sensatez al arte de la retransmisión deportiva.
martes, 23 de junio de 2026
escalera
En la tienda estaba la señora contando sus miserias al panadero que no podía darme mi barra de pan, ella necesita una amiga o un psicólogo y yo el pan. Como el niño espera el balón y a que su padre deje el móvil en el bolsillo.
Al ver esas cosas me gustaría subir una escalera infinita, cerrada, sin vértigos, sin ventanas ni imaginación que desvele la altura alcanzada o me gustaría conducir por una carretera sin fin, me da igual que tenga o no arcenes.
Eso casi lo olvido al ver esos ojos azules y claros que casi dan miedo o la marquesina del autobús que protege un rostro que se mueve.
Y ya sentado sigo preguntándome que mira él en la foto, no había móviles, apuesto a que miraba cómo se consumía el cigarro.
jueves, 18 de junio de 2026
incongruencia
Al entrenador de Japón le tiemblan los labios porque suena el himno de su país, y sus ojos están vidriosos y su voz sale quebrada aunque no la oímos. Luego, ya con la pelota en juego, toma notas, por tanto deja de mirar a sus jugadores, deja de ver el pequeño detalle por unos segundos o mas, y no es puntual, quizás esté escribiendo una novela o un relato o el guión del partido que le gustaría jugar, ese donde sus jugadores corren eternamente, marcan goles y ganan.
pessoa
Monumental y ambiciosa obra la de trasladar la vida de Pessoa a las páginas, muchas, las de un volumen que leo en el Kindle y es que el tamaño de letra del original no era el apropiado para mi vista cansada. Disfrute para mis ojos y para el alma el conocer un poco mas al poeta portugués, aquel cuyas últimas palabras escritas fueron: no sé lo que mañana traerá.
Pessoa, an experimental life. Richard Zenith. 2021
martes, 16 de junio de 2026
juego
Todos los jugadores disponibles están en el centro del campo escuchando el himno, antes los suplentes también lo oían pero en el banquillo, un cambio anecdótico que altera la línea horizontal de los protagonistas para convertirla en línea curva.
Hay fútbol modesto y selecciones modestas compuestas de jugadores de ese fútbol que a veces compiten con las grandes, con desigualdades en fichas y salarios que asustan y hasta avergüenzan. Y a veces salta la sorpresa y los grandes hablan de que la pelota no quiso entrar, que son once contra once, que no hay enemigo pequeño….las sandeces de siempre…olvidamos que el fútbol es un juego que algunos dirigentes pervirtieron para hacer de él un negocio del que solo viven los grandes.
miércoles, 10 de junio de 2026
relinchar
No sé si tú oyes al caballo relinchar, ni te lo preguntaré. Yo lo oigo y lo imagino mientras a mi lado tú gustas de gastar el tiempo trucando fotos, borrando personas o cosas que no te gustan. El tren fue parando progresivamente y el ruido de los caballos se multiplicó, pensé estar soñando cuando vi a esas decenas de animales corriendo salvajemente, yendo y viniendo, parece que quisieran decirnos algo, interpelarnos como grupo o manada. Toqué el tren para cerciorarme que no era de madera, que no estaba en un tren antiguo de vapor atravesando el oeste americano y donde esos cimarrones o mustangs eran libres de verdad. Tú no los viste, nadie mas los vio, obcecados como estabais en vuestro pequeño y ridículo mundo.
domingo, 7 de junio de 2026
corriente
Subió la escaleras de la estación de metro y recordó lo que había olvidado. Algo ya le había sorprendido dentro, la gente no era la de todos los días, las personas que van a trabajar, cada una con su movil, ensimismadas, dormidas, roncando. Hoy eran grupos de jovenes, algunos muy niños también, uniformados o ataviados, sonriendo. No quería mirar pero miraba, él que no llevaba móvil. Ya fuera tomó el sentido opuesto a todos los demás que en oleadas se dirigían a ver al Papa, muy de lejos lo verán, pensó. Se vio a sí mismo como un bicho raro que buscaba el remanso de paz imposible, hasta llegó a envidiar esa fe, tamaña convicción, y hasta por un momento pensó que por qué no acercarse, haría algo diferente, eso fue antes de volver a sentir su vacío, el de siempre, y así, como siempre, lo respiró y siguió su camino contra corriente.
oscuridad
La oscuridad es importante, habla el niño, se lo dice a su madre, lo repite, y añade, ¿sabes por qué? Y me perdí la respuesta porque caminábamos en sentidos opuestos y no quise pararme y seguirlos e intentar escuchar su respuesta o abordarles directamente y preguntar por qué la oscuridad es importante, dímelo tú que te queda toda la vida por vivir, que sabes algo que yo no aprendí.
Y ahora me lo sigo preguntando cada día, qué motivos podría tener ese niño para hablar así, y es que a mí no se me ocurre ninguno.
arriba
Descubrió algo nuevo, perseveró y levantó su cuerpo, agarrado a todo, tomando impulso para estar allá arriba, una fuerza en los brazos y otra fuerza en las piernas, su pequeña altura ya llega a objetos inimaginables ayer. Ya ve por encima de algunas mesas, ya mira hacia abajo y sigue mirando hacia arriba.
presencia
Libro que no conservaré, narración de un autor mexicano que se pierde en frases que se complican solas, llenas de excesivas explicaciones de sentimientos, lugares y situaciones. Demasiados razonamientos que ocultan la historia real, la de un hombre y una mujer que se sienten atraídos tras un encuentro azaroso.
La presencia lejana. Juan García Ponce. 1968
miércoles, 3 de junio de 2026
verdes
Todo empezó con unas uñas verdes, las que yo veía al final de unos dedos que sostenían un aparato de esos que no entiendo. Llegué a los 85 ayer, desde hace tiempo me ceden el sitio en metros y autobuses, no hizo falta hoy a pesar de que el vagón estaba casi lleno, vi un hueco, ella se encogió un poco para sentarme enfrente. Miraba con atención su teléfono, nada se oía, quizás llevara unos cascos que podrían estar tapados por su pelo, o fuera mi sordera, no quiero llamarle perdida auditiva. Un rostro agradable, ancho, ojos achinados, una casi media sonrisa que no desaparecía. Recuerdo que antes de entrar en el túnel que atraviesa Madrid había charcos de esos que sirven para pisarlos o para ver el cielo. Y también una tapia que se me antojó explanada antes de ver que crecían hierbas en ella, de otro color, no como el verde de las uñas, ese era imposible, inexistente en la naturaleza de hojas y briznas. Y olvidé todo lo demás. Sería porque tenía sueño y acabé cediendo y me despertaron al final del trayecto, quizás pensaran que simplemente había fallecido de viejecito. Abandoné el vagón sin responder a las preguntas de quien me había despertado, yo hosco y huraño, así me pasa en los despertares bruscos, vi la sangre en el suelo, muy cerca de mi asiento, la esquivé torpemente, al igual que al pañuelo mas rojo que blanco, empapado de sangre roja, muy roja, y lamenté haberme perdido todo eso que pasó cuando se fue la luz.
lunes, 1 de junio de 2026
diminutivo
Cuando era muy pequeño y tenía mucho sueño mi padre me decía en sus brazos: ¿quieres ir al tren o a la ica? A pesar de lo mucho que pudiera gustarme el tren yo siempre elegía la ica (extracto de un diminutivo, cunica). Y la ica estaba en mi casita. Palabra muy oída estos días gracias a los conciertos de Bad Bunny, parece mas noticia quién habita esa casa pequeña, quién aparece bailando, que el concierto en sí. Será el signo de los tiempos, será que no los entiendo pero yo nunca iré a esa casita, no sé si por viejo o por feo, y siempre querré volver a la mía (un imposible).
domingo, 31 de mayo de 2026
pulgares
Mis pulgares no pueden imitar a otros pulgares de otras personas, ni falta que hace. Son ya un poco mayores, a veces no aciertan, a veces tiemblan. No teclean letras minúsculas a velocidad superlativa. Se quedan suspendidos en el aire mientras el dedo índice persigue las letras que bailan.
hijos
Un matrimonio inglés en el que se acabó la felicidad a los seis meses de la boda, el marido es minero, bebe, la familia, ya con hijos, se resiente, ella, la señora Morel, no abandona, se vuelca en los tres niños y una niña. Sobre ella y sobre uno de sus hijos gravita la narración. El amor de la madre y de Paul, y las aventuras del hijo para encontrar su lugar en la vida, con sus relaciones amorosas, conforman las páginas que a veces parecen repetirse y otras reclaman la atención del lector.
Hijos y amantes. D.H. Lawrence. 1913
jueves, 28 de mayo de 2026
cima
Respiro un poco de todo y un poco de nada. Te pregunto si te gustaría bailar y me agarras. Yo quiero bailar sentado y pegado a ti pero sé que podría no levantarme después. Tu abrazo llega sin música, la imagino. Podría gritar ayuda y solo me escucharías tú. Hay que bajar, digo. El dolor, repito, no quiero ver como sale la sangre de mi cuerpo. Me veo reflejado en el espejo de tus gafas y hasta me besas y hasta bajamos con pasos cortos, indecisos los míos.
imitador
Imitador, de sonidos y gestos, de todo lo que ve y oye. Con la mano minúscula quiere ponerse algo por sombrero, con la otra simulará una trompa de elefante, bateará sin bate, golpeará el aire, sacará la lengua y hablará o cantará las canciones que nadie podrá imitar.
domingo, 24 de mayo de 2026
aficionado
ilusión
Un cabello dorado y muchos trenes, una ventana inmensa para sus curiosos ojos que todo lo miran, sólo él sabe lo que ve aparte de trenes, mas varados que en marcha, parados en vías muertas rodeados de cachivaches, objetos y todo ese caos que rodea a una estación de tren, todo vías y vías, algunas se cruzan, todas descansan sobre piedras, todo un sin sentido para el viajero que espera a que parta su tren y le lleve allá donde quiere ir. Niño o niña, que mas da, mira y habla, no podrá sacar conclusiones del caos, ni importa ahora, es lo natural que choca con lo artificial de ella y su pelo fucsia, moda, cabezonería o libertad, lo peina, lo acomoda en el espejo de su movil, verá también lo negro, pintón, que estira sus ojos, que los quiere estirar, algún día fue niña. No lo fueron las muñecas que asoman en el bajo, visillos a su espalda, tienen ojos y no ven, ni siquiera al perro que equivocó su portal, viejo o cansado, o harto de confundir olores, la dueña se lo recuerda, amablemente, no es aquí. Otro de su especie insiste en perseguir palomas que nunca alcanzará, me recuerda a los seres que soñamos despiertos en vano, pero que seguimos poniendo un pie y luego otro. Luego vienen unas compras, mucha gente, veo portadores de carros llenos de ropa, también compraron la maleta para llevarse esa ropa a lugares lejanos, serán los precios bajos. Luego veo a los que parece harán un homenaje a una doctora, el cartel habla de vocación, me gustaría preguntarles que hacen, no me atrevo, enfrente de ellos termino mi postre, mis manos manchadas, no soy uno de esos mendigos que se sientan sobre la piedra y simplemente esperan que pase algo, las horas o que se acuerde la vida de ellos. Yo me levanto, veo excursiones de jovenes y de niños todos con gorras para el sol. Futuro, ilusión, que la conserven siempre, toda, absolutamente toda, toda la que cabe en un paseo bajo los árboles y en las mil calles de esta ciudad.
ninfas
Novela galardonada con el premio Nadal, dicen que con reminiscencias autobiográficas. El adolescente que crece en su ciudad de provincias y que despierta al sexo y a otra vida entre amigos y personajes estrambóticos. Magnífico el prólogo, magnífico toda ella, un placer el leer a Umbral y disfrutar de su prosa.
Las ninfas. Francisco Umbral. 1975
viernes, 22 de mayo de 2026
importa
De ella nace un grito o un juego de su voz inocente, y recibe un beso, no es recompensa, tan solo un gesto de amor, lo único que importa, por sorpresa, por detrás, de la madre que vive dos vidas ahí y siempre, al borde de un semáforo. Luz en el túnel para disipar la niebla, luz en los vagones para exponer vidas al otro andén, para ver otro gesto con las manos. Afuera la naturaleza implacable, azul, adentro el niño habla y grita mamá, con su lenguaje incipiente, la madre dormita y el niño insiste en su grito, quiere que ella abra los ojos y vea lo que él ve, a eso se reduce todo, lo único que importa. Y yo me acuerdo de mi luz en el túnel, podría ser otoño, primavera, imposible acordarme, nada importaba salvo su mano y la mía atrapadas en un andén.
martes, 19 de mayo de 2026
innato
Innato el deseo de libertad que aparece temprano, en ese momento donde el desconsolado llanto de bebé pierde su aguda frecuencia y pasa a ser lloro de niño que descubre desde el suelo que es dueño de su cuerpo para voltearse y en un audaz gesto no ve trabas para iniciar un movimiento que le saque de su sitio y lo lleve reptando, que no gateando, allá donde quiere llegar, allá donde ve algo, explorador en pañales, libertad primigenia, limitada toda ella por su pequeñez, por su recién nacida niñez.
domingo, 17 de mayo de 2026
varados
Era cierto que había osos varados en la basura, un papá oso y su osito o quizás fuera mamá oso y su osita, el color gris, la tripa blanca, todavía amorosos y dignos de ser abrazados por quien ya se hizo mayor y no los quiere, cogen polvo es una frase adecuada, una excusa. Quien los dejó bajó veinticuatro horas después, esta vez sin osos, esta vez con una bolsa amarilla que transparentaba el contenido, algo como desperdicios de la comida, lo que no se come por lo que sea. Será insensibilidad o será un rasgo de adultez pero no se acordó de los que tanto abrazó. Todavía no sabía que los desnudos osos se le aparecerían en sueños envueltos en vientos azules y de tristeza, es lo que tienen los sueños, que todo es posible, hasta que le envolviera, antes de despertar, el peso de la soledad entre caras y gestos de antaño, casi olvidados, algunos con rasgos animales mas bien.
convicción
Un brigadista belga en la guerra civil. Sin convicción y enamorado decide desertar. La brutalidad de la guerra y la estupidez que conlleva se reflejan en estas páginas que se leen con emoción.
La fiesta española. Henri Francois Rey. 1958
viernes, 15 de mayo de 2026
pasos
Duerme escondido en su gran cama, hay unos precisos 23,3 grados en la habitación acompañados de un 55% de humedad. Ajeno él a todo dato descansa, la cámara captará su despertar y amplificará su reclamo, esperará un rostro conocido que le sonría y le proteja entre sus brazos, los mismos que le desplazarán bailando, y yo río y casi lloro en esos pasos musicales de manos anudadas.
puño
Hablaba sin móvil, con el puño cerrado en la oreja, haciendo preguntas a las que parecía tener respuestas, seguía todo un patrón de ida y vuelta en la comunicación, al final besos y abrazos. Guardó el puño en un bolsillo imaginario. Le pregunté si se encontraba bien, estaba sentada en un banco de madera y yo a su lado dejando el consabido espacio entre los dos, yo había llegado antes. Tardó un poco en responder después de mirarme fijamente un par de segundos, hasta una sonrisa se le dibujó antes de decir: váyase usted a la mierda, ¿lo hará? Y su risa se hizo carcajada.
fuente
Novela finalista del Planeta, cruda y llena de desasosiego. Ambientada en dos escenarios, Perú y Rumanía, destinos de ida y vuelta para los personajes principales del relato. Muy interesante.
La fuente de la vida. Lourdes Ortiz. 1995
jueves, 7 de mayo de 2026
pitusa
Yo la quería mucho, subraya eso, y jugaba con ella, jugábamos, también mis amigas, desde el balcón la bajábamos en una cesta hasta la calle, y la subíamos, no se cayó nunca.
Pitusa arañaba las cortinas, por eso la madrastra se enfadó y no quiso que viviera mas en nuestra casa, la pobre pitusa que era negra como el carbón y tenía unos ojos preciosos.
Se llamaba como la gaseosa que años mas tarde descubrí en una tienda al lado de donde vivía la abuela.
La veo todavía en imagenes que yo tengo dentro de mi cabeza.
Nadie la recuerda ya excepto yo.
torre
Hago una torre con piezas de madera y él la tira. Hago una segunda, la tira, hago 1000 torres, podría estar así todo el día, él las tiraría todas. Otro día intentaré hacer la torre mas alta del mundo, juntos, y ese día ya no querrá tirarla.
martes, 5 de mayo de 2026
saber
Se puede saber que no existe un planeta B, que las lagrimas jovenes no tienen fácil consuelo aunque sea tu madre quien te hable, que existen personas torpes para las que aparcar puede ser tarea imposible, se puede ver a alguien andando con un movil en cada mano y a una joven llevando un pantalón a modo de tablero de ajedrez, se puede no saber como va a acabar el libro aunque queden escasas páginas. Hasta se puede no saber cómo acabará la vida real, desconociendo los tiempos que la marcan. Desconozco todo, ignorante, libre de certezas, solo lo que se filtra por entre las nubes me dice que hay un sol cierto y verdadero mientras me muevo con el traqueteo. Se puede cantar bien en un pasillo con vistas al andén, micrófono en mano, nadie se para, puede que algunos escuchen, yo lo hago. De vagón en vagón se puede no vender ningún caramelo a cincuenta céntimos ni un paquete de pañuelos personales. Desorientado busco en el mapa mi destino, la fundación Juan March, allá donde toca Deliciæ Ensemble, muy aplaudidos, interpretan música antigua de iglesias y catedrales, de voces e instrumentos, muy agradable, hablan de Dios y de ángeles. A mi lado la señora en silla de ruedas, elegante, aplaude también. Una de las obras de Monteverdi lleva por nombre “Y resucitó”. Cuatro siglos separan ese mensaje de uno idéntico que se ve en la entrada del colegio Marianistas. ¿De verdad que lo creen? En Jurucha la empanadilla es magnífica, la tortilla no. Calienta esa certeza de sol en las transitadas calles, ya en el tren no se puede saber si ellos y yo volvemos o vamos.
lunes, 4 de mayo de 2026
alma
Años 20, un emigrante magiar pone rumbo a Estados Unidos, allí evocará y recordará con nostalgia su adolescencia y juventud en Hungría y relatará las vicisitudes de su vida americana, todo con el objetivo de “salvar del olvido los restos de mi alma magyar”. Trabajo, decepciones, casualidades, tristeza, azar, amor, todo cabe en esta agradable y emocionante novela.
El alma se apaga. Lajos Zilahy. 1932
paréntesis
— oye, ¿viste alguna vez mas de un sol en el cielo? Y no te he puesto ningún paréntesis, yo los vi anoche en sueños, nunca vi nada como eso, todo era brillante, algo que nunca había vivido antes.
— no lo viviste, tú lo has dicho, era solo un sueño….
— no lo puedo olvidar….abro paréntesis….era tan bonito…cierro paréntesis.
viernes, 1 de mayo de 2026
abacería
El mostrador de la abacería tenía un color autumnal, y tras él Luis, el dependiente, mostraba un guardapolvo de color verde que le llegaba casi al suelo, podía ser casi escoba, no sé como no se lo pisaba. Le pedí seis sardinas en salazón de la caja redonda, tímidamente, a la par que no podía imaginar cuanto tiempo llevaban muertas y saladas. Dejó el mostrador para pasar junto a mi y ya en el lado de los clientes y siempre con una sonrisa que yo veía de perfil seleccionó las más grandes; de nuevo de frente dijo algo que no entendí, siguió sonriendo, yo correspondí a su sonrisa con la mía, para agachar la cara al instante y casi temblar al contar las monedas y al dejarlas en su mano que se ofrecía como un volcán que tragaría la mía; rauda quise abrir la puerta para que no viera mas mi cara avergonzada que yo creía que explotaría cualquier día de estos delante de él porque hoy eran sardinas, mañana serían lentejas, pasado alubias, y yo no sabía donde esconder mi corazón cuando mi madre me encargaba estos recados.
jefes
Colección de relatos breves que presentan una protesta estudiantil, una pelea en la noche sin luna, un equívoco trágico, una apuesta juvenil, a un visitante inquietante y a un abuelo. Hay tensión y desasosiego en todos ellos. El que da título al volumen fue la primera publicación del autor en 1957.
Los jefes. Mario Vargas Llosa. 1959
jueves, 30 de abril de 2026
matemático
Ella estaba bien, yo estaba bien, despiertos, sin soñar.
—si tú supieras —dice
—el qué
—eso es matemático —dice
—no te entiendo
—abre la persiana —dice
Lo hago y vuelvo a su lado, cierro los ojos cegado de luz.
—lo ves, es matemático que cierres los ojos con esta luz—dice
—ya —no abro los ojos y la busco con las manos.
—si tú supieras lo que esconde mi corazón —dice
—indomable —añade, y toma mi mano para posarla allá donde late.
—qué tengo que saber —mi susurro.
Y yo ciego en busca de su cuerpo, escueto, pleno, que nada oculta esta mañana.
santo
Que mis palabras se van, que siempre me abandonan, no así mis manos que buscan nada y rebuscan todo encontrando una foto de Giovanna Ralli, actriz italiana que así a primera vista me parece Sophia Loren, pero en la parte de atrás viene su nombre y un texto de letra infantil que dice así: esta mañana temprano un ángel me despertó, recordándome tu santo por si no me acordaba yo, y yo le dije, vete tranquilo que el santo de Juan nunca lo olvido yo. Y ahora mis palabras vuelven para irse de nuevo porque sé quien escribió esas letras y con qué amor lo hizo.
lunes, 27 de abril de 2026
velatorio
volveré
La vuelta al barrio desde la cárcel, es la Barcelona de los años 60. El protagonista fue miembro de la resistencia anti franquista. Allí se encontrará con el pasado en todas sus vertientes, con los que esperan tanto de él y con los que solo guardan su nombre en la memoria. Gran novela resuelta magistralmente.
Un día volveré. Juan Marsé. 1982
sábado, 25 de abril de 2026
luna
Casi voceo..
—¡no entiendo a la luna, por qué este brillo esta noche¡
Ni ella, a mi lado, a mí….
—dime qué tenéis que entender, —dice
—ayúdame…—digo.
—has bebido demasiado —contesta.
—puede ser, —susurro…(mi lengua de trapo intenta hablar de nuevo…pero callo, no sé cómo seguir)
Miro hacia arriba, desapareció la luna,
—déjame sentarme un rato, necesito aire fresco.
Lo aspiro a bocanadas reclinado en el asiento, la cabeza echada hacia atrás, nada de estrellas, nada de lunas, nada de nada.
—¿Dónde estás? —pregunto
Y su respuesta que no llega, que se hace esperar, que no la veo, que se ha ido.
presidente
Novela acabada en 1932, estuvo prohibida su publicación en Guatemala durante 14 años, retrata el despotismo dictatorial del presidente Manuel Estrada Cabrera en los primeros años del siglo XX. Relato de múltiples personajes, de lenguaje a veces complejo y de palabras desconocidas que dan forma a un torbellino de situaciones llenas de mentiras, de recelos y de opresión.
El señor presidente. Miguel Ángel Asturias. 1946
viernes, 24 de abril de 2026
aguadas
Cuando el tren de las aguadas se detuvo en Tobarra nosotros nos bajamos, yo conté los escalones del tren de madera y los evité saltando al andén contenta. Esperaba la reprimenda de él y llegó y la olvidé para casi gritar: ¡vamos a ver como carga agua!, dos veces, tres, por favor. Él protestó, mamá también, él me llamó desobediente pero allá que fuimos, a la vía muerta para ver como la locomotora bebía su agua de aquella grúa que expulsaba un gran chorro. Yo imaginando y papá explicándome que sin esa agua el tren no podría llegar al mar.
corner
jueves, 23 de abril de 2026
arbolitos
Me preguntaste que cuanto tardarían los arbolitos en crecer y te contesté que infinito y tú decías que querías traer un metro y medirlo, uno de ellos, y luego volver a hacerlo, que ese sería nuestro árbol y que lo veríamos crecer y luego lo verían nuestros hijos y así sucesivamente, y que nos daría sombra y que un día estaríamos sentados debajo mientras el mundo seguía girando y que entonces recordaríamos las palabras que yo estaba escuchando.
principios
O lo que sucede cuando la tentación de hacer algo mal llega, cuando lo que se ha hecho siempre no es válido, cuando se quiere mas y para eso hay que vender tus principios. Ambientada en Estados Unidos, costa este, año 1960, muy interesante novela.
The winter of our discontent. John Steinbeck. 1961
martes, 21 de abril de 2026
retazos
“No llegamos, optimista…¿cómo estás?”, una sonrisa, son hilos, diferentes retazos de diálogos que se mezclan mientras avanzo despacio, mas despacio, con sol, que dicen que hará calor más tarde. Mas despacio que el segundero que se detiene lo suficiente en lo alto para que se mueva el minutero (se rompió o se paró el tiempo). Todo vibra sin terremoto, ahí llega, luz en el túnel, son blancas sus zapatillas, pequeñas, azules sus pantalones y veo las sillas que sin río o mar donde pescar miran a todo tren que pasa, nunca vi a nadie sentado. Botas altas de grandes hebillas y mayores suelas, elevándose para ver mejor y para andar peor, así somos, haciendo cosas incoherentes, como guardar colas para todo. En el museo de historia de Madrid nunca las hay, veo la obra de un artista que fotografía y luego pinta, un señor sin gafas y con guantes azules que expone también sus pinceles y los lápices gastados. En madera policromada un vestido se llena de flores y el pelo se desborda en trenzas no trabajadas que caen sobre un rostro de mirada limpia, ella sin mas. También hay fotos de Madrid y el agua donde una par de niños en blanco y negro parecen gritar de alegría no como el grito que llega en la calle asustando a palomas y transeúntes, que no a Daoiz y Velarde. Veo miradas perdidas y de las otras, sobra ropa, era verdad lo del calor, miles de turistas, las servilletas no limpian, son blancas y como las de hace mil años y se muestran en abanico en vaso. Compro libros y palo cortado y noto el peso del día que cae sobre mí y sobre los adoquines de las calles, también caen las voces y los silencios, hora de partir.
jueves, 16 de abril de 2026
confesión
Ambientada en París y Lisboa a finales del XIX, la novela presenta a un escritor que escribe una confesión en la que habitan un poeta y su enigmática pareja. Habrá más personajes en esta historia de amistad, amor y misterio.
A Confissão de Lucio. Mario de Sa-Carneiro. 1914
martes, 14 de abril de 2026
instantes
(Hoy voy a consumir instantes y cuando termine no sé si estaré ahíto o tendré hambre de mas)
Un poco de retraso en las vías, unos minutos inmensos, largos, cortos. Frases, “qué pereza, a mí me gusta la voz”, imagínense todas las que caben en un vagón que se mueve por railes. Se remiendan las tapas del cementerio civil donde también hay cruces e invocaciones a Dios (últimas esperanzas) así como frases que sentencian que todo acabó. Busco la tumba de Pío Baroja, sencilla, 1872-1956, dos fechas mas una flor, una piedra y una vela apagada. Hace frío y encuentro otras tumbas sin querer en un lugar pequeño y recogido bajo las sombras y la luz, solo unos pajarillos alteran el silencio eterno. Enfrente una tapia sin fin, la del cementerio de la Almudena. De vuelta a la vida veo a jovenes con maletas en víspera de vacaciones mientras me sostengo en la intersección de vagones sin caerme y pienso en proyectos de vida, todos, y en proyectos de hoy. Hay palabras de Juan de Mairena en la pared, huellas pasadas de alguien que vivió otra vida, quizás, quizás, quizás. En una exposición una persona me dice que ya ha visto todo esto y lanza la pregunta: ¿dónde está la pintura crítica con el régimen y la guerra? No respondo, yo veo cuadros bonitos y esculturas bellas. Estamos en distintas frecuencias. Muchas aulas recibiendo hoy las enseñanzas al aire libre, escuchando o hablando o cruzando semáforos de la mano, “yo lo veo en rojo, ahora puedes pasar”. Mas frases, “la grasa no engorda, engordas tú”. Yo lo hago con un kebab o kebap. Una iglesia conocida, sencilla, aquí me sentaba entonces. Los infames se fueron y sigo andando resistiendo la tentación, me canso y alguien dice “corriendo, corriendo”, pero yo no puedo dejar este instante así de repente.
lunes, 13 de abril de 2026
rojos
Mis ojos llorosos, rojos,
dejaron de llorar,
para dar paso a la nada,
no una nada difusa,
ni confusa,
no, es una nada articulada en formas,
las humanas de siempre,
las cosas de siempre,
nada que rezuma silencio,
de la que no se espera,
y abro los oídos y no oigo,
y abro los ojos y lo veo todo.
hormiguita
domingo, 5 de abril de 2026
cutio
sábado, 4 de abril de 2026
procesión
Yo procesiono cada día, no hace falta que se señale a la semana como santa. Haga frío, llueva o haga calor, a cubierto por pasillos, o al aire libre por el parque que se ve desde la ventana nosotros procesionamos en distancias mínimas con pasos tan cortos que parece que no avanzamos, con ella colgada de mi brazo o enfrentada al andador. Sin música no hay mas que palabras, las que salen de mí o de ella, que hablan de recuerdos y de personas que en su mayoría no están, ya se fueron. En las calles y en la televisión se suceden las imágenes de pasos envueltas todas ellas en una fe que no entiendo, no sé como tantos mundos caben aquí ni como convivir con lo real y lo irreal. En vísperas de que acabe la semana y de que culmine con la resurrección ella sigue recordándolos y no sabe donde están.
jinetes
Libro que debería ser de lectura obligatoria en la juventud para que todos supieran de la guerra y la violencia y de la tragedia que ello conlleva, para que nadie se deje llevar por la sinrazón y la fuerza para conseguir ridículos objetivos. Novela escrita en París, en plena primera guerra mundial, de retaguardia y de vanguardia (incluso el presidente de la República Francesa pidió al escritor que fuera al frente para tener un testimonio más cercano del horror).
Los cuatro jinetes del apocalipsis. Vicente Blasco Ibáñez. 1916
viernes, 3 de abril de 2026
perturbar
No quise perturbar tu descanso ni tus sueños si es que soñabas, revisé si la ventana estaba cerrada y la persiana bajada porque afuera relampagueaba y luego llegaba el trueno y tenía miedo que se fundiera tu sueño con la negrura y los resplandores de la noche, por eso te arropé con mimo evitando caer en la tentación de sentirte y te acaricié a la distancia que dejaban los dedos en el aire y te miré como solo se puede mirar en la penumbra y te dije algo como adiós sin hablar.
ligero
Vida y obra del gran poeta que en su eterno caminar encuentra la muerte en el exilio. Se cuenta y analiza su obra, la que creaba mientras se ganaba el sustento en Soria, Baeza, Segovia y Madrid como profesor de francés y la que firmaba al compás de sus amores Leonor y Pilar. Poeta comprometido en la búsqueda de la libertad y firme defensor de la república asume que su voz y testimonio es útil para luchar contra los golpistas y sublevados y así lo hace hasta sus últimos días. Emocionante.
Ligero de equipaje. La vida de Antonio Machado. Ian Gibson. 2006
martes, 31 de marzo de 2026
palmeras
Sentóse en el banco y empezó a contar palmeras, le salieron quince pero sabía que había más, justo enfrente de él la del tronco enorme tapaba otras y puede que esas hicieran lo mismo. Tendría que rodearlas para hacer la cuenta de verdad o debería volar para sumar desde las alturas pero le distrajo el niño que andaba despacio, su madre detrás, vigilante, el niño curioso sin hacer preguntas, recogía una piedra, la lanzaba, una pequeña rama, la lanzaba. Les vio alejarse y pensó que no se habían percatado de su presencia muda y silenciosa, pensó por un momento si no se habría vuelto invisible y contó de nuevo, esta vez le salieron dieciséis palmeras.
domingo, 29 de marzo de 2026
tallo
Año 1938, ciudad de Albany, la hermandad de los desolados habita las calles con vagabundos en busca de refugio para pasar la noche fría y con alcohólicos y desheredados de la fortuna que han llegado ahí por múltiples caminos. Francis Phelan es uno de ellos y lleva su historia a cuestas. Buena novela, fue premio Pulitzer.
Tallo de hierro. William Kennedy. 1983
jueves, 26 de marzo de 2026
mañana
Como cada mañana bajé el escalón del portal y las manos en mi cara, dejando libres mis ojos, acompañaron mi sorpresa al ver el árbol pelado todavía ahí, al ver un pájaro posarse y al ver unas nubes o un trocito de cielo azul. Gestos repetidos ante el nuevo día que no era el mismo de ayer, con la señal de la cruz no dirigida a ningún Dios en particular, era simplemente un gracias por lo que veía aquí y allá. Giré dos o tres veces sobre mí mismo sin apartar las manos, sin dejar de tener abiertos los ojos, aún mas, aún abarcando mas. Un señor se paró y me preguntó si estaba bien, contesté que estaba feliz. Me miro extrañado y siguió su camino, creo que no me entendió.
infante
Cines de luces y sombras o vecindarios o calles y paseos que bordean el mar, todo sirve para explorar y buscar. Novela de iniciación al sexo en La Habana. Lo hay en abundancia, también cine, también lenguaje, también palabras que nunca leí e infinidad de paréntesis. Entretenida.
La Habana para un infante difunto. Guillermo Cabrera Infante. 1979
plaga
Cuando veo a los padres o madres con una mano en el móvil y la otra en el carro del bebé que les confronta cara a cara me invade la tristeza o la rabia o lo que sea. No saben lo que se pierden, no hay nada en esos aparatos llenos de imágenes y letras que superen al bebé que duerme, que explora o que te mira esperando, esperándote.
Padres y madres que se extrañarán luego de que les pidan pronto eso que ellos no sueltan de sus manos.
jueves, 19 de marzo de 2026
torbellino
Curiosea, atiende, se esmera, almacena, imágenes, sonidos y ruidos, se queda mirando al que quedó varado en la acera o al perro que le precede, si te pierde te busca, imagínense un torbellino de todo eso porque es jueves, podría ser cualquier día, es Madrid, calles céntricas, el cielo claro, mas luz si cabe, toda la del mundo para sus ojos ávidos y todo eso sin poner palabra, sin poner etiqueta, las neuronas sin parar, conexiones que ayer no existían, celdas de memoria que esta noche volverán en sueños, de seguro que se le escapa en la madrugada un poco de ese mucho que almacena y que le sale a borbotones, boca inocente, de seguro que hay un pa y hay un ma que se oyen en silencio.