domingo, 5 de julio de 2026

aliciente

Había días sin ningún aliciente en los que le daba igual el sol o la luna, o todos los astros de la galaxia juntos. No fue hasta que no vio esos ojos casi sin abrir los suyos que cayó en la cuenta de lo hermoso que era vivir. Y así fue que repitió en los siguientes días y ya la vio de verdad.
Un día se lo dijo, armado de valor, vengo cada día de las dos últimas semanas a comprar el pan aquí, es un largo camino, invento excusas para este viaje, te veo sólo unos segundos, no sé si me recuerdas, yo te recuerdo cada minuto que pasa desde aquel día, fue el azar, hoy tus ojos no se abrieron igual, somnolientos quizás, no voy a salir corriendo y esperaré que me digas algo mientras no entre ningún otro cliente. Si entra alguien saldré corriendo y así tendré un día mas de esperanza. Recién acabada la frase, se abrió la puerta, ella sonrió y él salió como alma que lleva el diablo.

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