sábado, 25 de abril de 2026

luna

Casi voceo..

—¡no entiendo a la luna, por qué este brillo esta noche¡

Ni ella, a mi lado, a mí….

—dime qué tenéis que entender, —dice 

—ayúdame…—digo.  

—has bebido demasiado —contesta. 

—puede ser, —susurro…(mi lengua de trapo intenta hablar de nuevo…pero callo, no sé cómo seguir)

Miro hacia arriba, desapareció la luna,

—déjame sentarme un rato, necesito aire fresco.

Lo aspiro a bocanadas reclinado en el asiento, la cabeza echada hacia atrás, nada de estrellas, nada de lunas, nada de nada.

—¿Dónde estás? —pregunto

Y su respuesta que no llega, que se hace esperar, que no la veo, que se ha ido.

presidente

Novela acabada en 1932, estuvo prohibida su publicación en Guatemala durante 14 años, retrata el despotismo dictatorial del presidente Manuel Estrada Cabrera en los primeros años del siglo XX. Relato de múltiples personajes, de lenguaje a veces complejo y de palabras desconocidas que dan forma a un torbellino de situaciones llenas de mentiras, de recelos y de opresión.


El señor presidente. Miguel Ángel Asturias. 1946

viernes, 24 de abril de 2026

aguadas

Cuando el tren de las aguadas se detuvo en Tobarra nosotros nos bajamos, yo conté los escalones del tren de madera y los evité saltando al andén contenta. Esperaba la reprimenda de él y llegó y la olvidé para casi gritar: ¡vamos a ver como carga agua!, dos veces, tres, por favor. Él protestó, mamá también, él me llamó desobediente pero allá que fuimos, a la vía muerta para ver como la locomotora bebía su agua de aquella grúa que expulsaba un gran chorro. Yo imaginando y papá explicándome que sin esa agua el tren no podría llegar al mar.

corner

Cuando yo era niño y jugábamos al fútbol los córners se sacaban de la esquina donde el ángulo es de noventa grados, claro que no había palos y si había alguno hincado en la arena se quitaba para golpear el esférico. Hoy el nombre de saque de esquina ha quedado obsoleto, un punto cualquiera que roce la cal del cuarto de círculo es suficiente.


Cosas de los nórdicos, en Noruega está prohibida la publicidad de casas de apuestas en las camisetas, gran acierto. No ganarán Champions ni mundiales pero quizás los niños estén aprendiendo mejor a ser adultos responsables.


Detesto la manía de tantos comentaristas de partidos de fútbol de llamar a tal jugador el ex de tal equipo, punto de su vida anterior que no viene al caso, que ya pasó, que se rompió la ligazón, el contrato, que cuando no sabes qué decir acudes a los tópicos, de tan usados ya gastados.


En algunas victorias sobra soberbia y en algunas derrotas sobran excusas. Acudir a los árbitros suele ser el recurso fácil e infantil para ocultar que algo no se hizo del todo bien, o lo que es lo mismo, que el rival metió mas goles.

jueves, 23 de abril de 2026

arbolitos

Me preguntaste que cuanto tardarían los arbolitos en crecer y te contesté que infinito y tú decías que querías traer un metro y medirlo, uno de ellos, y luego volver a hacerlo, que ese sería nuestro árbol y que lo veríamos crecer y luego lo verían nuestros hijos y así sucesivamente, y que nos daría sombra y que un día estaríamos sentados debajo mientras el mundo seguía girando y que entonces recordaríamos las palabras que yo estaba escuchando. 

principios

O lo que sucede cuando la tentación de hacer algo mal llega, cuando lo que se ha hecho siempre no es válido, cuando se quiere mas y para eso hay que vender tus principios. Ambientada en Estados Unidos, costa este, año 1960, muy interesante novela.

The winter of our discontent. John Steinbeck. 1961

martes, 21 de abril de 2026

retazos

No llegamos, optimista…¿cómo estás?”, una sonrisa, son hilos, diferentes retazos de diálogos que se mezclan mientras avanzo despacio, mas despacio, con sol, que dicen que hará calor más tarde. Mas despacio que el segundero que se detiene lo suficiente en lo alto para que se mueva el minutero (se rompió o se paró el tiempo). Todo vibra sin terremoto, ahí llega, luz en el túnel, son blancas sus zapatillas, pequeñas, azules sus pantalones y veo las sillas que sin río o mar donde pescar miran a todo tren que pasa, nunca vi a nadie sentado. Botas altas de grandes hebillas y mayores suelas, elevándose para ver mejor y para andar peor, así somos, haciendo cosas incoherentes, como guardar colas para todo. En el museo de historia de Madrid nunca las hay, veo la obra de un artista que fotografía y luego pinta, un señor sin gafas y con guantes azules que expone también sus pinceles y los lápices gastados. En madera policromada un vestido se llena de flores y el pelo se desborda en trenzas no trabajadas que caen sobre un rostro de mirada limpia, ella sin mas. También hay fotos de Madrid y el agua donde una par de niños en blanco y negro parecen gritar de alegría no como el grito que llega en la calle asustando a palomas y transeúntes, que no a Daoiz y Velarde. Veo miradas perdidas y de las otras, sobra ropa, era verdad lo del calor, miles de turistas, las servilletas no limpian, son blancas y como las de hace mil años y se muestran en abanico en vaso. Compro libros y palo cortado y noto el peso del día que cae sobre mí y sobre los adoquines de las calles, también caen las voces y los silencios, hora de partir.

jueves, 16 de abril de 2026

confesión

Ambientada en París y Lisboa a finales del XIX, la novela presenta a un escritor que escribe una confesión en la que habitan un poeta y su enigmática pareja. Habrá más personajes en esta historia de amistad, amor y misterio.

A Confissão de Lucio. Mario de Sa-Carneiro.  1914

martes, 14 de abril de 2026

instantes

Quietud alterada, gafas negras, saludos concisos, obligados pienso, móviles, niños de uniforme o no, las clases nunca se acaban, la discriminación por dinero, colegios tan cercanos y tan lejanos. Aprendiendo desde pequeños que todos no son iguales aunque alguien les diga lo contrario apelando al buen cristiano, siempre puede mas el hecho que las palabras dichas para crear compasión.
(Hoy voy a consumir instantes y cuando termine no sé si estaré ahíto o tendré hambre de mas)
Un poco de retraso en las vías, unos minutos inmensos, largos, cortos. Frases, “qué pereza, a mí me gusta la voz”, imagínense todas las que caben en un vagón que se mueve por railes. Se remiendan las tapas del cementerio civil donde también hay cruces e invocaciones a Dios (últimas esperanzas) así como frases que sentencian que todo acabó. Busco la tumba de Pío Baroja, sencilla, 1872-1956, dos fechas mas una flor, una piedra y una vela apagada. Hace frío y encuentro otras tumbas sin querer en un lugar pequeño y recogido bajo las sombras y la luz, solo unos pajarillos alteran el silencio eterno. Enfrente una tapia sin fin, la del cementerio de la Almudena. De vuelta a la vida veo a jovenes con maletas en víspera de vacaciones mientras me sostengo en la intersección de vagones sin caerme y pienso en proyectos de vida, todos, y en proyectos de hoy. Hay palabras de Juan de Mairena en la pared, huellas pasadas de alguien que vivió otra vida, quizás, quizás, quizás. En una exposición una persona me dice que ya ha visto todo esto y lanza la pregunta: ¿dónde está la pintura crítica con el régimen y la guerra? No respondo, yo veo cuadros bonitos y esculturas bellas. Estamos en distintas frecuencias. Muchas aulas recibiendo hoy las enseñanzas al aire libre, escuchando o hablando o cruzando semáforos de la mano, “yo lo veo en rojo, ahora puedes pasar”. Mas frases, “la grasa no engorda, engordas tú”. Yo lo hago con un kebab o kebap. Una iglesia conocida, sencilla, aquí me sentaba entonces. Los infames se fueron y sigo andando resistiendo la tentación, me canso y alguien dice “corriendo, corriendo”, pero yo no puedo dejar este instante así de repente.

lunes, 13 de abril de 2026

rojos

Mis ojos llorosos, rojos,

dejaron de llorar,

para dar paso a la nada,

no una nada difusa,

ni confusa,

no, es una nada articulada en formas,

las humanas de siempre,

las cosas de siempre,

nada que rezuma silencio,

de la que no se espera, 

y abro los oídos y no oigo,

y abro los ojos y lo veo todo.

hormiguita

Es real, como alfombra suave e incontable, cada latido alimenta las células, las baña en sangre que germina vida que eriza el vello y la pone en guardia, en alerta, la misma sangre que la abate y la recoge en su sueño.


La luna que no sabe de años, que se asusta ante un ruido muy ruido, que me busca para amoldar su lomo a mi contorno, que se aleja hasta donde es posible dentro de sus posibilidades y las mías, es la misma luna que en la noche me mira con su interrogación perpetua.


Silencio sin silencio con luna al lado mientras ando como hormiguita por su espalda.

domingo, 5 de abril de 2026

cutio

Mi padre trabajaba los días de cutio y los que no. Recibía los avisos en casa, venían esas personas con su prisa y dejaban una dirección y un nombre que yo anotaba con mi mano izquierda en un trozo de papel usando el lápiz que estaba en la mesita del recibidor. Cuando él salía de casa llevaba la lista en su chaqueta y sus tres cajitas metálicas con sus jeringas en la maleta de practicante. Los sábados y domingos yo le acompañaba, esos días la lista la llevaba yo, el papel doblado en un bolsillo de la falda. 
En la casa con la cortina de dril que no dejaba pasar las moscas había un niño que lloraba mucho. Lloró aún mas cuando mi padre le pinchó en su culito desnudo. Yo miraba todo, no me daba miedo. Me hubiera gustado acariciarle y hablarle. Al salir puse la media docena de huevos que nos dieron en la cesta. Le pregunté a mi padre si el bebé se pondría bueno y el contestó que sí, siempre decía lo mismo aunque yo sabía que no siempre era verdad.

sábado, 4 de abril de 2026

procesión

Yo procesiono cada día, no hace falta que se señale a la semana como santa. Haga frío, llueva o haga calor, a cubierto por pasillos, o al aire libre por el parque que se ve desde la ventana nosotros procesionamos en distancias mínimas con pasos tan cortos que parece que no avanzamos, con ella colgada de mi brazo o enfrentada al andador. Sin música no hay mas que palabras, las que salen de mí o de ella, que hablan de recuerdos y de personas que en su mayoría no están, ya se fueron. En las calles y en la televisión se suceden las imágenes de pasos envueltas todas ellas en una fe que no entiendo, no sé como tantos mundos caben aquí ni como convivir con lo real y lo irreal. En vísperas de que acabe la semana y de que culmine con la resurrección ella sigue recordándolos y no sabe donde están.


jinetes

Libro que debería ser de lectura obligatoria en la juventud para que todos supieran de la guerra y la violencia y de la tragedia que ello conlleva, para que nadie se deje llevar por la sinrazón y la fuerza para conseguir ridículos objetivos. Novela escrita en París, en plena primera guerra mundial, de retaguardia y de vanguardia (incluso el presidente de la República Francesa pidió al escritor que fuera al frente para tener un testimonio más cercano del horror).

Los cuatro jinetes del apocalipsis. Vicente Blasco Ibáñez. 1916

viernes, 3 de abril de 2026

perturbar

No quise perturbar tu descanso ni tus sueños si es que soñabas, revisé si la ventana estaba cerrada y la persiana bajada porque afuera relampagueaba y luego llegaba el trueno y tenía miedo que se fundiera tu sueño con la negrura y los resplandores de la noche, por eso te arropé con mimo evitando caer en la tentación de sentirte y te acaricié a la distancia que dejaban los dedos en el aire y te miré como solo se puede mirar en la penumbra y te dije algo como adiós sin hablar.