Se puede saber que no existe un planeta B, que las lagrimas jovenes no tienen fácil consuelo aunque sea tu madre quien te hable, que existen personas torpes para las que aparcar puede ser tarea imposible, se puede ver a alguien andando con un movil en cada mano y a una joven llevando un pantalón a modo de tablero de ajedrez, se puede no saber como va a acabar el libro aunque queden escasas páginas. Hasta se puede no saber cómo acabará la vida real, desconociendo los tiempos que la marcan. Desconozco todo, ignorante, libre de certezas, solo lo que se filtra por entre las nubes me dice que hay un sol cierto y verdadero mientras me muevo con el traqueteo. Se puede cantar bien en un pasillo con vistas al andén, micrófono en mano, nadie se para, puede que algunos escuchen, yo lo hago. De vagón en vagón se puede no vender ningún caramelo a cincuenta céntimos ni un paquete de pañuelos personales. Desorientado busco en el mapa mi destino, la fundación Juan March, allá donde toca Deliciæ Ensemble, muy aplaudidos, interpretan música antigua de iglesias y catedrales, de voces e instrumentos, muy agradable, hablan de Dios y de ángeles. A mi lado la señora en silla de ruedas, elegante, aplaude también. Una de las obras de Monteverdi lleva por nombre “Y resucitó”. Cuatro siglos separan ese mensaje de uno idéntico que se ve en la entrada del colegio Marianistas. ¿De verdad que lo creen? En Jurucha la empanadilla es magnífica, la tortilla no. Calienta esa certeza de sol en las transitadas calles, ya en el tren no se puede saber si ellos y yo volvemos o vamos.
martes, 5 de mayo de 2026
lunes, 4 de mayo de 2026
alma
Años 20, un emigrante magiar pone rumbo a Estados Unidos, allí evocará y recordará con nostalgia su adolescencia y juventud en Hungría y relatará las vicisitudes de su vida americana, todo con el objetivo de “salvar del olvido los restos de mi alma magyar”. Trabajo, decepciones, casualidades, tristeza, azar, amor, todo cabe en esta agradable y emocionante novela.
El alma se apaga. Lajos Zilahy. 1932
paréntesis
— oye, ¿viste alguna vez mas de un sol en el cielo? Y no te he puesto ningún paréntesis, yo los vi anoche en sueños, nunca vi nada como eso, todo era brillante, algo que nunca había vivido antes.
— no lo viviste, tú lo has dicho, era solo un sueño….
— no lo puedo olvidar….abro paréntesis….era tan bonito…cierro paréntesis.
viernes, 1 de mayo de 2026
abacería
El mostrador de la abacería tenía un color autumnal, y tras él Luis, el dependiente, mostraba un guardapolvo de color verde que le llegaba casi al suelo, podía ser casi escoba, no sé como no se lo pisaba. Le pedí seis sardinas en salazón de la caja redonda, tímidamente, a la par que no podía imaginar cuanto tiempo llevaban muertas y saladas. Dejó el mostrador para pasar junto a mi y ya en el lado de los clientes y siempre con una sonrisa que yo veía de perfil seleccionó las más grandes; de nuevo de frente dijo algo que no entendí, siguió sonriendo, yo correspondí a su sonrisa con la mía, para agachar la cara al instante y casi temblar al contar las monedas y al dejarlas en su mano que se ofrecía como un volcán que tragaría la mía; rauda quise abrir la puerta para que no viera mas mi cara avergonzada que yo creía que explotaría cualquier día de estos delante de él porque hoy eran sardinas, mañana serían lentejas, pasado alubias, y yo no sabía donde esconder mi corazón cuando mi madre me encargaba estos recados.
jefes
Colección de relatos breves que presentan una protesta estudiantil, una pelea en la noche sin luna, un equívoco trágico, una apuesta juvenil, a un visitante inquietante y a un abuelo. Hay tensión y desasosiego en todos ellos. El que da título al volumen fue la primera publicación del autor en 1957.
Los jefes. Mario Vargas Llosa. 1959
jueves, 30 de abril de 2026
matemático
Ella estaba bien, yo estaba bien, despiertos, sin soñar.
—si tú supieras —dice
—el qué
—eso es matemático —dice
—no te entiendo
—abre la persiana —dice
Lo hago y vuelvo a su lado, cierro los ojos cegado de luz.
—lo ves, es matemático que cierres los ojos con esta luz—dice
—ya —no abro los ojos y la busco con las manos.
—si tú supieras lo que esconde mi corazón —dice
—indomable —añade, y toma mi mano para posarla allá donde late.
—qué tengo que saber —mi susurro.
Y yo ciego en busca de su cuerpo, escueto, pleno, que nada oculta esta mañana.
santo
Que mis palabras se van, que siempre me abandonan, no así mis manos que buscan nada y rebuscan todo encontrando una foto de Giovanna Ralli, actriz italiana que así a primera vista me parece Sophia Loren, pero en la parte de atrás viene su nombre y un texto de letra infantil que dice así: esta mañana temprano un ángel me despertó, recordándome tu santo por si no me acordaba yo, y yo le dije, vete tranquilo que el santo de Juan nunca lo olvido yo. Y ahora mis palabras vuelven para irse de nuevo porque sé quien escribió esas letras y con qué amor lo hizo.
lunes, 27 de abril de 2026
velatorio
volveré
La vuelta al barrio desde la cárcel, es la Barcelona de los años 60. El protagonista fue miembro de la resistencia anti franquista. Allí se encontrará con el pasado en todas sus vertientes, con los que esperan tanto de él y con los que solo guardan su nombre en la memoria. Gran novela resuelta magistralmente.
Un día volveré. Juan Marsé. 1982
sábado, 25 de abril de 2026
luna
Casi voceo..
—¡no entiendo a la luna, por qué este brillo esta noche¡
Ni ella, a mi lado, a mí….
—dime qué tenéis que entender, —dice
—ayúdame…—digo.
—has bebido demasiado —contesta.
—puede ser, —susurro…(mi lengua de trapo intenta hablar de nuevo…pero callo, no sé cómo seguir)
Miro hacia arriba, desapareció la luna,
—déjame sentarme un rato, necesito aire fresco.
Lo aspiro a bocanadas reclinado en el asiento, la cabeza echada hacia atrás, nada de estrellas, nada de lunas, nada de nada.
—¿Dónde estás? —pregunto
Y su respuesta que no llega, que se hace esperar, que no la veo, que se ha ido.
presidente
Novela acabada en 1932, estuvo prohibida su publicación en Guatemala durante 14 años, retrata el despotismo dictatorial del presidente Manuel Estrada Cabrera en los primeros años del siglo XX. Relato de múltiples personajes, de lenguaje a veces complejo y de palabras desconocidas que dan forma a un torbellino de situaciones llenas de mentiras, de recelos y de opresión.
El señor presidente. Miguel Ángel Asturias. 1946
viernes, 24 de abril de 2026
aguadas
Cuando el tren de las aguadas se detuvo en Tobarra nosotros nos bajamos, yo conté los escalones del tren de madera y los evité saltando al andén contenta. Esperaba la reprimenda de él y llegó y la olvidé para casi gritar: ¡vamos a ver como carga agua!, dos veces, tres, por favor. Él protestó, mamá también, él me llamó desobediente pero allá que fuimos, a la vía muerta para ver como la locomotora bebía su agua de aquella grúa que expulsaba un gran chorro. Yo imaginando y papá explicándome que sin esa agua el tren no podría llegar al mar.
corner
jueves, 23 de abril de 2026
arbolitos
Me preguntaste que cuanto tardarían los arbolitos en crecer y te contesté que infinito y tú decías que querías traer un metro y medirlo, uno de ellos, y luego volver a hacerlo, que ese sería nuestro árbol y que lo veríamos crecer y luego lo verían nuestros hijos y así sucesivamente, y que nos daría sombra y que un día estaríamos sentados debajo mientras el mundo seguía girando y que entonces recordaríamos las palabras que yo estaba escuchando.
principios
O lo que sucede cuando la tentación de hacer algo mal llega, cuando lo que se ha hecho siempre no es válido, cuando se quiere mas y para eso hay que vender tus principios. Ambientada en Estados Unidos, costa este, año 1960, muy interesante novela.
The winter of our discontent. John Steinbeck. 1961