martes, 13 de octubre de 2026

hogueras

Un pueblo en Mallorca por el que pasan las estaciones y los turistas dejando a los que habitan permanentemente enfrascados en su soledad; gran novela de lenguaje escueto, sin florituras, adaptado a la desolación que se palpa en cada página del relato, premio Planeta.

Las hogueras. Concha Alós. 1964

relojero

Él era relojero, de precisión, de los buenos, y las relojerías mas importantes de la ciudad le llevaban los arreglos difíciles. Trabajaba en su casa viendo como su mujer no paraba un momento y sus hijos marchaban al colegio. Su tía trajo y traía al mundo a muchos bebés a los que ayudaba a quedarse en esta vida con algunas palmadas que rompían el llanto. Seguro que esa mañana su tía lloraba de emoción con una nueva bienvenida, siempre lo hacía, un poco a escondidas; mientras, nadie sabe por qué, él hizo un movimiento desacostumbrado, le dijo a su esposa que tenía que recoger unos relojes, cosa rara, siempre se los llevaban a casa; no se despidió con un beso, pensando ella que regresaría enseguida, bajó los escalones de uno en uno y fue a buscar su automóvil que estaba aparcado en su cochera, subió la persiana, sacó el auto y paró fuera para bajar la persiana, dejó el cinturón colgado, arrancó, y tras un par de semáforos en rojo en los cuales no tuvo tiempo de ordenar su vida, no tardó en tomar la primera carretera que le sacaba de la ciudad y tampoco tardó en dejar que el coche siguiera su camino recto en la primera curva a la izquierda, el muro encalado que le recibió hizo el resto, no hizo falta mayor precisión.

domingo, 11 de octubre de 2026

puente

Un puente que se cae, cinco fallecidos, conoceremos cómo llegaron a ese día, un fraile intenta dilucidar si acaso un azar o acaso un designio los llevó al abismo. Libro precioso que recrea también la figura del único personaje real, la artista peruana Micaela Villegas, o Camila Perrichola.
“Jamas sabremos nada de lo que tanto nos importa saber”.
El puente de San Luis Rey. Thornton Wilder. 1927 

sábado, 10 de octubre de 2026

pies

De repente te mueves, tú, solo e independiente, y te vas y vuelves con ese andar que es destartalado y con sonidos que deben de medir tu felicidad, y levantas los pies apara atravesar una vía o un puente, gigante pequeño, y dices tractor de repente, y quieres leer bien de pie o sentado, y quieres dormir arrullado soñando tus pasos de ayer y los que vendrán, y pisas charcos mientras sonríes.

ola

Cuando éramos pequeñas apoyábamos nuestros brazos en una barandilla al borde del mar o playa según fuera la marea, veíamos las olas ir y venir y nunca nos cansábamos porque todas eran distinta, jugábamos a adivinar cuando vendría la ola mas alta sin saber medir alturas, casi sin saber lo que era un metro. Ya mayor, ella se marchó lejos de esta playa a otro lugar donde el mar no alcanza, y yo algunas tardes todavía apoyo mis brazos y juego por mí y por ella, y me miento a mí misma (siempre hay una ola mas alta que todas las que en el mundo hubo) para escaparme del cansancio que me produce mi rutina inacabable, y cuando escasea la luz y encienden las farolas del paseo y el mar se oscurece para transformase en puro rumor me digo que esto también pasará aunque sé que es solo una frase hecha, menos mal que el sueño es alivio para todo mi ser.

sur

Premio Planeta, la leí y la extravié, quizás prestándola, quizás dejándola en una estantería a la que no volví. Pepe Carvalho como detective.

Los mares del sur. Manuel Vázquez Montalbán. 1979

miércoles, 7 de octubre de 2026

cita

Recibo un papel alargado y estrecho escrito por los dos lados, ella, una desconocida, me cita para dentro de veinte años, un día concreto, una hora, en una esquina de Madrid. Investigo y alguien me dice quien puede ser, quiero hablar con ella antes de esa fecha porque no sé si llegaré vivo a ese futuro tan lejano.

martes, 6 de octubre de 2026

café

Monólogo de café y de calle contado a un desconocido en una noche de Junio del 36 y que se centra en los dos años, del 31 al 33, los que pasó en un pueblo de Extremadura comenzando su vida de abogado el que habla, Alonso Mora, que nunca dejó de ser forastero mientras observaba la violencia entre familias, las rencillas y el caciquismo que se plasma en múltiples historias;  novela finalista del Planeta que emplea un lenguaje florido que necesita de diccionario.

Gran Café. Pedro de Lorenzo. 1974

sábado, 3 de octubre de 2026

contador

Papá, que vienen a leer el contador de la luz, que pase; papá, que ahora quieren leer el contador del agua, que pase. Yo les acompañaba y ellos leían lo que tuvieran que leer y se marchaban. Ya por la noche se me ocurrió pensar si habría forma de inventar un contador para mi corazón, para que cuente mis emociones, escalofríos, miedos y latidos de mas que aparecen cuando le veo a él tras unas puertas de madera que empujo con las dos manos.

viernes, 25 de septiembre de 2026

lluvia

En plena pandemia de Covid el protagonista sufre un dolor que le lleva al hospital, hay un diagnóstico y hay una espera, hay angustia, pruebas y todo lo demás; afuera un amor con el que comparte la vida, lo más importante de lo que quedó allá, a la espera de retomar una normalidad, una vida que damos por sentado que durará eternamente. Muy interesante.

Lluvia pequeña. Garth Greenwell. 2024

lunes, 21 de septiembre de 2026

llegar

Se me olvidó rezar pero aún y todo vuelve el pan nuestro de cada día, de todos los días, con grupos de gentes ensimismadas en terminales sin fin haciendo scrolling con dedos que se deformarán, zombies presentes, enfermos futuros, hablan solos, sordos al mundo, yo atento al sol que nos dice todo, al azul, a las montañas tan cercanas, al verde detrás de los cristales, al frescor que ya traspasó el amanecer. Sí, se me olvidó rezar, esa parte de la fe ausente, desterrada. Se para el tren, sin sentido, varado, nadie informa, llegarán tarde los que tengan prisa, los que no, llegaremos cuando sea menester, siempre se llega. Veo a un hombre con andador y a su acompañante que le dice “poco a poco”, espero que el anciano oiga esas palabras, hace falta mas vida, mas humana. Allí donde se fabricaba la cerveza El Águila existen hoy oficinas y salas de exposiciones. En una de ellas se exponen fotos de un Madrid que ya no existe, destruido tras la guerra, con pies descalzos, ruinas y supervivencia, luego crece, se rehace, se reconstruye, se llenan los espacios vacíos, todo era distinto, todo es diferente hoy, cada día. Recibo la llamada de siempre a una hora atrasada. Mas libros para mi bolsa de esos que entran y salen cada día de las casetas en cuesta, una de ellas se llama nubes pasajeras, las nubes que no se ven, los turistas no paran, de aquí para allá, los padres pasean a bebés que no se duermen; él llega con un carro lleno de libros, ¿me pediste poesía tú?, yo no, ¿quieres echar un vistazo?, estoy cargadísimo, el carro avanza empujado por el hombre que busca compradores para su cargamento. Entre las gentes, o lo que a mí me parecen multitudes, veo una mano que tira de alguien.

inverosímil

Novela galardonada con el premio Ateneo, cuenta la vida de Manuel González Verdun, nacido en 1934 en Campillos, Málaga, de padre no conocido y de madre tejeringuera fusilada en la guerra civil. La orfandad le lleva a instituciones en las que sobrevive de mala manera para volver al pueblo con la abuela, ahí se iniciará una huida hacia adelante en la que pasará de ratero a delincuente para luego aventurarse por medio mundo en forma de soldado, espía, revolucionario, etc…pisando cárceles y volviendo a empezar. Dice el autor que todo lo contado es verídico aunque pueda parecer inverosímil.

Manú. Cristobal Zaragoza. 1975

sábado, 19 de septiembre de 2026

manos

Salió a buscar unas manos que pudieran alternar con las suyas en combinaciones varias, que tiraran de él o que él tirara de ellas para hacer una parada aquí, para ver algo especial, para sentarse a escuchar la música o las palabras, manos que se hacen compañía, que se acompañan en la pausa y en el camino, que se rozan y se sienten, que a veces se suben por los brazos o se bajan por las piernas, o se posan allá donde se pierden los sentidos. Las veía a cientos, a miles, muchas ya enganchadas, muchas solas y vio una que caminaba, mano que usaba los dedos para avanzar en un banco de madera de un parque muy grande de Madrid, iba y volvía marcha atrás; como el banco era largo quiso sentarse, ella dejó de moverla, y él, tras unos instantes en los que cerró los ojos y respiró profundamente, hizo caminar su mano con dedos tímidos hacia el centro del banco. Tras unos eternos segundos de indecisión abrió los ojos para ver que ella ya no estaba.

viernes, 18 de septiembre de 2026

gratitudes

Tres protagonistas, no se necesitan mas para tejer la vida misma.
El miedo y la esperanza, dos conceptos que se articulan en palabras que a veces se escapan y se pierden y no se las encuentra a pesar de que siempre hayan estado ahí. Relato devastador, como bomba de relojería a la que se le espera, y relato esperanzador, real.

Las gratitudes. Delphine de Vigan. 2019

jueves, 17 de septiembre de 2026

infinita

Para no enfangar todo empezaré a mitad de página, a escribir, a juntar letras, no deja de ser una página mas entre cientos. Escribo sobre el milagro de vivir y no morir entre los sueños y después sobre como seguir una zanja que une dos puntos de la ciudad, partiendo de aquí se llega allí abriendo las entrañas de una tierra en la que colocan cables para luego cerrar lo abierto (tarea que exige concentración y confianza). Acabé dos páginas, ahora escribo sobre el placer máximo, ella en mis brazos y yo en los suyos, amándonos como entonces, como ahora. Pasado el clímax reanudo la escritura entre soledades y confusiones. Luego me da por pensar en lo qué pasaría si esto no se acabara nunca, si la vida fuera infinita (dime todo lo que falta), es ahí donde abro y cierro signos de interrogación entre los que no escribo nada.