martes, 20 de octubre de 2026
vida
lunes, 19 de octubre de 2026
santuario
Novela oscura y dura ambientada a finales de los años 20 en el sur de Estados Unidos en plena ley seca, hay contrabando de alcohol, personajes fuera de la ley y víctimas inocentes de la degradación. Como era de esperar la narrativa de Faulkner deja algunos momentos sublimes.
Santuario. William Faulkner. 1931
foto
Vinieron a fotografiar nuestras casas, nosotros las llamábamos chabolas, estábamos yo, Ana y Antonio, me puse un vestido blanco, Ana su vestido de tirantes, el único que tenía, y Antonio su peto y su gorra de miliciano, él iba descalzo; hicieron que nos sentáramos en la puerta sin puerta de mi casa. Venían dos personas, yo miré al de la derecha, el que hacía la foto, ellos miraban a la otra persona que nos hablaba, le sonreían, yo no sonreía, enfadada antes y enfadada después escupí al suelo cuando se fueron, no sé por qué maldita razón querían hacer una foto de nuestra miseria.
sábado, 17 de octubre de 2026
barco
El final de la vida de un barco carguero y la historia de una pasión se cruzan en esta breve y encantadora novela. “Solo existe una historia de amor desde el principio de los tiempos”.
La última escala del tramp steamer. Álvaro Mutis. 1988
jueves, 15 de octubre de 2026
jueves
Dos poetas que se encuentran y establecen juramentos en un barrio de Londres. La palabra dada es sagrada, el honor por encima de todo, eso llevará a una aventura donde no falta la tensión, las sorpresas, el humor, el equívoco y las persecuciones. Todo bajo la pericia narrativa del autor inglés.
El hombre que fue jueves. G.K. Chesterton. 1908
almas
martes, 13 de octubre de 2026
hogueras
Un pueblo en Mallorca por el que pasan las estaciones y los turistas dejando a los que habitan permanentemente enfrascados en su soledad; gran novela de lenguaje escueto, sin florituras, adaptado a la desolación que se palpa en cada página del relato, premio Planeta.
Las hogueras. Concha Alós. 1964
relojero
Él era relojero, de precisión, de los buenos, y las relojerías mas importantes de la ciudad le llevaban los arreglos difíciles. Trabajaba en su casa viendo como su mujer no paraba un momento y sus hijos marchaban al colegio. Su tía trajo y traía al mundo a muchos bebés a los que ayudaba a quedarse en esta vida con algunas palmadas que rompían el llanto. Seguro que esa mañana su tía lloraba de emoción con una nueva bienvenida, siempre lo hacía, un poco a escondidas; mientras, nadie sabe por qué, él hizo un movimiento desacostumbrado, le dijo a su esposa que tenía que recoger unos relojes, cosa rara, siempre se los llevaban a casa; no se despidió con un beso, pensando ella que regresaría enseguida, bajó los escalones de uno en uno y fue a buscar su automóvil que estaba aparcado en su cochera, subió la persiana, sacó el auto y paró fuera para bajar la persiana, dejó el cinturón colgado, arrancó, y tras un par de semáforos en rojo en los cuales no tuvo tiempo de ordenar su vida, no tardó en tomar la primera carretera que le sacaba de la ciudad y tampoco tardó en dejar que el coche siguiera su camino recto en la primera curva a la izquierda, el muro encalado que le recibió hizo el resto, no hizo falta mayor precisión.
domingo, 11 de octubre de 2026
puente
“Jamas sabremos nada de lo que tanto nos importa saber”.
El puente de San Luis Rey. Thornton Wilder. 1927
sábado, 10 de octubre de 2026
pies
De repente te mueves, tú, solo e independiente, y te vas y vuelves con ese andar que es destartalado y con sonidos que deben de medir tu felicidad, y levantas los pies apara atravesar una vía o un puente, gigante pequeño, y dices tractor de repente, y quieres leer bien de pie o sentado, y quieres dormir arrullado soñando tus pasos de ayer y los que vendrán, y pisas charcos mientras sonríes.
ola
Cuando éramos pequeñas apoyábamos nuestros brazos en una barandilla al borde del mar o playa según fuera la marea, veíamos las olas ir y venir y nunca nos cansábamos porque todas eran distinta, jugábamos a adivinar cuando vendría la ola mas alta sin saber medir alturas, casi sin saber lo que era un metro. Ya mayor, ella se marchó lejos de esta playa a otro lugar donde el mar no alcanza, y yo algunas tardes todavía apoyo mis brazos y juego por mí y por ella, y me miento a mí misma (siempre hay una ola mas alta que todas las que en el mundo hubo) para escaparme del cansancio que me produce mi rutina inacabable, y cuando escasea la luz y encienden las farolas del paseo y el mar se oscurece para transformase en puro rumor me digo que esto también pasará aunque sé que es solo una frase hecha, menos mal que el sueño es alivio para todo mi ser.
sur
Premio Planeta, la leí y la extravié, quizás prestándola, quizás dejándola en una estantería a la que no volví. Pepe Carvalho como detective.
Los mares del sur. Manuel Vázquez Montalbán. 1979
miércoles, 7 de octubre de 2026
cita
Recibo un papel alargado y estrecho escrito por los dos lados, ella, una desconocida, me cita para dentro de veinte años, un día concreto, una hora, en una esquina de Madrid. Investigo y alguien me dice quien puede ser, quiero hablar con ella antes de esa fecha porque no sé si llegaré vivo a ese futuro tan lejano.
martes, 6 de octubre de 2026
café
Monólogo de café y de calle contado a un desconocido en una noche de Junio del 36 y que se centra en los dos años, del 31 al 33, los que pasó en un pueblo de Extremadura comenzando su vida de abogado el que habla, Alonso Mora, que nunca dejó de ser forastero mientras observaba la violencia entre familias, las rencillas y el caciquismo que se plasma en múltiples historias; novela finalista del Planeta que emplea un lenguaje florido que necesita de diccionario.
Gran Café. Pedro de Lorenzo. 1974
sábado, 3 de octubre de 2026
contador
Papá, que vienen a leer el contador de la luz, que pase; papá, que ahora quieren leer el contador del agua, que pase. Yo les acompañaba y ellos leían lo que tuvieran que leer y se marchaban. Ya por la noche se me ocurrió pensar si habría forma de inventar un contador para mi corazón, para que cuente mis emociones, escalofríos, miedos y latidos de mas que aparecen cuando le veo a él tras unas puertas de madera que empujo con las dos manos.