lunes, 20 de julio de 2026

estrellas

España avanza, ya es finalista, y yo solo veo tres franjas naranjas, son unas adidas. No veo nada mas, todo es nebulosa, todo es final. Inexplicable, el fútbol es así. 

Y qué hacemos sin rayas naranjas hoy, todos los coches pitan, delirio, éxtasis, solo se vive una vez, quizás dos, el metro amplia horario, espero minutos en el andén, banderas al viento, volver a casa con dos estrellas, en Tres Olivos el tren se paró, fin de jornada, la noche se cerró, sobra el eclipse, busco luz verde, campeones merecidos, que no se olvide que a veces los méritos se premian, qué locura en las caras pintadas, no me digas adiós.
Colores que ojalá construyan algo.

sábado, 18 de julio de 2026

colgar

A veces pongo musica mientras cuelgo la ropa y eso me aísla del ruido de la calle, de los mensajes que intercambian los vecinos a gritos en el patio y de todo lo demás. Las pinzas, una a una, sin prisa, me fastidia mucho que alguna prenda caiga en el patio cenagoso.  
A veces no puedo con mi alma ni con las pinzas ni con la cesta de la ropa, lo dejo para mañana, es decir, procrastino. Es lo que dicen ahora los que saben de palabras. Y me siento a tomar una cerveza bien fría sin pensar en la ropa.
A veces me gustaría que no me despertara ese ruido atronador que hace la vecina cuando tiende ropa fuera de hora, son las tres de la mañana, las cuerdas se mueven, los soportes chirrían, no sé si el tres en uno valdría. Yo a esa hora no tenderé, decidí procrastinar. Pero si podría quemarle su ropa que cuelga casi hasta mi ventana, lo pienso por primera vez.
A veces me gustaría salirme del primer plano, y del segundo, y del tercero,…,eso dicen todos los que en mí viven.
A veces me gustaría contener mis palabras, en la escalera me crucé con la vecina de arriba y me dijo: no me mires de esa forma.
No sabía cómo aparecía mi rostro en ese momento. Le di los buenos días.
Al día siguiente tendí mi ropa, eran las tres de la tarde, calor infernal en el ambiente, busqué un mechero, miré hacia arriba y prendí un calcetín largo, demasiado largo, inmenso, por eso lo pude alcanzar, estiré, ya era mío, lo que quedo de él se fundió en la ciénaga. Mañana es posible que oiga la conversación en el patio, un desparejado, el calcetín o media, que todo puede ser, dirá, repetirá, ¡me quedo con un desparejado¡. 
Yo estaré en la cama, procrastinando aún mas si cabe. 

ahora

El relato de un viaje a Ucrania y el detalle de una tragedia. Todo ello aderezado de reflexiones sobre la vida y la muerte. El azar que todo lo puede. Emociones a flor de piel en el narrador que me llegan como lector.

Ahora y en la hora. Héctor Abad Faciolince. 2025

lunes, 13 de julio de 2026

farolillos

Ella vio como llovía a cantaros, porque allí los mares no están cerca. Llovían los cielos como nunca y era día de feria y ese año cientos de farolillos de papel de muchos colores colgaban de los árboles y sobre el paseo que llevaba al recinto ferial, y ella vio como caían los farolillos y como con los farolillos caían también muchos pajarillos que habitaban nidos que no resistieron las aguas, y ella vio como muchos eligieron mojarse para recoger pajarillos del suelo y llenar con ellos los bolsillos de la chaqueta o el bolso. Y ella tiraba de la manga de la chaqueta de su padre y no podía moverlo y le preguntaba que por qué los guardaba, y él empapado y ella mas, y él reía y ella que quería hacerlo pero no le salía, y esa noche hubo pajarillos fritos para cenar pero ella se levantó ante el enfado de los demás y no quiso abrir la boca. 

poder

Libro complejo que busca hacer pensar al lector hablándole de mentiras históricas y de los entresijos del poder supra nacional que dirige los destinos del planeta de forma que redunden en su propio beneficio, poder en manos de instituciones financieras, bancos centrales y organizaciones como CFR, la comisión trilateral, el grupo de los 30 o Davos. Sin olvidar a las compañías tecnológicas americanas que todos conocemos. Se podría concluir que todo está controlado, orquestado y que todos estamos manipulados. Y la solución no parece sencilla.
El diablo está entre nosotros. Lorenzo Ramírez. 2025

sábado, 11 de julio de 2026

cestas

Soñó que vendía cestas, se le pasó el sueño. Luego, ya en la calle, envidió tantas cosas que veía a través de los cristales de los bares o de las calles que sintió pena y tristeza. Envidiaba esas manos entrelazadas o simplemente un desayuno compartido. Envidió tanto que quiso correr y no pudo, temeroso por encontrar una razón se sentó en un banco, le llegaron palabras de esas que la gente habla por la calle, voces de deseos, amor, rabia o furia, le llegaron muchas otras, palabras dichas por bebés, ¿qué querrán decir? 
Y en su locura o lo que fuera que le estaba pasando empezó a ver hombres sin rostro, le entró un cansancio feroz, algo parecido a un invasor que se adueñaba de su cuerpo, y decidió entonces volver a casa y buscar el sueño de las cestas de mimbre.

hijo

Una madre recuerda a su hijo ahogado en las mas peregrinas divagaciones y en todo momento, y hay un llanto que se percibe por debajo, una pena, la constatación de una ausencia; cartas no enviadas porque no hay destinatario. Un punto extra para la titulada, “ese aire maldito que duerme entre las casas”.

Mrs. Caldwell habla con su hijo. Camilo José Cela. 1953

miércoles, 8 de julio de 2026

milagros

Que un tren no admita viajeros es un problema porque los viajeros nos quedamos en el andén, todos, los que tiemblan, los que cojean, los que no ven, los que andan pero no andan, los que beben, los que escuchan historias moviendo sus dedos en una pantalla, todos esperando a que vengan vagones que nos acojan en su seno. Quizás no sea tanto un problema sino un privilegio, el de poder ver como el llanto se transforma en besos (y no son milagros, es el día a día).

españa

Se acumulan los colores, rojos y amarillos, también el alcohol, alguien me quiere ceder el sitio en el metro, lleva la camiseta de Carvajal, la roja, rechazo la oferta, gracias, no soy tan mayor, lo último lo pienso y no lo digo, es lunes, fue lunes, ya es martes, euforia, contenida o no, un gol, pudieron ser más, la España que une o que no nos desune durará al menos unos días más.

pasión

Mezclando la paternidad y el fútbol el autor escribe un precioso y emocionante relato o sobre cómo sin saber ni cuando ni por qué el fútbol se convirtió en su pasión y cómo esa misma pasión se transmitió a sus hijos. Si es amante del fútbol y si tiene hijos futboleros el lector encontrará preguntas sin respuesta, se llenará de recuerdos, vendrá la nostalgia a visitarle y descubrirá un poco de amor en cada página.

Hijos del fútbol. Galder Reguera. 2017

domingo, 5 de julio de 2026

aviso

Lo avisan, va a venir, lo avisan en tres idiomas, y lo vuelven a decir, el tren que circula por la vía 2 no efectuará parada. Y a lo lejos, a la derecha, dos luces que parecen no avanzar, falso, de repente ya están mas cerca. Y un pensamiento que me desvela, no quiero mirar, me protege mi maleta, miro hacia atrás para no pensar. Y ya está aquí, un estruendo de vagones de carga, ocupados o no, con intermitencia, y sobre el estruendo un viento que nos azota, que tira la maleta, que levanta la tapa de un libro, que mueve ropas, que desaparece cuando todos los vagones se han ido, una fuerza que el tren provoca a su paso desalojando el espacio que necesita para avanzar. Y el sol sigue brillando allí arriba, encima de lo que nos da sombra.

hormigas

Relatos que empiezan con el que da título al libro, guerra, horror. Luego brutalidad, luego disparates, luego animales que hablan, un humor negro, descabellado todo, no recomendable. Tal como llegó se irá.

Las hormigas. Boris Vian. 1949

aliciente

Había días sin ningún aliciente en los que le daba igual el sol o la luna, o todos los astros de la galaxia juntos. No fue hasta que no vio esos ojos casi sin abrir los suyos que cayó en la cuenta de lo hermoso que era vivir. Y así fue que repitió en los siguientes días y ya la vio de verdad.
Un día se lo dijo, armado de valor, vengo cada día de las dos últimas semanas a comprar el pan aquí, es un largo camino, invento excusas para este viaje, te veo sólo unos segundos, no sé si me recuerdas, yo te recuerdo cada minuto que pasa desde aquel día, fue el azar, hoy tus ojos no se abrieron igual, somnolientos quizás, no voy a salir corriendo y esperaré que me digas algo mientras no entre ningún otro cliente. Si entra alguien saldré corriendo y así tendré un día mas de esperanza. Recién acabada la frase, se abrió la puerta, ella sonrió y él salió como alma que lleva el diablo.

perfecta

Excelente novela que retrata el conflicto en la España del XIX entre aquellos que se aferran a lo tradicional y religioso y los que traen ideas liberales y progresistas. Campos versus ciudad. Entre medias una cuestión de amores, una boda concertada, otros intereses, mucha maledicencia, chismorreo y miedos.


Doña Perfecta. Benito Pérez Galdós. 1876

sábado, 27 de junio de 2026

viajero

Ataviada con la camiseta de Paraguay ella graba al tren entrando en la estación, no comenzó todavía el mundial. Con un libro en la mano ella mira la portada, el título, tras leer un rato. Muchos arrastran catarros o alergias.  
¿Cómo es posible que vaya tanta gente a Ponferrada? 
¿Qué vas a hacer esta noche tú que no vas allá? 
Todo móviles, retraso no explicado, oscuridad, luchas y muertos en la pantalla (de escudos que no la evitan y de espadas que atraviesan). La oscuridad se incrementa con la velocidad, luego acaba. Otro viajero programa, otro lee, desconozco si alguien reza. Yo sueño por segundos, afuera muertos que no nos oyen, casas, campanarios, árboles que ahora están y ahora no, todo desaparece al alejarnos. Muchas pulseras doradas, que no de oro, en la muñeca izquierda. Un campo grande, unas casas, unas ventanas donde habitan vidas mudadas, recomenzadas. Mudamos en cada viaje y cada vez que se abre o cierra la puerta de casa. Al lado habita la luz y lo que se hizo viejo y sigue presente. Son escasos segundos de parada, de entrada y salida, no hay vendedores de bocadillos, ni de fruta, ni paseos por el andén. 
Qué despacio salimos de Burgos, paradas intermitentes, semáforos, la razón nadie la sabe. Como nadie sabe que esos árboles yo ya los he visto en otros viajes, mas pequeños o menos frondosos, también verdes, hasta pude verlos en aquel primer viaje real e impreciso, sin saber lo que era un árbol, desconociendo todo.