Todo se reduce a la infancia, cuando yo era pequeño y ellos eran muy grandes y muy altos, y el Vasconia perdía por muchos puntos ante los grandes. Llegaron tiempos mejores con títulos y travesías del desierto después, el dinero manda. Y así de repente llega un técnico italiano, Paolo Galbiati, que se empeña en volverse loco cada partido y alimentar la pasión de sus jugadores con la suya. Hace falta ser de hielo para no emocionarse con este entrenador en el que yo veo a todos los que fuimos niños llenos de ilusión que celebrábamos como si fuera la victoria de nuestras vidas aquellos remotos y aislados triunfos.
domingo, 22 de febrero de 2026
cierro
Tu me hablas y yo cierro los ojos, cuando no me hablas también, después los abro y te digo que tengo sueño, no sé si me escuchas enfrascada como estás con el móvil. Tendré q tocar tu mano, pienso. Lo hago.
maligna
La venganza será terrible y lo es en la mente de la protagonista que urde un complicado plan para combatir el que su marido la abandone por otra mujer. Habrá celos, odio, malignidad, todo contado con humor (negro), relato descarnado muchas veces, crítico con la exaltación de la belleza como tal y con la sociedad que arrincona a los desheredados de la fortuna.
Vida y amores de una maligna.Fay Weldon.1983
domingo, 15 de febrero de 2026
halda
Me sumergí en su halda,
y no quise salir,
ella tomaba mi pelo,
jugaba con él,
yo creía dormir,
y soñar a la vez.
Y ayer quise huir de ahí,
del halda,
y no pude.
sombras
Un guionista que quiere dirigir la película que él mismo ha escrito, es Hollywood, 1940. Alrededor de este personaje y de su lucha para conseguir financiación aparecen algunos de los grandes del cine, Gable, Bogart, etc. Y también el millonario Hearst y su dinero. Entretenida.
Sombras. Edwin Corley. 1975
cencerros
Hay cencerros, chirigotas, comparsas, desfiles, no necesito salir de casa para saber qué sucede en las calles, veo todas esas imágenes sentado y como no me puedo meter dentro de la tele me quedo sentado, no cambio de canal, es pereza o ganas de rabia, y los veo y no soporto a los que acompañan sus letras absurdas moviendo sus dedos y manos, ni a los que hacen ruido o a los que truenan con música que despierta a los muertos y hace oír a los sordos; en Madrid mantean al pelele diciendo que así se va todo lo malo, ilusos, ojalá fuera verdad.
magos
Los veo igual que si fuera un niño, maravillado, extasiado, sabiendo que fui engañado sin saber cómo. Era un mago y su magia justo terminada, cesaron los aplausos, empezaron los comentarios, abandonamos el local, yo sin prisa por fuera pero si por dentro, algo como una comezón, pensé que faltaba oxígeno en mi sangre. Sin nadie con quien comentar el último y sorprendente número me encontré mirando al cielo y preguntándome qué haría el mago con las estrellas. Acabé en una fiesta donde bailaban los abrazos y yo sin ellos. Bebí, tanto que pasaron las horas, volví a bailar, hablé, fuera llovía, adiós estrellas, alguien sacó regalos, gorros de papel, máscaras, no era carnaval, no hubo beso, y al bajar las escaleras y salir a la calle húmeda comprendí la magia, no la de la tarde anterior, sí la de este amanecer.
jueves, 5 de febrero de 2026
estornudo
Cuando él oiga el mensaje que le estabas grabando diciendo que llegarás tarde oirá también mi estornudo, sonoro, potente. No oirá mis silenciosos pasos, ni los tuyos, ni el inexistente tráfico de la mañana de domingo. No sé qué vas a decir cuando él te pregunte por el estornudo.
cid
El Cid campeador. Joseph Lacier. 1972
miércoles, 4 de febrero de 2026
bolsillo
Andaba a oscuras con los brazos adelantados y estirados, tanteando los obstáculos que pudieran aparecer y esperando el trompazo de un momento a otro. Bajó un brazo y ahora tanteó su bolsillo, allí estaban, vasos de cartón apilados con una bola roja de árbol de navidad ocupando el último. Recordó que esa fila la hizo con su padre o su padre con él. Por fin llegó a la ventana de la cocina, afuera los rayos iluminaban la tarde de las cinco o las seis en punto o pasadas, unos segundos después sonaban los truenos, pensó en calzarse y lo hizo, y salió al encuentro de todas las lluvias.
jueves, 29 de enero de 2026
daño
“Nunca nada anula nuestra infancia”
El corazón del daño. María Negroni. 2021
amanecer
Asomó un rojo entre lo gris y te removiste, te apretaste contra mí, no te asustes, te dije, es solo el amanecer. Yo pensé que cómo podrías haberlo visto si en ese segundo aparecías con los ojos cerrados. Volvió lo gris y seguiste acurrucada sin prisa por amanecer.
domingo, 25 de enero de 2026
prisas
Un poco de Raimundo, un algo de Ponzano, un poco de Ríos Rosas, mas calles, cruzo Maudes, sin autobuses, algo de Galileo, un poco de Melendez Valdés con kebab soberano en el 67, una Gran Vía que da gusto casi vacía, y un mucho de Mateo, atento, curioso, risueño, el que enciende todo, con él lleno el tiempo y se desborda.
posición
Posicionarse o no, si no lo haces te ponen una etiqueta, de algo, y si lo haces también, etiquetado bueno o malo según el bando, vivimos en la calificación continua, eres o no eres, o estás conmigo o estás en mi contra, o llevas mi bandera o eres mi enemigo, una forma mas de alejarnos y de derribar puentes, de cerrar el diálogo porque la razón está aquí y no allá, sin escuchar, solo prestando oídos sordos sin más. Y todo esto es caldo de cultivo de toneladas de odio. Y los que no quieren estar allí o acá se encuentran sin espacio, buscan algo, aunque sea un hueco en las montañas donde no lleguen ecos de nada ni de nadie, donde no haya lugar que el hastío invada.
molero
Magistral la narración que tiene al guardia civil Lituma y al teniente Silva como protagonistas.
¿Quién mató a Palomino Molero? Mario Vargas Llosa. 1986