viernes, 6 de marzo de 2026

equilibrio

Niños al colegio, con padres, madres y abuelos, alguno hace equilibrios en el bordillo, la abuela con sus ojos casi cerrados los hace llevando en la mano derecha un bastón blanco con el que tantea el suelo, bien estirado, mientras con la izquierda carga un niño en brazos, está cruzando el paso de peatones donde los conductores parecen hienas cada mañana. No sé qué pensar, lo mejor será no hacerlo y respirar hondo y ver las sombras que provoca el sol que se cuela por rendijas y ventanales en esta mañana de lunes. Del cercanías al metro, la constante es la multitud de oídos tapados, miradas bajas y conversaciones silenciosas. Distancia de fuga es el nombre del libro que ella lleva contra su pecho, alguien vende caramelos y chicles, las barras son amarillas, el suelo rojo y dos ancianos van cogidos de la mano, como ayer y ojalá que como mañana. Se suceden las estaciones, muchas, no las cuento, esta línea es circular, da vueltas, podría estar así todo el día y nadie sabría dónde paro. Silencio alegre o triste, no sé cual, es de pareja joven de manos enlazadas, puede ser cansancio físico, cabezas recostadas y susurros, hay un beso, él sale, ella no. Se mueve el banquillo, cambios continuos, nos levantamos y desaparecemos sin decir adiós, nos auto expulsamos de las profundidades, próxima estación Usera, luz de verdad, no eléctrica, no de pantalla.

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