jueves, 19 de marzo de 2026

hexagonales

Llevaba unos pendientes horrorosos y un labio hinchado, me dijo que había ido al dentista. Daba igual, se convirtió en el centro de todo, como siempre, con su risa, todos la buscaban. Sacaron la tarta sin números pero con dos velas, ella se enfadaba si alguien le preguntaba por su edad y la risa ya no era risa, el gesto torcido, pero encendieron las velas y volvió ella, las apagó, todos aplaudiendo y cantando. Elegimos una casa, en la tele arbolitos que parecen ahogados, rodeados de agua, lo que sobresale se mece, luego el mapa del tiempo, de los simples, con cuatro soles, seis nubes y unas lluvias que salen de esas nubes, con una salvedad: los soles eran hexagonales, ridículos, se lo dije, yo abrazado a ella, vámonos a ese sol contestó. En el camino le pregunté si su alegría era intrínseca o era una invasión, el trayecto fue corto, nos abandonamos pronto para cultivar el reposo, las pieles juntas.

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