Todo es rojo menos lo negro de tus ojos, tu traje, tus botas, todo, el borde de tus gafas, pero ahora escondidos tras los cristales no los veo. Y después de una ascensión imposible con continuas posibles caídas que no fueron llegamos a una cima donde yo siento mi estómago como si una garra estuviera viniendo del fondo de un lugar que desconozco para agarrarme sin compasión.
Respiro un poco de todo y un poco de nada. Te pregunto si te gustaría bailar y me agarras. Yo quiero bailar sentado y pegado a ti pero sé que podría no levantarme después. Tu abrazo llega sin música, la imagino. Podría gritar ayuda y solo me escucharías tú. Hay que bajar, digo. El dolor, repito, no quiero ver como sale la sangre de mi cuerpo. Me veo reflejado en el espejo de tus gafas y hasta me besas y hasta bajamos con pasos cortos, indecisos los míos.
Respiro un poco de todo y un poco de nada. Te pregunto si te gustaría bailar y me agarras. Yo quiero bailar sentado y pegado a ti pero sé que podría no levantarme después. Tu abrazo llega sin música, la imagino. Podría gritar ayuda y solo me escucharías tú. Hay que bajar, digo. El dolor, repito, no quiero ver como sale la sangre de mi cuerpo. Me veo reflejado en el espejo de tus gafas y hasta me besas y hasta bajamos con pasos cortos, indecisos los míos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario