domingo, 17 de mayo de 2026

varados

Era cierto que había osos varados en la basura, un papá oso y su osito o quizás fuera mamá oso y su osita, el color gris, la tripa blanca, todavía amorosos y dignos de ser abrazados por quien ya se hizo mayor y no los quiere, cogen polvo es una frase adecuada, una excusa. Quien los dejó bajó veinticuatro horas después, esta vez sin osos, esta vez con una bolsa amarilla que transparentaba el contenido, algo como desperdicios de la comida, lo que no se come por lo que sea. Será insensibilidad o será un rasgo de adultez pero no se acordó de los que tanto abrazó. Todavía no sabía que los desnudos osos se le aparecerían en sueños envueltos en vientos azules y de tristeza, es lo que tienen los sueños, que todo es posible, hasta que le envolviera, antes de despertar, el peso de la soledad entre caras y gestos de antaño, casi olvidados, algunos con rasgos animales mas bien.

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