Mis ojos llorosos, rojos,
dejaron de llorar,
para dar paso a la nada,
no una nada difusa,
ni confusa,
no, es una nada articulada en formas,
las humanas de siempre,
las cosas de siempre,
nada que rezuma silencio,
de la que no se espera,
y abro los oídos y no oigo,
y abro los ojos y lo veo todo.
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