De ella nace un grito o un juego de su voz inocente, y recibe un beso, no es recompensa, tan solo un gesto de amor, lo único que importa, por sorpresa, por detrás, de la madre que vive dos vidas ahí y siempre, al borde de un semáforo. Luz en el túnel para disipar la niebla, luz en los vagones para exponer vidas al otro andén, para ver otro gesto con las manos. Afuera la naturaleza implacable, azul, adentro el niño habla y grita mamá, con su lenguaje incipiente, la madre dormita y el niño insiste en su grito, quiere que ella abra los ojos y vea lo que él ve, a eso se reduce todo, lo único que importa. Y yo me acuerdo de mi luz en el túnel, podría ser otoño, primavera, imposible acordarme, nada importaba salvo su mano y la mía atrapadas en un andén.
viernes, 22 de mayo de 2026
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