jueves, 7 de mayo de 2026

pitusa

Y me dice que esta historia me la ha contado muchas veces, y le contesto que no la tengo en mi libreta, y me replica que me la contará de nuevo…
Que se llamaba pitusa, era mi gata, y me la regaló mi padre cuando mamá murió.

Yo la quería mucho, subraya eso, y jugaba con ella, jugábamos, también mis amigas, desde el balcón la bajábamos en una cesta hasta la calle, y la subíamos, no se cayó nunca.

Pitusa arañaba las cortinas, por eso la madrastra se enfadó y no quiso que viviera mas en nuestra casa, la pobre pitusa que era negra como el carbón y tenía unos ojos preciosos.

Un día mi padre se la llevó en un saco y la soltó en unos campos que había cerca del sanatorio. Lloré, incluso fui a buscarla pero no la encontré. 

Se llamaba como la gaseosa que años mas tarde descubrí en una tienda al lado de donde vivía la abuela.

La veo todavía en imagenes que yo tengo dentro de mi cabeza.  

Nadie la recuerda ya excepto yo.

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