Ella estaba bien, yo estaba bien, despiertos, sin soñar.
—si tú supieras —dice
—el qué
—eso es matemático —dice
—no te entiendo
—abre la persiana —dice
Lo hago y vuelvo a su lado, cierro los ojos cegado de luz.
—lo ves, es matemático que cierres los ojos con esta luz—dice
—ya —no abro los ojos y la busco con las manos.
—si tú supieras lo que esconde mi corazón —dice
—indomable —añade, y toma mi mano para posarla allá donde late.
—qué tengo que saber —mi susurro.
Y yo ciego en busca de su cuerpo, escueto, pleno, que nada oculta esta mañana.
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