Algunos aficionados aparecen disfrazados en las gradas, no es suficiente la camiseta o la bufanda, mas parece un carnaval (no sé si el fútbol realmente les interesa, tanto como al niño que duerme en brazos de su madre japonesa).
Todos los jugadores disponibles están en el centro del campo escuchando el himno, antes los suplentes también lo oían pero en el banquillo, un cambio anecdótico que altera la línea horizontal de los protagonistas para convertirla en línea curva.
Hay fútbol modesto y selecciones modestas compuestas de jugadores de ese fútbol que a veces compiten con las grandes, con desigualdades en fichas y salarios que asustan y hasta avergüenzan. Y a veces salta la sorpresa y los grandes hablan de que la pelota no quiso entrar, que son once contra once, que no hay enemigo pequeño….las sandeces de siempre…olvidamos que el fútbol es un juego que algunos dirigentes pervirtieron para hacer de él un negocio del que solo viven los grandes.
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