Una madre recuerda a su hijo ahogado en las mas peregrinas divagaciones y en todo momento, y hay un llanto que se percibe por debajo, una pena, la constatación de una ausencia; cartas no enviadas porque no hay destinatario. Un punto extra para la titulada, “ese aire maldito que duerme entre las casas”.
Mrs. Caldwell habla con su hijo. Camilo José Cela. 1953
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