miércoles, 8 de julio de 2026

milagros

Que un tren no admita viajeros es un problema porque los viajeros nos quedamos en el andén, todos, los que tiemblan, los que cojean, los que no ven, los que andan pero no andan, los que beben, los que escuchan historias moviendo sus dedos en una pantalla, todos esperando a que vengan vagones que nos acojan en su seno. Quizás no sea tanto un problema sino un privilegio, el de poder ver como el llanto se transforma en besos (y no son milagros, es el día a día).

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