sábado, 11 de julio de 2026

cestas

Soñó que vendía cestas, se le pasó el sueño. Luego, ya en la calle, envidió tantas cosas que veía a través de los cristales de los bares o de las calles que sintió pena y tristeza. Envidiaba esas manos entrelazadas o simplemente un desayuno compartido. Envidió tanto que quiso correr y no pudo, temeroso por encontrar una razón se sentó en un banco, le llegaron palabras de esas que la gente habla por la calle, voces de deseos, amor, rabia o furia, le llegaron muchas otras, palabras dichas por bebés, ¿qué querrán decir? 
Y en su locura o lo que fuera que le estaba pasando empezó a ver hombres sin rostro, le entró un cansancio feroz, algo parecido a un invasor que se adueñaba de su cuerpo, y decidió entonces volver a casa y buscar el sueño de las cestas de mimbre.

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