Vinieron a fotografiar nuestras casas, nosotros las llamábamos chabolas, estábamos yo, Ana y Antonio, me puse un vestido blanco, Ana su vestido de tirantes, el único que tenía, y Antonio su peto y su gorra de miliciano, él iba descalzo; hicieron que nos sentáramos en la puerta sin puerta de mi casa. Venían dos personas, yo miré al de la derecha, el que hacía la foto, ellos miraban a la otra persona que nos hablaba, le sonreían, yo no sonreía, enfadada antes y enfadada después escupí al suelo cuando se fueron, no sé por qué maldita razón querían hacer una foto de nuestra miseria.
lunes, 19 de octubre de 2026
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