miércoles, 30 de noviembre de 2022
arena
lunes, 28 de noviembre de 2022
mundial2022.3
traje
domingo, 27 de noviembre de 2022
gente
viernes, 25 de noviembre de 2022
costumbres
Artículos de costumbres. Mariano Jose De Larra. Primeros años del XIX
pistas
La trilogía de Nueva York. Paul Auster. 1985-86
memorias
Juventud, egolatría. Pío Baroja. 1917
jueves, 24 de noviembre de 2022
mundial2022.2
Eso para compensar la sequía y la ausencia en otros encuentros.
Y claro que hay sorpresas, inevitables.
Y un consejo, harto sabido y manido, hay que aprender de las derrotas y explotar la humildad en la victorias. El empate hay que rumiarlo aunque siempre genera esperanzas.
mundial2022.1
pitido
miércoles, 23 de noviembre de 2022
deporte
martes, 22 de noviembre de 2022
atemporal
lunes, 21 de noviembre de 2022
balanza
domingo, 20 de noviembre de 2022
luces
A veces lucho contra fantasmas que se arrastran agarrándose a las paredes, viscosos, cualquier arma es poca pero desaparecen al despertar.
Hoy encienden las luces de Navidad en Vigo, estarán así hasta mediados de Enero. Hablan de poco gasto, de ingresos turísticos, etc. No entienden nada, nadie habla del sentido que tiene celebrar la Navidad durante dos meses, un sinsentido como tantos.
sábado, 19 de noviembre de 2022
premundial2022.5
Que el fútbol es un deporte de equipo es obvio pero Messi lo cambió todo. Por exceso, porque en sus inicios y en su plenitud cada una de sus actuaciones era una fiesta. Y hubo muchos que se hicieron de Messi, que no del Barsa. Porque se esperaba a que tomara el balón y que aplicara pausa o carrera, al principio sólo lo segundo, porque se esperaba el giro imprevisible o el dribling que siempre soñamos, porque encaraba y definía, porque los demás parecían pequeñitos aunque le sacaran cabeza y media, porque se sabía que con él nada sería igual y sin él nos quedaríamos huérfanos. Pero la vida avanza y los veteranos como yo seguimos esperando una resurrección improbable o al menos unas pinceladas del astro, y yo me decanto, así que si no gana la España lo haga la Argentina y aquellos de allá se queden roncos de tanto gritar y festejar.
Mientras, quedamos a la espera del nuevo ídolo, vestido de azulgrana, blanco, rojiblanco o rayado horizontal, aquel que por sí sólo pueda congregar esperanzas y expectativas, descongelar el tedio y arrastrarnos con los ojos abiertos. Hasta puede pasar que yo ya no lo vea.