sábado, 11 de febrero de 2017

roma



49 a.C. César cruza el Rubicón. Es sólo un río, todo un símbolo. Estalla la guerra civil. Siempre hubo luchas por el poder. Guerras intestinas, guerras entre Roma y el resto de lo que luego se llamará Italia (90 a.C., la que gana Sila en Samnium) Pero sobre todo había guerras de conquista, la Galia, Iberia, Oriente,….la guerra civil es otra cosa. César contra Pompeyo. La república romana, nacida hacia el 590 a.C. da paso a la dictadura del vencedor, César. Miremos atrás. Ya Rómulo mató a Remo. Vinieron las guerras contra Cartago. Anibal es derrotado (202 a.C.), antes había cruzado los Alpes. Sila combate a Mitritades en Asia (89 a.C.) y ejerce de dictador (81 a.C.) Pasa el tiempo. Cicerón a escena. Será degollado, ya en su vejez. La oratoria también tiene fin. Si no es por muerte violenta será suicidio. Los grandes parecen no tener un final tranquilo. Craso derrota a Espartaco y su ejército (71). Pompeyo pacifica España (72). César y la Galia (52). Volvemos al río. Cruzarlo para derrotar a Pompeyo y entrar victorioso en Roma. También hay amor y deseo. César y Cleopatra. Vendrán los idus de Marzo, el día 15, 44 a.C. Día de buen augurio. No para el que será asesinado a cuchilladas. Nuevas guerras, Marco Antonio, también caerá rendido a los pies de Cleopatra, contra Octaviano, adoptado por su tío abuelo, César. Gana éste último y cambia de nombre, César Augusto, emperador. Cuarenta años de paz interna (27 a.C al 14 d.C.) A veces me pierdo en las luchas e intrigas. Otras el ritmo es mas ágil. Epopeyas y en el centro una ciudad, Roma, capital del imperio o capital del mundo conocido.

Rubicón. Auge y caída de la República romana. Tom Holland. 2003

pies descalzos, fin




Cuarto tomo, se acaba la historia. Sigue la violencia, a flor de piel, como gestora de conflictos. Los niños huérfanos han crecido. Surge el primer amor. La radiación sigue haciendo estragos. El protagonista se engancha al dibujo, quizás eso le salva la vida. El recuerdo de la guerra y la bomba omnipresentes. Dejar Hiroshima y tomar un tren. A labrarse un futuro, casi truncado, abierto todavía. La última imagen, el tren veloz, visto por la trasera, último vagón, silbando.

Pies descalzos-4. Una historia de Hiroshima. Keiji Nakazawa. 1975