viernes, 6 de enero de 2017

machado



Paseo por las soledades sin pena ni gloria. Avanzo y curiosamente me voy deteniendo en aquellos versos cantados por Serrat. Me salen las melodías que tanto escuché. Conocí a Machado tras una portada roja, creo. Campos de Castilla, retratos, saeta, caminos andados. Maravillosa la combinación. Los surcos podrían estar hasta gastados de tanta repetición. Mareados de tanta vuelta. Vinilo negro guardado en ese papel suave, que protege de inclemencias. Luego me paro en el caballito, el que voló. El de los sueños de un niño, o de tantos, de madrugadas de espera o de simples noches. Eran lecturas para un atardecer que queda lejano, que riman o no. Versos llenos de letras que crean imágenes, imperecederas.
 
Poesías completas. Antonio Machado. Edición de 1980

lunes, 2 de enero de 2017

cástulo


Mañana de sábado. El mercado se llena de género, los compradores van llegando. Fresca la fruta y el pescado. Hacer acopio. Luego viene la niebla y el humo, de las orujeras, y un pantano. Despedimos Úbeda, camino de Linares, mas bien de Cástulo. A pocos kilómetros. Primera ciudad ibérica que emitió moneda. Estamos en el valle del río Guadalimar. Era navegable, ya no. Con vegas y toros, con plata y cobre en la sierra. Dicen que Cástulo estuvo habitada desde el siglo VI a.C. Audiovisuales en el centro de interpretación. Cartago se hace con ella. Y Anibal casa con Imilce (princesa íbera de la ciudad). En el II a.C llegan los romanos (206 a.C, Cneo Escipión). Y la ciudad se entrega. No hay cambios radicales. La ciudad vivirá hasta el IV d.C. Exceso de población, falta de comida, Cástulo se muere. Renacer temporal en el 1200, se construye el castillo de Santa Eufemia. Tiempos de fronteras y reconquistas. 50 hectáreas, la moneda es del 220 a.C, Marcelo Castro habla desde el video. Es la ciudad capital de la Oretania (ahí está también El Pajarillo). Llega Marcelo, director del yacimiento. Y llegan los vecinos de Linares, en autobús y coches. Visita gratuita a la que nos unimos. Primero unas palabras del director. Habla de trabajo ingente. Esto no se acaba nunca. Los vecinos le dan una placa en señal de agradecimiento. Empieza el espectáculo. Pocas visitas se quedarán en la memoria como está. Algo mas de dos horas. Pone Marcelo pedagogía, conocimiento y pasión. La mezcla es explosiva. Pisamos un cementerio de mas de 600.000 almas. Los árboles que se plantaron tocaban tumbas. Está fuera de la muralla, salen restos, hablamos de cuatro kilómetros. Andamos para adentrarnos en los límites de la ciudad. Difícil imaginarse algo así a bote pronto, sin que alguien te lo cuente. Y vamos parándonos en puntos donde Marcelo construye posibles donde sólo vemos piedras. Y pinta torres defensivas en acrópolis. Templo con altar. Sólo el 2% está excavado. Los cartagineses buscaban salida al mar y plata. Lo encontraron. Mas historia, Cerubelo negocia la rendición ante el asedio romano, que había destrozado Iliturgi. Lo cuenta Tito Livio. Hablamos de fondos, de recursos para investigar y sobre todo del plan de conservación a futuro. No vale con sacar mucho si no se puede conservar lo extraído. El presupuesto es de 1 millón de euros, a seis años. Llegamos a la joya, el mosaico de los amores, siglo I d.C. Obra dedicada a Domiciano, emperador depuesto. Marcelo se descalza y nos cuenta la historia. El fantástico estado de conservación se debe a que el edificio que lo albergaba fue demolido. Los escombros guardaron la belleza debajo. Proyecto inacabado. Los amores forman parte del séquito de Venus. Aparecen símbolos de eternidad, estamos en la órbita de Roma, la ciudad eterna. Llegamos al IV d.C., una iglesia incipiente. Un templo cristiano, una pila bautismal para inmersión. Una tumba, podría ser un obispo. Y allí se halló la patena del museo de Linares. El Cristo sin barba, San Pedro y San Pablo sin atributos. Se está escribiendo la historia. Agradezco a Marcelo su entusiasmo y pasión. Él vuelve sobre sus pasos, contará lo mismo, algunos llegaron tarde. Todavía sorprendidos abandonamos la ciudad de Cástulo. Parada en la Carolina, pueblo para repoblar y explotar. Y para proteger la vía Madrid-Cádiz del bandolerismo. Carlos III como impulsor. En el bar Martín, abierto desde 1946, comemos una tosta de atún y pimientos. Lo demás es carretera y buenos recuerdos.

patria



Habría que leerlo. Si le interesa lo que en Euskadi pasó. Hablamos de terrorismo. Hay emoción, mucha, llega la hora de cerrar, se acaban las páginas, acabo llorando. La historia se conoce. Alguien es asesinado y alguien mata. Dos familias. Entre medias quizás sobren páginas. Al final no. Se desbordan las emociones. Los últimos capítulos se resuelven sin silencios. Bueno, no. Hay uno. Quizás hasta en ese silencio haya vida. Los personajes se desbordan, unos mas que otros y desbordan al lector. Se habla de viva repugnancia. De lo que piensan las víctimas. De lo que buscan los que se quedan. De perdones, de olvidos. Quizás no haya mejor forma de empezar el año. Todos dormían. Y yo leyendo sin ver que algo brota de mí, sintiéndolo. El dolor con el que se puede y se debe empatizar. Y una pregunta. ¿Y para qué todo el sufrimiento? Y una respuesta, para nada. Lo que flota en el silencio que se queda. Se cierran las tapas. Se archiva el libro. Se habla de él, se recomienda, vivo, mas vivo que nunca. Aunque algunos se empeñen en olvidar. La tierra cubre los muertos. Pero las almas no entienden de tumbas ni de olvidos.

Patria. Fernando Aramburu. 2016

chiisakobee



Segundo volumen. No parece pasar mucho. Los dibujos me gustan. La historia no acaba de explotar. Sigo preguntándome que hay detrás….los puntos esperando al tercer volumen. Tensión amorosa o sexual no resuelta. Quizás. Una empresa, unos niños y yo que me acostumbro a leer las novelas gráficas de derecha a izquierda.
Chiisakobee. Minetaro Mochizuki. 2013

sol



Hay días en que el sol no brilla, o tarda en hacerlo. El año empieza frío. Se viene corriendo y se va poco a poco. Segundo del 2017. Cuántos años tienes, pregunta alguien en uno de esos videos que inundan los smartphones en la última noche. Todos dicen su edad. Falso, ya pasó. Cuánto tienes por delante. Piensa una respuesta. Incógnita. Aplicarse el cuento. Intenciones, buenas, todas, las del mundo. Que se olvidan pasados unos días, en los páramos de enero o febrero, cuando las nieblas no sólo ciegan los campos sino las mentes. Esta mañana el sol tardó en salir. En Madrid al menos. En el tren alguien rasga una guitarra, no suena del todo bien, la voz mejor. Se mueve, se va y vuelve, graduaciones de sonido. Cuando brilla el sol, se titula el tema. Se mueven mis pies. Primer escalofrío del día, no meteorológico. Emocionante. Allá, enterrados bajo túneles se puede vislumbrar un rayo. Alguien debería inventar una app capaz de contar escalofríos, para medir si no felicidad, sí momentos donde algo parece cambiar, o donde merece la pena vivir. Pide dinero y sonríe. Gracias a tí. Digno de admirar. Las calles llenas. La navidad que no se quiere ir, que vienen los reyes. Las últimas para George Michael, él, que se hizo famoso entre fuegos de chimenea y campos nevados. Un gato que maúlla. Es de noche y está despierto. Y yo también. Son notas inconexas, de estos días. Es mi cabeza quien las almacena y las quiere juntar aquí. Hubo dos noches, buena y vieja. En la primera se regalan libros en Islandia, para leer después de cenar. Curioso. En la vieja excesos. Antes de todo dinero, loterías que dejan millones desperdigados, algunos en residencia de ancianos. Serán para sobrinos o hijos. Ella dice que cambiaría todo porque estuviera su marido a su lado. Admirable. Así que será verdad eso de la salud, y también lo del amor. Ahora vendrán mas algunos familiares, dice alguna cuidadora. Admirable también su labor. Y la valentía al contar la verdad. No hay fiestas sin comida. Alguien quiere elaborar un ranking de comidas viejunas. Como si lo antiguo fuera malo. Era diferente. Afanes de inventar lo que siempre estuvo inventado. Leo la letra de un villancico que habla sobre un personaje del belén, el cautivado. El que llega al portal sin nada, con manos vacías. Sólo cautivado por la admiración que todo le despierta. Algunos le llaman vago y la virgen intercede por él. Admirar sin más. Para ello hay que mirar, primero. Instante previo. Se ve, se mira, se admira, quizás venga ese latigazo. Acabo, debería haber un cielo para ellos. Para los que hacen todo un poco mas llevadero. O para los que nunca sabrán de qué va esto. Para los inocentes de por vida. Para los que el mal no existe. Para los que sólo miran por la ventana y repiten un nombre de estación. Y para los que no ven, literal, y son capaces de bajarse de un taxi y buscar a tientas, con su palo y su mano, a sus años, la puerta de un bar, expresamente un tonel de madera, entrada a un local. Que habrá ahí dentro, me pregunto. Qué le espera al señor, amistad, o costumbre, quizás. Y ganas de salir de casa. Admirar, no cuesta nada.