viernes, 20 de julio de 2012

elefante blanco


El elefante blanco es un tipo raro de animal, no tan raro como que los proyectos se empiecen y no se acaben, para ejemplo, el llamado elefante blanco, o proyecto de Hospital en Buenos Aires que nunca llegó a su destino. Y ahora, esas dos palabras titulan la película de Pablo Trapero. Y voy a la sala para ver al actor argentino Ricardo Darín que convierte en cine todo lo que hace, instalándose como uno de los grandes de la pantalla. Y todo empieza en casi silencio, y las imágenes se suceden, a modo de documental, y todo acaba como una tremenda película, con un final trepidante, angustioso. Se habla poco, más bien se actúa, y no me refiero al elenco de actores, magnífico, me refiero a la acción de los que gravitan alrededor de el hospital abandonado, de los que dejan todo para estar al lado de los más desfavorecidos, sean sacerdotes o no, con Dios por medio o sin él, todo gira alrededor de esa fuerza descomunal que lleva a la gente a entregarse sin más, y el film está dedicado a la memoria de Carlos Múgica, cura villero, asesinado en el año 1974, sólo porque estaba de parte de los pobres. No dejen de verla, no sonreirán, no reirán, pero encontrarán vida, cine de verdad, y emoción plena, y quizás hasta sientan envidia.
Elefante Blanco (Pablo Trapero). 2012

lunes, 16 de julio de 2012

África


Según el Indice de Democracia, elaborado por la publicación The Economist, en el año 2011 no había ninguna democracia que se pudiera calificar como plena en el continente africano. Sólo 7 países tenían el honor de ser llamadas democracias defectuosas y más de la mitad de los países siguen teniendo regímenes autoritarios. Leo con avidez y verdadero interés el libro de Martin Meredith que pretende explicar qué ha pasado tras los primeros 50 años de independencia de los países africanos (el texto se publica en 2005). Lo primero que resalta el autor a modo de prefacio es el humor con el que los habitantes de África afrontan las adversidades. Y a buen seguro que debe de ser cierto porque tras las casi 700 páginas uno no sabe cómo es posible que el ser humano aguante todo eso y más. Y hay adivinos que predecían en 1967 que el futuro iba a ser brillante. Adivinar es gratis y no exige responsabilidades.  Y se empiezan a desgranar las causas, y no por orden de importancia aparece la excesiva demografía, la odiosa herencia colonial, que enseñó el autoritarismo como forma de gobierno, el complejo entramado de etnias, grupos, clanes y tribus que, con diferentes lenguajes y religiones, conformaban naciones creadas a golpe de regla sobre mapa donde los intereses comunes eran inexistentes.  El modelo europeo de democracia no era exportable porque la sociedad africana no distinguía todavía de clases, y se crearon Estados de partido único, sin oposición, lo que ayudó al crecimiento de la corrupción, el lucro de los gobernantes, la creación de una élite de ladrones y saqueadores de las arcas públicas, el derroche, el culto a la personalidad, en fin, la tiranía más absoluta. Tras guerras de independencia, la nueva tiranía generó nuevas guerras dentro del propio estado, búsqueda de identidades, en busca de recursos, luchas por el poder, el interés por conseguir el acceso a un poder ilimitado que garantizaba el bienestar de unos pocos, es decir, millones de muertos por el camino. Si a eso añadimos los embates de la naturaleza en forma de sequía, con el consiguiente impacto en la agricultura, las crisis del petróleo, la ineficiencia de la empresa estatal, la huida del capital privado ante tamaño caos y para terminar, el sida, todavía es más sorprendente que la vida no haya desaparecido. Sin duda, el libro para entender el presente de ese continente llamado África.
The state of Africa. Martin Meredith (2005)

domingo, 15 de julio de 2012

Cansinos, chorizos y sonrisas


Cansa el que los políticos se enzarcen en una discusión política continua, eterna, de ida y vuelta, de tú mas y yo menos, cansa el que el PP sólo tenga palabras para la herencia, como si ellos hubieran llegado ayer de un planeta lejano y nadie les conociera, no hubieran gobernado nunca, ni en un miserable pueblo, no hubieran contribuido al déficit, es decir, inocentes cual niños. En fin, parece que hablan para retrasados. Y duele que mientras tanto quieran olvidar el pasado para lo que quieren, Bankia, cajas, investigaciones, corrupción,…Moralmente inaceptable, y aplauden los recortes y los jalean y luego se echan atrás, y Esperanza se mofa de los mineros, y da igual, y sueltan exabruptos y da igual, y a los que evaden capital y no pagan sus impuestos les ofrecen amnistía fiscal. Chorizos siempre hubo, pero a pocos se les ha dedicado tanta tinta como al electricista gallego que robó el libro de la catedral. No se olviden, sólo un libro. Pues ya ven, no se le cuelga de milagro, cortina de humo, otra más, para esconder la realidad de los defraudadores de guante blanco, de los que nunca sabremos su nombre ni su profesión, ni veremos su foto, porque están protegidos por el anonimato ofrecido por aquellos que aplauden en el parlamento cuando el país atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años (dicho por la vicepresidenta). Queda un consuelo, ya queda un día menos para las elecciones. Y que la sonrisa y el cinismo se lo guarden, esto no es una película de humor.

domingo, 8 de julio de 2012

condicionada


La tarde de domingo no se apaga porque el decrecer de los días no corre, sólo avanza parsimoniosamente, y tras la vacación de dos semanas viene el lunes de trabajo y se olvidarán tan pronto los días pasados que parecerá que nunca hubieran existido, y el domingo lo es más que nunca, anticipo de despertador, de rutina y de tantas otras cosas, y que no falte, nos consolamos con decir, y sí, llevan o llevamos razón, no se vive del aire, no se alimentan las bocas sino por bienes que se adquieren con dinero que alguien nos paga por hacer algo. Y mejor no hacer preguntas y seguir, no vaya a ser que salgamos huyendo en busca de una libertad irreal. Y me acuerdo del boson de Higgs, o de la partícula de Dios, y de cómo intenté leer lo que decía la prensa al respecto y no entendí nada o casi nada, y no me dio ni más esperanzas ni me quitó ninguna, simplemente me dejó como estaba, es lo que tiene no entender. Descubrir, que no inventar, y teorizar sobre no se sabe qué, y mañana el mundo seguirá mientras la corriente de la vida nos mece, a su merced, dejándonos en libertad condicionada.

sábado, 7 de julio de 2012

va de copla


Después de su éxito con Ojos Verdes, La Barni Teatre vuelve a Madrid con su producción “Le llaman copla”. Hora y media de actuación de cinco interpretes y cuatro músicos que recorren la vasta historia de la copla y seleccionan de aquí y de allá, de las más conocidas y de las menos, que adaptan temas, que imprimen su sello, que cantan individualmente o en grupo, donde el resultado de mezcla de voces es fantástico. No defrauda el conjunto una vez más. Profesionalidad y sentimiento unidos, arte, trabajo y ensayo, juntos para llegar al público con temas de siempre. Y por qué la copla hoy, puede ser la pregunta. Por puro sentimiento, por amor a la poesía, por amor a la música, para aprender, para leer escuchando, y como botón de muestra, para no olvidar lo que un día escribiera Lorca y que ayer versionaron los artistas:

La luna es un pozo chico,
las flores no valen nada,
lo que valen son tus brazos
cuando de noche me abrazan.

Le llaman copla. La Barni Teatre (Teatro Fernán Gómez).

madrid en cafés

El viaje es corto, aquí al lado, pero viaje al fin y al cabo, desplazamiento en cercanías de Renfe. La vuelta es por Madrid, para empezar Malasaña, barrio, mujer de nombre Manuela, joven que dio nombre al barrio, heroína del dos de mayo. De calle en calle damos con la calle del Divino Pastor.  Yo hubiera pensado que el café se encontraba a la izquierda, mirando hacia San Bernardo, pero no, está a la derecha. Buscando se encuentra, los recuerdos hacen montonera y en la mezcla todo se confunde, quizás es que las visitas de antaño seguían otra dirección y otras mezclas, y otras horas en noches iluminadas y alegres. Sigue en su sitio, el Café Isadora, sigue igual, el mismo tono añejo de decoración, y entrañable, con puertas de espejo que ya no abren nada colgadas de pared, con sillas de madera y mesas de coser, con piano y con fotos y carteles antiguos, y con el Agua de Valencia, champán con zumo natural de naranja, para abreviar, fresco, en jarra para servir en copa. Tantos años han pasado que ya no me acuerdo de la última vez que estuve ahí. Los años de la crianza, que no de vinos, los que hacen que se olviden calles y nombres. Motivo de otra búsqueda anterior, le pregunto al camarero por el Café del Foro, era éste sitio lugar de luna llena en simulacro de plaza descubierta pero techada, encantador. La respuesta es demoledora, cerró hace 15 años, debo parecer un marciano caído del cielo o un turista accidental. Volveremos, últimamente lo hacemos a menudo, la zona en general, Fuencarral, Chueca, Malasaña, se presenta llena de vida, donde comercios y bares crean un entorno para que bullan las horas de todos los colores.

viernes, 6 de julio de 2012

in my life

Son 147 segundos, o 2:27, y son los Beatles, fuera sombreros, y nunca sabré cuándo escuché por primera vez esa melodía, tanto en tan poco, sinónimo de brevedad, inversamente proporcional a lo que expresa el tema. Imperecedero, sólo una muestra de los más grandes, o la muestra, para algunos su mejor canción, año 1965, el álbum se llamó Rubber Soul y la canción, para la posteridad, “In my life”.

erentxun, mikel


Jugar con el tiempo es ir o venir a través de los océanos contra o a favor de las horas, buscando el día soleado o la noche oscura. “Jugando con el tiempo” es también una melodía de Mikel Erentxun, obra de amor y poesía musical, “voy trazando en tu interior,…”. Todo empezó en Duncan Dhu hace mucho tiempo, 1986, con el LP “Canciones”, temas de bar, de fiestas, de bailes, de emoción colectiva, de infinitas escuchas, de casette de coche, “Cien gaviotas”, sólo un ejemplo, y luego, ya en solitario, Erentxun siguió empeñado en hacer estribillos insuperables y en hablar del amor en sucesivas vueltas y giros a los acordes de guitarras. Por eso viene aquí, no como neurona puntual tocada en el espacio y en el tiempo, sino como conjunto de neuronas impregnadas de sentimiento a lo largo de más de media vida.