domingo, 15 de julio de 2012

Cansinos, chorizos y sonrisas


Cansa el que los políticos se enzarcen en una discusión política continua, eterna, de ida y vuelta, de tú mas y yo menos, cansa el que el PP sólo tenga palabras para la herencia, como si ellos hubieran llegado ayer de un planeta lejano y nadie les conociera, no hubieran gobernado nunca, ni en un miserable pueblo, no hubieran contribuido al déficit, es decir, inocentes cual niños. En fin, parece que hablan para retrasados. Y duele que mientras tanto quieran olvidar el pasado para lo que quieren, Bankia, cajas, investigaciones, corrupción,…Moralmente inaceptable, y aplauden los recortes y los jalean y luego se echan atrás, y Esperanza se mofa de los mineros, y da igual, y sueltan exabruptos y da igual, y a los que evaden capital y no pagan sus impuestos les ofrecen amnistía fiscal. Chorizos siempre hubo, pero a pocos se les ha dedicado tanta tinta como al electricista gallego que robó el libro de la catedral. No se olviden, sólo un libro. Pues ya ven, no se le cuelga de milagro, cortina de humo, otra más, para esconder la realidad de los defraudadores de guante blanco, de los que nunca sabremos su nombre ni su profesión, ni veremos su foto, porque están protegidos por el anonimato ofrecido por aquellos que aplauden en el parlamento cuando el país atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años (dicho por la vicepresidenta). Queda un consuelo, ya queda un día menos para las elecciones. Y que la sonrisa y el cinismo se lo guarden, esto no es una película de humor.

domingo, 8 de julio de 2012

condicionada


La tarde de domingo no se apaga porque el decrecer de los días no corre, sólo avanza parsimoniosamente, y tras la vacación de dos semanas viene el lunes de trabajo y se olvidarán tan pronto los días pasados que parecerá que nunca hubieran existido, y el domingo lo es más que nunca, anticipo de despertador, de rutina y de tantas otras cosas, y que no falte, nos consolamos con decir, y sí, llevan o llevamos razón, no se vive del aire, no se alimentan las bocas sino por bienes que se adquieren con dinero que alguien nos paga por hacer algo. Y mejor no hacer preguntas y seguir, no vaya a ser que salgamos huyendo en busca de una libertad irreal. Y me acuerdo del boson de Higgs, o de la partícula de Dios, y de cómo intenté leer lo que decía la prensa al respecto y no entendí nada o casi nada, y no me dio ni más esperanzas ni me quitó ninguna, simplemente me dejó como estaba, es lo que tiene no entender. Descubrir, que no inventar, y teorizar sobre no se sabe qué, y mañana el mundo seguirá mientras la corriente de la vida nos mece, a su merced, dejándonos en libertad condicionada.

sábado, 7 de julio de 2012

va de copla


Después de su éxito con Ojos Verdes, La Barni Teatre vuelve a Madrid con su producción “Le llaman copla”. Hora y media de actuación de cinco interpretes y cuatro músicos que recorren la vasta historia de la copla y seleccionan de aquí y de allá, de las más conocidas y de las menos, que adaptan temas, que imprimen su sello, que cantan individualmente o en grupo, donde el resultado de mezcla de voces es fantástico. No defrauda el conjunto una vez más. Profesionalidad y sentimiento unidos, arte, trabajo y ensayo, juntos para llegar al público con temas de siempre. Y por qué la copla hoy, puede ser la pregunta. Por puro sentimiento, por amor a la poesía, por amor a la música, para aprender, para leer escuchando, y como botón de muestra, para no olvidar lo que un día escribiera Lorca y que ayer versionaron los artistas:

La luna es un pozo chico,
las flores no valen nada,
lo que valen son tus brazos
cuando de noche me abrazan.

Le llaman copla. La Barni Teatre (Teatro Fernán Gómez).

madrid en cafés

El viaje es corto, aquí al lado, pero viaje al fin y al cabo, desplazamiento en cercanías de Renfe. La vuelta es por Madrid, para empezar Malasaña, barrio, mujer de nombre Manuela, joven que dio nombre al barrio, heroína del dos de mayo. De calle en calle damos con la calle del Divino Pastor.  Yo hubiera pensado que el café se encontraba a la izquierda, mirando hacia San Bernardo, pero no, está a la derecha. Buscando se encuentra, los recuerdos hacen montonera y en la mezcla todo se confunde, quizás es que las visitas de antaño seguían otra dirección y otras mezclas, y otras horas en noches iluminadas y alegres. Sigue en su sitio, el Café Isadora, sigue igual, el mismo tono añejo de decoración, y entrañable, con puertas de espejo que ya no abren nada colgadas de pared, con sillas de madera y mesas de coser, con piano y con fotos y carteles antiguos, y con el Agua de Valencia, champán con zumo natural de naranja, para abreviar, fresco, en jarra para servir en copa. Tantos años han pasado que ya no me acuerdo de la última vez que estuve ahí. Los años de la crianza, que no de vinos, los que hacen que se olviden calles y nombres. Motivo de otra búsqueda anterior, le pregunto al camarero por el Café del Foro, era éste sitio lugar de luna llena en simulacro de plaza descubierta pero techada, encantador. La respuesta es demoledora, cerró hace 15 años, debo parecer un marciano caído del cielo o un turista accidental. Volveremos, últimamente lo hacemos a menudo, la zona en general, Fuencarral, Chueca, Malasaña, se presenta llena de vida, donde comercios y bares crean un entorno para que bullan las horas de todos los colores.

viernes, 6 de julio de 2012

in my life

Son 147 segundos, o 2:27, y son los Beatles, fuera sombreros, y nunca sabré cuándo escuché por primera vez esa melodía, tanto en tan poco, sinónimo de brevedad, inversamente proporcional a lo que expresa el tema. Imperecedero, sólo una muestra de los más grandes, o la muestra, para algunos su mejor canción, año 1965, el álbum se llamó Rubber Soul y la canción, para la posteridad, “In my life”.

erentxun, mikel


Jugar con el tiempo es ir o venir a través de los océanos contra o a favor de las horas, buscando el día soleado o la noche oscura. “Jugando con el tiempo” es también una melodía de Mikel Erentxun, obra de amor y poesía musical, “voy trazando en tu interior,…”. Todo empezó en Duncan Dhu hace mucho tiempo, 1986, con el LP “Canciones”, temas de bar, de fiestas, de bailes, de emoción colectiva, de infinitas escuchas, de casette de coche, “Cien gaviotas”, sólo un ejemplo, y luego, ya en solitario, Erentxun siguió empeñado en hacer estribillos insuperables y en hablar del amor en sucesivas vueltas y giros a los acordes de guitarras. Por eso viene aquí, no como neurona puntual tocada en el espacio y en el tiempo, sino como conjunto de neuronas impregnadas de sentimiento a lo largo de más de media vida.

Libertad


Acabo Libertad tras dos semanas de lectura, 667 páginas llegan a su fin. En sus páginas hay de todo, dibujado a través de la vida de una familia norteamericana. Realismo a través de matrimonios, parejas, hijos y amigos. La novela engancha, primer tanto. Los sentimientos afloran y llegan, segundo tanto. Y todo porque los protagonistas siguen buscando cómo vivir, pura realidad. Recomendable.
Libertad. Jonathan Franzen. (2010)

otra dimensión


Dicen las estadísticas que el 45% de los muertos (conductores) sobre la carretera en el 2011 había bebido o consumido drogas, es decir, enfrentaron la muerte fuera, en alguna medida, de la realidad más consciente. Pero el día a día demuestra que no hace falta beber para colocarse más allá y no ver realidades que no están precisamente en la cuarta dimensión. Laura Mintegi, candidata de Bildu a Lendehakari tiene la santa desfachatez de hacer un llamamiento al resto de fuerzas políticas vascas: “qué están dispuestos a hacer para lograr la paz y superar el enfrentamiento”. En fin, como decía, una realidad virtual se impuso hace años en las tierras del norte y algunos viven en ese universo paralelo, con lo que es difícil que nos entendamos, a no ser que nos expliquen qué botón apretar para atravesar la barrera y pasar a su mundo, sólo por un momento, por supuesto. Tanto estudiar, lo digo por la candidata, para llegar a esto. Lástima, sobre todo porque dicen las encuestas que ya están cerca del primer puesto en las intenciones de voto para las próximas autonómicas. Debe ser la promesa de un mundo feliz e idílico, tan enraizado en aquellos que no ven más allá del primer roble que asoma a la puerta de su casa.