viernes, 6 de julio de 2012

Libertad


Acabo Libertad tras dos semanas de lectura, 667 páginas llegan a su fin. En sus páginas hay de todo, dibujado a través de la vida de una familia norteamericana. Realismo a través de matrimonios, parejas, hijos y amigos. La novela engancha, primer tanto. Los sentimientos afloran y llegan, segundo tanto. Y todo porque los protagonistas siguen buscando cómo vivir, pura realidad. Recomendable.
Libertad. Jonathan Franzen. (2010)

otra dimensión


Dicen las estadísticas que el 45% de los muertos (conductores) sobre la carretera en el 2011 había bebido o consumido drogas, es decir, enfrentaron la muerte fuera, en alguna medida, de la realidad más consciente. Pero el día a día demuestra que no hace falta beber para colocarse más allá y no ver realidades que no están precisamente en la cuarta dimensión. Laura Mintegi, candidata de Bildu a Lendehakari tiene la santa desfachatez de hacer un llamamiento al resto de fuerzas políticas vascas: “qué están dispuestos a hacer para lograr la paz y superar el enfrentamiento”. En fin, como decía, una realidad virtual se impuso hace años en las tierras del norte y algunos viven en ese universo paralelo, con lo que es difícil que nos entendamos, a no ser que nos expliquen qué botón apretar para atravesar la barrera y pasar a su mundo, sólo por un momento, por supuesto. Tanto estudiar, lo digo por la candidata, para llegar a esto. Lástima, sobre todo porque dicen las encuestas que ya están cerca del primer puesto en las intenciones de voto para las próximas autonómicas. Debe ser la promesa de un mundo feliz e idílico, tan enraizado en aquellos que no ven más allá del primer roble que asoma a la puerta de su casa.

miércoles, 27 de junio de 2012

sobre canalizaciones


Me alegro de la victoria,  pero quizás alguno esté de acuerdo conmigo en lo extraño de esta efusión de optimismo y felicidad que desborda esta noche de Miércoles. Mañana no nos invitará el gobierno a comer, los problemas seguirán, pero muchos serán un poco más felices al despertar. Y yo me pregunto cómo canalizar este absurdo. Como ser mejores compañeros, padres, trabajadores, seres responsables,…, mas autocríticos, en definitiva más libres. Sabiendo que los milagros se quedan para las películas sería una pena desperdiciar lo inflamado del espíritu. Y aunque el origen sea el que es, bolita que entra o no, física y azar, hagamos lo posible por dotar de sentido a la felicidad, por encauzarla hacia lo provechoso.

martes, 26 de junio de 2012

sin título


Es cuestión de gustos, lo dice el coleccionista, mi pelea con el arte contemporáneo viene de lejos, y digo arte para referirme a pintura o escultura. No sé si existe la literatura contemporánea como tal excentricidad. Si sé que existe la música así llamada, difícilmente aguantable .Y lo contemporáneo no sé si es bueno o malo, sólo diferente, producto de la imaginación o de la locura, pero lo siento, he paseado exposiciones, museos y galerías, he viajado y he visto y nunca salí convencido, más bien lo contrario. Muchos titulan “sin título” y aciertan, porque es difícil titular la nada o el poco. Estoy dando pistas. No hablaré de engaño, hablaré de que no llego, de que mi cabeza no da más de sí, de que mi lóbulo frontal o aquel donde se guarden las conexiones sinópticas que se apropian de lo extraño está atrofiado, no hipertrofiado, fuera de forma, y veo cuadros casi negros o rayas que van o vienen y el lóbulo sigue ahí, indiferente. Asisto a una exposición en Alcobendas donde el coleccionista de arte Manolo Escobar, sí, el cantante, expone una parte de su colección. Un audiovisual nos lo presenta hablando de ella, y dice que todo es según el gusto, y yo le doy la razón, sólo que no avalo el suyo, o por lo menos parte de él, mezclas diversas en una exposición heterogénea, con gustos tan diversos que parecen abarcar todo. Me quedo más bien frío ahora que afuera el calor mata. Pero esa frialdad no combate el calor, es de espíritu, quizás me esté perdiendo algo, seguro, pero no lo llego a alcanzar.

domingo, 24 de junio de 2012

el apartamento

Dicen las calificaciones de Filmaffinity que El apartamento se merece un 8 con 5. Notable con tendencia a sobresaliente. Es el año 1960. Billy Wilder rodaba y yo no había nacido. El cine sembraba el futuro y se inventaba sin exteriores. De estudio, actores dándolo todo, sin efectos especiales, con sonrisas y llantos, con drama y toque de comedia. Es el maestro y todos beben de él, y el que no lo reconozca miente. Igual que se bebe de las fuentes y no de la lluvia que cae del cielo. Y la fuente es Wilder. Jack Lemmon y Shirley McLaine, esplendor en la oficina y en escasos metros cuadrados, en espacio de ascensor. Quizás viera esta película hace muchos años. Lo ignoro, o más bien no lo recuerdo, que lástima. Espero que esta vez el recuerdo se haga no perecedero. Y si no fuera así volveré a las fuentes de cómo convertir la escala de grises en obra de arte, sin memoria.

sábado, 23 de junio de 2012

pan

El pan de hoy sabe a infancia, no sé si es la harina, lo desconozco, es el conjunto lo importante, el todo es lo que hace que llegue el sabor, parece mentira, tanto tiempo; a veces los hornos o tahonas sacan olores, no sabores, y son aquellos, iguales o similares, guardados y asociados a mediodías de verano donde se buscan viandas y se llevan arroces a horno de pan, donde el fuego quema y el calor abunda, y ahí afuera, el sol está alto y la paellera se traslada en mano, son cuatro pasos, a casa baja y primer piso, y el olor de la casa también es inconfundible, olvidado, más bien escondido, esperando su oportunidad de resurgir, de resarcirse, de salir de su habitáculo, y la tarde traía tormenta, agua embravecida y luego la calma, y nada más, y nada menos, y entre medias, todos, mayores y pequeños, inocentes los últimos, felices los primeros, todos alrededor de unas mesas, viviendo sin saber, sin pensar, sólo el momento.