Papá, que vienen a leer el contador de la luz, que pase; papá, que ahora quieren leer el contador del agua, que pase. Yo les acompañaba y ellos leían lo que tuvieran que leer y se marchaban. Ya por la noche se me ocurrió pensar si habría forma de inventar un contador para mi corazón, para que cuente mis emociones, escalofríos, miedos y latidos de mas que aparecen cuando le veo a él tras unas puertas de madera que empujo con las dos manos.
sábado, 3 de octubre de 2026
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