Hay almas que se encuentran y no se dejan marchar, algo mutuo, e incluso no se separan en el corto trayecto que va del asiento a la puerta del vagón.
¿Sabes lo que pasa cuando viene el tren? Que no se oye a la chica de zapatillas sin cordones.
Sólo en el cine, si ahora apagaran las luces saldría corriendo.
Despreció el mechero que quedó en el asiento, quizás para no dar marcha atrás o porque no era suyo o porque un mechero vale poco. Luego quiso fumar.
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