¡Hala humo¡, decía de manera cordial, yo la oía y sabía que molestaba en la cocina donde ella se afanaba entre cazuelas y sartenes, y es que la cocina era pequeña aunque yo también. Y es que tenía hambre y buscaba algo que echarme a la boca abriendo y cerrando la panera, o mirando si había chorizo en el frigo. Y con algo en la mano yo me evaporaba feliz, humo.
lunes, 14 de septiembre de 2026
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