Es su primer día en el trabajo, tiempo de aprender, la gestión se dilata, necesita ayuda, la supervisora se disculpa, no hace falta, no tengo prisa ninguna, no sé si será hoy mi primer día para algo.
El verano de todos los años se está acabando, se nota en los cielos y en el lunes y en las caras. Hay unas trenzas pequeñas en una cara pequeña de bebé y hay una curiosidad por todo lo que ve entre sombras, luces y algún túnel, todo es desconocido, todo es circular, incluso la vida que siempre nos alcanza.
Subiendo a la superficie desde las entrañas de la tierra veo a dos asiáticos que toman la escalera mecánica de bajada sin levantar la vista del móvil, insensatos, de nuevo en Usera, mas libros, mas calles, me bajo al río, el Manzanares se podría cruzar andando, poca agua, patos y corriente que fluye paralela al paseo. Hay silencios en el matadero y una brisa escandalosa que surca el paseo entre naves reconvertidas, sentado escucho los silencios rotos cuando surge una conversación en voz alta con altavoz, ella habla de la paz que antes le transmitía el interlocutor y que ya no es tal, tiempo pasado, una relación que podría acabarse con esa llamada. Del río a las alturas, subiendo, tiendas cerradas, bares con persianas bajadas, siempre quedan las bravas y algo mas. Vuelvo con intermedio en Cantoblanco donde la sombra invita al sueño.
El verano de todos los años se está acabando, se nota en los cielos y en el lunes y en las caras. Hay unas trenzas pequeñas en una cara pequeña de bebé y hay una curiosidad por todo lo que ve entre sombras, luces y algún túnel, todo es desconocido, todo es circular, incluso la vida que siempre nos alcanza.
Subiendo a la superficie desde las entrañas de la tierra veo a dos asiáticos que toman la escalera mecánica de bajada sin levantar la vista del móvil, insensatos, de nuevo en Usera, mas libros, mas calles, me bajo al río, el Manzanares se podría cruzar andando, poca agua, patos y corriente que fluye paralela al paseo. Hay silencios en el matadero y una brisa escandalosa que surca el paseo entre naves reconvertidas, sentado escucho los silencios rotos cuando surge una conversación en voz alta con altavoz, ella habla de la paz que antes le transmitía el interlocutor y que ya no es tal, tiempo pasado, una relación que podría acabarse con esa llamada. Del río a las alturas, subiendo, tiendas cerradas, bares con persianas bajadas, siempre quedan las bravas y algo mas. Vuelvo con intermedio en Cantoblanco donde la sombra invita al sueño.
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